Las fugas de Segovia. De la esperanza a la represión

La lectura del libro puede parecer que es una novela que brilla por la creatividad e imaginación de su autor, pero nada más lejos de la realidad; en este caso el relato está exento de cualquier atisbo de ficción, el texto se ciñe a los hechos, y únicamente añadir que la fuga se fue al traste casi al final de su periplo, por errores humanos en la coordinación, viviéndose un episodio trágico, la muerte de Oriol Solé, militante anarquista del Movimiento Ibérico de Liberación (MIL) por disparos de la guardia civil, el cual se enteró un par de horas antes que iba a haber una fuga y había sido elegido para formar parte de ella. La línea que separaba la esperanza y la frustración era muy difusa.

Fugarnos era una obligación, un compromiso con Euskadi…. Pero de algo no nos cabía duda. De que la lucha más dura, la más eficaz, la que verdaderamente  había de decidir el triunfo o la derrota, era la de la calle, la de los que si estaban insertos en la realidad diaria de los trabajadores de Euskadi como uno más.

(Serrano Izko)

Este mes se ha cumplido el cincuenta aniversario de la fuga de 29 presos de la cárcel de Segovia. Si bien en su mayoría eran militantes de ETA político-militar, con 12 fugados; el resto lo componían 5 militantes de ETA militar, 5 de LCR-ETA VI, uno de ETA VI, uno de ETA V,  2 del Front d´Alliberament de Catalunya, 2 militantes del MIL (Movimiento Ibérico de Liberación) y uno del PCE (i).

El 5 de abril de 1976 fue el día elegido para realizar esta acción que supuso un golpe de efecto contra el régimen, puesto que se producía en una cárcel que Instituciones Penitenciarias tenía calificada como de máxima seguridad, aunque la fuga fue efímera para la inmensa mayoría de los participantes, puesto que sólo cuatro lograron cruzar la muga.

Aquel hecho tuvo la repercusión mediática que quisieron los aparatos del Estado, y para ello hay que ponerse en situación, porque hay que hablar de un régimen al que uno no sabría bien como definirlo, si como dictadura franquista sin Franco, o como monarquía franquista, más que nada porque los datos no dejan lugar a dudas. El Borbón fue designado por el Dictador, cuando se produjo la fuga habían pasado poco más de cuatro meses de su muerte, y el  gobierno que había era continuista del régimen franquista, presidido por Arias Navarro, el carnicerito de Málaga, el  mismo que presidió el último gobierno nombrado por el Dictador, y al que se le saltaban las lágrimas cuando daba la noticia de su muerte, y con ministros como Fraga Iribarne y Martín Villa, de una dilatada carrera durante la dictadura franquista, a los que palabras como democracia, amnistía, derecho de huelga y manifestación les producía auténticos chirridos en sus oídos, y algunos de ellos con el antecedente de haber firmado penas de muerte. En ese contexto, el régimen realizaba un control férreo sobre todos los medios de comunicación, televisión incluida, por lo que la información era totalmente sesgada en función de los intereses del régimen.

Para poder acercarnos a todo lo relativo a esta fuga, sin duda alguna, la mejor fuente sigue siendo el libro que escribió Ángel Amigo Quincoces ”Operación Poncho. Las fugas de Segovia”, que fue publicado por la editorial Hordago allá por marzo de 1978. Sin lugar a dudas, la lectura de este trabajo es la forma más directa para conocer todo lo relativo a la Operación Poncho, pues qué mejor documento que el escrito por un protagonista activo de lo que en él se narra, ya que fue uno de los 29 presos que participó en la fuga. Ese libro fue utilizado por el director de cine Imanol Uribe  para realizar en 1981 la película “La fuga de Segovia”, en la que algunos de los que participaron en ella tuvieron un papel como actores. El lector puede encontrar artículos de prensa que han tratado este hecho, pero en ningún caso consiguen aportar ningún dato de interés que no esté recogido en este trabajo.

Si uno se fija en el título del libro de Ángel Amigo, al hablar de la fuga lo hace en plural “Las fugas de Segovia”. No es ninguna errata, ello se debe a que sencillamente es imposible hablar de la fuga que protagonizaron los presos de la cárcel de Segovia el 5 de abril de 1976, sin tener presente el primer intento de fuga que llevaron a cabo los presos de esta prisión, acción prevista para finales de julio y primeros de agosto de 1975.

A finales de la década de los 60 y primeros de los 70, la cárcel de Segovia era una de las cárceles donde más presos de ETA se encontraban recluidos, algunos de ellos con condenas muy duras. En el año 1974 en dicho centro penitenciario había presos de las diferentes ramas de ETA (ETA militar, ETA político-militar, algunos presos de ETA V Asamblea que no se habían posicionado con ninguna de las dos organizaciones anteriores y militantes de la antigua ETA VI Asamblea que formaban parte de la organización LCR-ETA VI, y algún militante de ETA VI que estaba descolgado);  también los había de otras organizaciones antifranquistas (PCE, FRAP, PCE (i), MIL, etc.). En palabras de Ángel Amigo, todo ello se debía a que a partir de principio de los 70, el régimen franquista se enfrenta a un incremento considerable de la población reclusa por cuestiones políticas; la represión que había desatado la dictadura se veía reflejada en un aumento de militantes encarcelados, y la organización que más militantes acumulaba en las cárceles españolas y con condenas más grandes era ETA, debido a las caídas que sufrió en los años 1972 y 1973, lo que propicio que sus militantes fueran mayoría en algunas prisiones. Todas estas circunstancias obligaron al régimen franquista a concentrar a los presos políticos en algunos centros penitenciarios para lo que decidió acometer una serie de mejoras en lo que a la seguridad se refiere. En el caso de la cárcel de Segovia, las obras comenzaron en 1974.

Por tanto, el trabajo de Ángel Amigo ayuda a entender el contexto político de la época y en el que se desenvolvían los presos en los últimos años del franquismo y en los meses posteriores a la muerte del Dictador.

Las fugas de Segovia

En lo referente al tratamiento que da el autor a las fugas de Segovia, se adentra con detalles muy exhaustivos en cómo surge la primera fuga, que fue por un hecho un tanto curioso que no pasó inadvertido para los presos. Como consecuencia del intento de mejorar la seguridad de este recinto penitenciario, a finales de 1974 se realizan unas obras en la prisión, que llevan a condenar un retrete, levantando un muro junto a las duchas, dejando un espacio vacío. Tanto los presos de ETA político-militar, como los de LCR-ETA VI se percataron de este hecho, y a partir de ahí se van desarrollando los acontecimientos que los llevarán a la realización de un túnel que desembocaba en los colectores de la prisión y en un canal que les conduciría al exterior. Y para referirse a esta acción decidieron denominarla Operación Poncho, porque, según relata Ángel Amigo,  en esa prisión hacía un tiempo que se había instalado un taller de confección donde los presos realizaban algunas prendas, entre ellas ponchos. De esa forma, la utilización de este término para referirse a la fuga no levantaría ningún tipo de sospechas entre otros presos ni entre los funcionarios.

El lector, a través del relato, encontrará una serie datos e información excepcional para poder entender las dinámicas que los presos políticos llevaban desde dentro de la prisión, no sólo en lo relativo a la preparación de fuga, sino a su actividad militante, aunque se encontraran privados de libertad.

La primera fuga estaba prevista para finales de julio o primeros de agosto de 1975, pero todo se vino abajo el miércoles 30 de julio, con la detención del comando que estaba preparando desde el exterior todo el apoyo necesario que iban a necesitar los presos una vez estuviesen fuera de la prisión. En dicha operación muere Josu Mujica Aiestaran. La detención se debió a la existencia de un infiltrado en la organización, El Lobo, dato que no obtuvo ETA político-militar hasta que se produjeron las detenciones de miembros de esta organización en Madrid y Barcelona durante el mes de agosto.

Aquellos meses fueron un momento muy convulso, se avecinaban las sentencias a muerte de los últimos consejos de guerra de la dictadura, la posterior muerte del Dictador y, por lo que respecta a la situación de los presos en la cárcel de Segovia, Ángel Amigo, uno de los protagonistas de la situación, realiza un relato muy clarificador de todo lo que sucedía en este penal: huelgas de hambre, sanciones a los presos y la decisión de los presos de ETA político-militar de volver a intentar una fuga porque atesoraban el conocimiento de la red de alcantarillado de la prisión y de la existencia en el subsuelo de la prisión de un número importante de canales. La clave residía en poder volver a realizar un túnel desde otro lugar de la prisión que llegase a conectar con esta red de alcantarillado.

Las fugas de Segovia. De la esperanza a la frustración
Prisión de Segovia. El por que el cómo y el después de un túnel que se hundió. Editions Mugalde

Un dato que aporta este libro es que los presos de ETA pm escribieron un libro desde dentro de la prisión en el que recogían todo lo relativo a la fuga frustrada en verano de 1975, aunque siempre omitiendo algunos datos, porque podían servirles para el nuevo intento de fuga que estaban preparando. Fue publicado por la editorial Editions Mugalde, con el título “Prisión de Segovia. El por qué el cómo y el después de un túnel que se hundió”, y al igual que el libro “Operación Ogro. Cómo y por qué ejecutamos a Carrero Blanco” fue firmado bajo el pseudónimo de Julen Agirre.

Ángel Amigo realiza un relato pormenorizado de todo lo que fue la fuga que realizaron el 5 de abril de 1976, tanto los trabajados realizados por los presos como el apoyo que recibieron desde el exterior de la prisión, porque una operación de esta envergadura requería una ayuda importante del exterior.

La lectura del libro puede parecer que es una novela que brilla por la creatividad e imaginación de su autor, pero nada más lejos de la realidad; en este caso el relato está exento de cualquier atisbo de ficción, el texto se ciñe a los hechos, y únicamente añadir que la fuga se fue al traste casi al final de su periplo, por errores humanos en la coordinación, viviéndose un episodio trágico, la muerte de Oriol Solé, militante anarquista del Movimiento Ibérico de Liberación (MIL) por disparos de la guardia civil, el cual se enteró un par de horas antes que iba a haber una fuga y había sido elegido para formar parte de ella. La línea que separaba la esperanza y la represión era muy difusa.

El libro consta de dos prólogos, el autor de uno de ellos fue Bixente Serrano Izko, el otro corrió a cargo de Juan María Bandrés.  Me quisiera detener en el escrito por Serrano Izko, en primer lugar, porque también estuvo preso en Segovia, tuvo una participación activa en los dos intentos de fuga, y fue el encargado de realizar el borrador del trabajo anteriormente mencionado “Prisión de Segovia. El por qué el cómo y el después de un túnel que se hundió”, y en segundo lugar, porque en su prólogo condensa varias cuestiones que son interesantes de leer a día de hoy, para todas aquellas personas que no conocieron aquellos años; conceptos como la obligación como militantes de fugarse para continuar con la lucha fuera de la prisión, las obligaciones que tenían como militantes dentro de prisión (estudio, formarse políticamente, llamar la atención desde la cárcel mediante comunicados, huelgas de hambre, etc.). Y para definir lo anteriormente expuesto utiliza el término cárceles-escuela. Un lugar y un periodo en el que  los presos políticos tuvieron claro que fugarse no era una cuestión romántica, sino una obligación para tomar parte activa en lo que se vivía en las calles en aquellos momentos.

Para finalizar, como el libro ”Operación Poncho. Las fugas de Segovia” en la actualidad es complicado encontrarlo, aquí facilito un enlace para su lectura.

Por lo que respecta a la película La fuga de Segovia, se puede ver en Youtube, a través del siguiente enlace:

https://youtu.be/ZRycCOlGBsw?si=lXt-s55lH4B5pT7i

La zorra al cuidado del gallinero

Baltasar Garzón tiene en su currículum actuaciones en las que los derechos y libertades simplemente han sido tirados por el retrete. Tiene el dudoso honor de haber sido el primer miembro de la magistratura española condenado por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, por no investigar denuncias de torturas que le realizaron los detenidos que pasaron por su juzgado, cuestión grave, si tenemos en cuenta que estamos hablando de delitos contra la integridad de las personas.

La zorra al cuidado del gallinero

La decisión de este gobierno de nombrar a Baltazar Garzón presidente de la comisión sobre violaciones de los derechos humanos durante la guerra del 36 y la dictadura franquista, lo que se conoce como “Comisión de la Verdad” es la última ocurrencia de un gobierno que se define como progresista. Mira que había personas que, sin poner el listón muy alto, hubieran podido desempeñar el cargo con cierto decoro.

Pero no, han entendido que la persona que reunía las características necesarias para el cargo no era nada más y nada menos que Baltasar Garzón. Sí, el mismo, el magistrado estrella que servía para ilegalizar a un partido político, cerrar un periódico, mirar para otro lado cuando los detenidos que pasaban por su despacho denunciaban torturas, o realizar una instrucción de lo más chapucera que llegaba a sonrojar a la misma Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, que con sus sentencias, no sólo tiraba por tierra algunos de los sumarios que instruía, sino que en más de una ocasión le tiraban de las orejas por su desastrosa labor, aunque para algunos no era tan desastre. O si no, que se lo pregunten a Mayor Oreja cuando en febrero de 2001 decía: “Quiero poner de manifiesto la labor extraordinaria que está realizando Baltasar Garzón en la Audiencia Nacional”. Esto lo decía un personaje que al hablar del atentado del 11-M, mantiene la teoría de la conspiración.

Baltasar Garzón tiene en su currículum actuaciones en las que los derechos y libertades simplemente han sido tirados por el retrete. Tiene el dudoso honor de haber sido el primer miembro de la magistratura española condenado por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, por no investigar denuncias de torturas que le realizaron los detenidos que pasaron por su juzgado, cuestión grave, si tenemos en cuenta que estamos hablando de delitos contra la integridad de las personas.

Pero como magistrado ha tenido otras actuaciones que son necesarias volver a rescatarlas, para evaluar su capacidad para poder desempeñar el cargo para el que ha sido nombrado. Una de ellas fue decretar el cierre del diario Egin y Egin Irratia el 15 de julio de 1998, decisión que más tarde el Tribunal Supremo estimó que no se ajustaba a derecho, pero el daño ya estaba hecho. Todas esas actuaciones tenían un único objetivo, silenciar a un medio de comunicación que tenía decenas de miles de lectores, un auténtico apagón informativo.

La zorra al cuidado del gallinero
Euskadi Información (fotografía obtenido del diario GARA)

Ese despropósito judicial, que fue corregido nueve años después, aunque ya era imposible revertir a la situación inicial, es necesario contextualizarlo con la frase del que en aquel momento era presidente del gobierno, Aznar, cuando dijo “¿Creían que no nos íbamos a atrever?” La expresión no deja lugar a dudas; alguien ordena y otros ejecutan, lo que viene a demostrar que la independencia de la judicatura española era y es una quimera, y el “lawfare o guerra judicial” no es algo nuevo, por el contrario, en Euskal Herria era una herramienta que con frecuencia utilizaba los poderes y aparatos del Estado. O, dicho de otra forma, los jueces no dejaban de ser los mamporreros de lo más tenebroso de los aparatos del Estado, y en eso, no cabe duda que Garzón brilló con creces.

Fue el creador de la teoría que “todo es ETA”. Es decir, pasaba a ser delito todo lo que oliese a independentismo y no fuera del agrado del gobierno español, y en esa orgía represiva llegó a dictar un auto en el que integraba a AEK en ETA. Sí, para el juez Garzón, la Coordinadora alfabetización y euskaldunización, cuya actividad es impartir clases de euskera formaba parte de ETA. Su teoría o, mejor dicho, su paranoia no prosperó judicialmente, pero disparaba a todo lo que sonara a euskaldun, euskera o abertzale, y eso le llevó a ocupar grandes titulares. Y por si esto fuera poco, conviene no olvidar las relaciones que ha cultivado con personajes de las cloacas del Estado, como el ex comisario Villarejo.

Que el Gobierno haya nombrado para un puesto de esta naturaleza a este personaje, en el mejor de los casos, genera perplejidad. Y la duda es clara, con ese bagaje ¿qué podemos esperar de él? ¿está capacitado para valorar violaciones de derechos humanos o será como la zorra cuando se le pone al cuidado del gallinero?

Todo que ganar: un viaje por las luchas obreras de Vitoria-Gasteiz

Indar, huérfana de madre desde los cinco años, acaba de perder a su padre. Sumida en una crisis personal, encuentra por casualidad una fotografía y unos recortes de periódico en la casa de su padre. Ante este descubrimiento, toma la decisión de abandonar Madrid, la ciudad donde vivía y trasladarse a Vitoria-Gasteiz, su ciudad de origen e iniciar una aventura: averiguar quien fue su madre y los hechos que rodearon su fallecimiento. Es cuando Indar descubre las luchas de la clase obra de Vitoria-Gasteiz de los años 70, y empieza a analizar y comparar aquella época con la que ella está viviendo, sus semejanzas a pesar del tiempo trascurrido, los pasos atrás que se han dado en la situación de la clase trabajadora y la pérdida de conciencia de clase.

Todo que ganar: un viaje por las luchas obreras de Vitoria-Gasteiz

El 3 de marzo es una efeméride trágica en la historia del movimiento obrero, que nos recuerda el asesinato de cinco trabajadores en Vitoria-Gasteiz como consecuencia de la represión que desató el gobierno español para acabar con las movilizaciones que estaba llevando a cabo la clase trabajadora para conseguir unas reivindicaciones salariales. Pero también es el aniversario de una experiencia de lucha que no gustaba nada ni a los poderes económicos ni a la clase dirigente de la época.

Se vivía un momento trascendental. Hacía poco más de tres meses que el dictador había fallecido y la lucha era encarnizada, la clase obrera de Vitoria-Gasteiz había realizado tres huelgas generales en los últimos dos meses, y no estaba dispuesta a esperar más, ni a dejarse llevar por falsas promesas de cambio, y para lograrlo, estaba poniendo en práctica una forma de lucha obrera y sindical que ponía muy nervioso al sistema. Habían decidido que la conquista de los derechos pasaba por una lucha colectiva, en la que las trabajadoras y trabajadores fuesen protagonistas, donde la voz y la toma de decisiones les perteneciera a ellos, y no estuviese en manos de unos representantes; el asamblearismo y la autonomía obrera irrumpía, era una enmienda a la totalidad al sindicalismo de la época y a algunas falsas vanguardias; era la respuesta más radical a las instituciones creadas por la dictadura franquista. Era un pulso entre el gobierno y la clase obrera, una pugna por la legitimidad y la autonomía de los trabajadores.

Mural junto a la parroquia de San Francisco en Vitoria-Gasteiz

Fue un tiempo de ilusión, de deseos de libertad, en el que las utopías estaban cercanas, donde la conciencia de clase no se ponía en duda; eran tiempos en los que la solidaridad desbordaba, se palpaba la  fuerza de la clase que vive bajo la dominación. Pero estas experiencias asamblearias también tenían sus detractores, no eran otros que los que posteriormente se convertirían en cooperadores necesarios del régimen del 78, pues esta experiencia de lucha obrera no dejaba de ser un obstáculo para sus objetivos políticos.

Para recordarlo, he querido rescatar una novela que rememora todas aquellas luchas obreras, las ilusiones que despertaron, la represión que sufrieron, un libro que viene a ser un homenaje a aquella generación que se batió el cobre y que no han tenido el reconocimiento merecido. Con el título Todo que ganar, Juako Escaso publicó en 2015 una novela en la que narra dos historias: la de una madre que vive  en primera persona las luchas que se llevaron a cabo en Gasteiz después de la muerte del dictador y una hija que está sumergida en las luchas que se viven durante la crisis de finales de la primera década de este siglo, años de austeridad y recortes que siempre tienen el mismo destinatario: la clase trabajadora. Dos historias paralelas, que estando alejadas en el tiempo, tienen muchas similitudes: represión, violencia del Estado, conflictividad social, y en ambas hay una respuesta a un capitalismo salvaje. La novela fue publicada de forma simultánea y cooperativa por las editoriales Txalaparta y La Oveja Roja.

Indar, huérfana de madre desde los cinco años, acaba de perder a su padre. Sumida en una crisis personal, encuentra por casualidad una fotografía y unos recortes de periódico en la casa de su padre. Ante este descubrimiento, toma la decisión de abandonar Madrid, la ciudad donde vivía y trasladarse a Vitoria-Gasteiz, su ciudad de origen e iniciar una aventura: averiguar quien fue su madre y los hechos que rodearon su fallecimiento. Es cuando Indar descubre las luchas de la clase obrera de Vitoria-Gasteiz de los años 70, y empieza a analizar y comparar aquella época con la que ella está viviendo, sus semejanzas a pesar del tiempo trascurrido, los pasos atrás que se han dado en la situación de la clase trabajadora y la pérdida de conciencia de clase.

El autor ha sabido conectar aquellas luchas de mediados de los setenta del siglo pasado, cuando el Dictador estaba agonizando y las llevadas a cabo en la segunda década del siglo XXI, que salvadas las distancias, comparten muchos elementos.

Si bien los personajes de la novela son de ficción, en las dos historias que narra se recogen hechos reales que han sucedido, porque detrás de este libro hay un trabajo de investigación y documentación muy exhaustivo, que se aprecia cuando el autor va describiendo los acontecimientos de aquellos años, y en particular todo lo que fue el movimiento que desembocó en el 3 de marzo de 1976; los lugares por donde trascurre el relato están muy cuidadas, pero sobre todo, la descripción de la Vitoria-Gasteiz de los años 70, una ciudad moldeada en función de las necesidades de la Iglesia y la burguesía. Podría llamar la atención, que en una ciudad con estas características, llegó a darse un movimiento obrero tan avanzado para la época.

Nos encontramos ante un relato que aborda el tema de las luchas obreras y de los movimientos autónomos, que tuvieron una gran importancia en los años 70 en Euskal Herria. Un movimiento crítico con la forma de lucha y los modelos organizativos que estaban intentando implantar las organizaciones políticas y sindicales que empezaban a salir de su letargo, en un tiempo en el que todavía eran ilegales.

Es una novela con una mirada profundamente femenina. No por el hecho que las dos protagonistas sean mujeres, Indar y su madre Elena, sino por el papel que desempeñan las diferentes mujeres que irán apareciendo a lo largo de la narración. Este libro nos irá mostrando, a través de la madre de Indar, lo difícil que era ser mujer trabajadora, y nos mostrará a una mujer punta de lanza en su tiempo,  involucrada en las luchas de mediados de los 70, en esos años en los que hacer política generalmente era cosa de hombres y no estaba muy bien vista la participación activa de la mujer. Todo ello le sirve a Juako Escaso para recordar los inicios del movimiento feminista, las asambleas de mujeres de los años 70, donde denunciaban la doble represión que sufrían las mujeres trabajadoras, y todas aquellas mujeres, que en un mundo hostil, daban un paso en la militancia política, en algunos casos llevada hasta sus últimas consecuencias.

La novela, a través de los pensamientos y las reflexiones de Indar, da la sensación que transmite un mensaje pesimista. Cómo en tan solo tres décadas se han esfumado muchas de las conquistas sociales que se habían logrado a base de mucho esfuerzo y lucha. De hecho, para quienes vivimos aquellos años, Todo que ganar puede parecer que tiene un cierto toque de nostalgia, lo que pudo ser y no fue, la ilusión de una generación esfumada, pero este libro tiene otra lectura, que la lucha es algo diario, una constante en los que puede haber momento mejores o peores, algo que nunca ha sido fácil, pero un camino que hay que recorrer para ganarlo todo..

Libro de lectura sencilla y rápida en el que nada más empezar su lectura, uno inmediatamente se introduce en la trama, y a partir de ahí, es un ir devorando paginas hasta el final.

Todo que ganar
Todo que ganar. Editorial Txalaparta

Miñan.Itxaropen eta migrazio kontakizuna (artículo bilingüe)

Ibrahima Balderen benetako istorioa, edo hobe esanda, bere drama da Miñan, gazte ginear batena, bere sorterritik Europara porturatzeko bidaia bat egin behar duena.

Miñan es la historia real, o mejor dicho, el drama de Ibrahima Balde, un joven guineano, que realiza un viaje desde su Guinea natal para acabar recalando en Europa.

Miñan. Itxaropen eta migrazio kontakizuna

Orain dela gutxi Madrilgo Teatro del Barrio, Lavapiesen, Miñan antzezlana oholtzaratu zen, Ametz Arzallusek eta Ibrahima Baldek 2019an argitaratutako izen bereko liburuan oinarritua. Liburua, euskaraz idatzita, hainbat hizkuntzatan itzuli izan da. Gazteleraz Hermanito du izenburu, pularrez, Guinean mintzatzen den hizkuntzetako bat eta Ibrahim Balderen ama hizkuntza, Miñan hitzak esanahi hori baitu. Antzezlana ere euskaraz jokatu egin da.

Miñan
Ibahima Balde eta Amets Arzallus (Wikimedia Commons)

Ibrahima Balderen benetako istorioa, edo hobe esanda, bere drama da Miñan, gazte ginear batena, bere sorterritik Europara porturatzeko bidaia bat egin behar duena. Bidaia honen hasieraren arrazoia ez da bestea baino etxetik ihes egin eta Libian dagoen bere anaiaren bilaketa etxera bueltan itzulirazteko. Hainbeste gazte afrikar bezala etorkizun hobe baten bila Europara heltzeko asmoa zuen nerabe bat eta horrela bere familiari lagundu ahal izateko. Hala ere, zihoan itsasontzia urperatu eta bidaia zapuztu egiten da. Europara etortzea ez zegoen Ibrahimaren planen artean, baina patuak eta egoerak kontinente zaharrera ekarrarazi zuten. Irunen porturatu zen Frantziako Estaturako muga igarotzeko intentzioarekin. Une horretan Amets Arzallus, bertsolaria eta idazlea, ezagutu zuen; berak asilo eskaintza bideratzen lagundu zion eta hortik aurrera liburu honen ideia sortu zen.

Kontakizuna lehenengo pertsonan idatzia dago, irakurlearekin oso azkar konektatzen duen hizkuntza oso xume eta zuzen erabiliz, persona migranteen errealitatea islatzen. Irakurketak imigrazioak suposatzen duen dramaren gogortasuna adierazten du. Errealitatea gogorragoa bada ere, emanaldiak egoeraren gordintasuna hezurmamitzen du.

Miñan
Miñan antzezlana bukatzean aktoreen agurra. Saludo de los actores al final de la representación teatral (Wikimedia Commons)

Antzezlanari dagokionez, jokatu duten lau aktorek, Sambou Diabyk, Ander Lipusek, Eihara Irazustak eta Mikel Kayek lan paregabea egin dute dekoratu bakun batekin; hau da, kaxa ori batzuekin, basamortuko hondar bezalakoak, hiri afriar bat, kartzel bat basamorturen erdian edo Maroko iparraldeko mendietako herri bat irudikatzeko, haiek berak tramoiariak izanda. Antzezlan honek ezaugarri bat baldi badu, hori emanaldian zehar helarazten duen energia da.

Liburua oso azkar irakurtzen da, nire kasuan, azken orrietan aurki daitekeen Afrikako mapa bat erabili nuen laguntzeko. Irakurketan aipatzen ziren herriak ikusten nituen mapan, ezinbestekoak Ibrahima Baldek Guineatik Mediterraneoa zeharkatzeko ontziratzera arte egin zuen ibilbidea jarrai ahal izateko; eta are garrantzituagoa dena, lagundu egin zidan nabarmentzeko, Europa iristeko grinan, migranteek jarraitzen duten bidearen gogortadea. Sahara basamortua zeharkatzeko pairamena, azkenean Mediterraneko igarobidea kontrolatzen duten mafiak topo egiteko.

Ibrahima Baldek kontatzen du nolakoa zen bere bizitza Guinean, bere familiarekiko maitasuna, bere amari eta anai-arrebei laguntzeko grina eta nola bere bizitzak aldatu egin zuen enteratzen denean bere anai txikiak bere ama eta arrebak laga egiten dituela Libiara joateko Europara heltzeko asmoarekin, ez duena lortzen, aldiz, bere itsasontzia hondoratzen baita. Hori guztiak Ibrahima Balde markatzen du. Bere lekukotza apartekoa da, lehenengo pertsonan kontinente afrikako zati handia zeharkatzeko eskarmentua bizi izan duenarena, basamortuaren erdian preso egon denarena, morroi gisa saldua izatearena Libian, kartzel handia definitzen duen herrialdea, zein kalashnikoven tiroak herrialdean dauden bestelako taldeen aldetik entzutea.

Kontakizunan zehar heriotza da Ibrahim balderen bidelagun bereizezina, bidaian zehar beti bertan dago eta.

Ez da beharrezkoa liburu hau irakurri edo antzezlana ikusi izana pentsatzeko iparraldeko hemisferioan bizi garenok ez ari garela hau guztia ulertzeko gai izaten, baina, irakurri nahiz ikusi, batek bakarrik pentsa dezake pentsaezina dela egunero ikusten ari garen tragedia humanitario honen aurrean gizarteak erakusten duen intsentsibilitatea. Bakarrik 2025an gutxienez 1745 pertsona hil egin dira Mediterraneoan eta pertsonak diot, migranteak hori direlako. Eta beste modu batean izan ez litzatekeenez, artikulu hau baliatzen dut Sambou Diabyrekin, Ibrahima Balde jokatzen duen aktorea, elkartzasuna adierazteko Bilboko taberna batean pairatutako jazoera errazista eta klasistarengatik, tabernatik bota baitzuen zerbitzari batek mantero batekin konfundituz. Eta izango balitz, ez litzateke holako ezer gertatu behar, mantero bat izatea ogibide zintzoa da eta.

Itzultzaileak: Uxue Castrillo Ramírez eta Mikel Castrillo Urrejola

Miñan
Miñan. Susa Argitaletxea

Hermanito. Un relato de esperanza y migración

Recientemente se ha representado en el Teatro del Barrio de Madrid (Lavapiés) la obra de teatro Miñan, basada en el libro que Amets Arzallus e Ibrahima Balde publicaron en 2019 con el mismo título (Editorial Susa). El libro fue editado en euskera y posteriormente ha sido traducido a varios idiomas. En castellano el título es Hermanito, pues Miñan significa hermanito en la lengua pular, una de las que se habla en Guinea, idioma materno de Ibrahima Balde. La obra teatral también ha sido representada en euskera.

Miñan es la historia real, o mejor dicho, el drama de Ibrahima Balde, un joven guineano, que realiza un viaje desde su Guinea natal para acabar recalando en Europa. El motivo de iniciar este viaje no es otro que buscar a su hermano pequeño que se había escapado de casa y se encuentra en Libia, para llevarlo de vuelta a casa. Un adolescente, que como otros muchos jóvenes africanos, tenía la intención de llegar a Europa, en busca de un futuro mejor, y de esa forma poder ayudar a su familia; viaje que se ve truncado al naufragar la embarcación en la que viajaba. No estaba en los planes de Ibrahima Balde venir a Europa, pero el destino y las circunstancias acabaron trayéndole al Viejo Continente. Recaló en Irún, con el deseo de pasar la muga al Estado Francés. Y es cuando el bertsolari y escritor, Amets Arzallus, conoció a Ibrahima Balde; le prestó ayuda para poder tramitar su solicitud de asilo, y a partir de ahí fue surgiendo la idea de este libro.

El relato está escrito en primera persona, con un lenguaje sumamente sencillo y directo, que conecta rápidamente con el lector, consiguiendo trasladar la realidad de las personas inmigrantes; su lectura transmite la dureza del drama que supone la inmigración, cuestión que se aprecia con mayor crudeza en la representación teatral, aunque la realidad sigue siendo mucho más dura.

Miñan
Miñan obraren aurkezpena. Presentación de la obra Miñan (Wikimedia Commons)

Sobre la obra de teatro, decir que las cuatro personas que la han representado, Sambou Diaby, Ander Lipus, Eihara Irazusta y Mikel Kaye han realizado un trabajo excepcional, con un decorado simple, unas cajas de color amarillo, como la arena del desierto, que servían para representar una ciudad africana, una cárcel en medio del desierto, o un poblado en las montañas del norte de Marruecos, haciendo ellos mismos de tramoyistas. Si por algo se caracteriza la obra teatral es por la energía que transmiten durante su representación.

El libro se lee muy rápido y en mi caso utilicé como apoyo un mapa de África que se puede encontrar en las últimas páginas. En él iba viendo el nombre de las poblaciones que iban apareciendo en la lectura, imprescindible para poder seguir la ruta que Ibrahima Balde realizó desde Guinea hasta que embarcó para cruzar el Mediterráneo, y lo que es más importante, me sirvió para poner mucho más en valor la dureza del camino que siguen los inmigrantes en su deseo de llegar a Europa. El sufrimiento que supone cruzar el desierto del Sahara, para luego encontrarse a las mafias que controlan el paso del Mediterráneo.

Ibrahima Balde va relatando cómo era su vida en Guinea, su niñez, el amor a su familia, sus deseos de poder ayudar a su madre y hermanos, y cómo cambió su vida cuando se entera que su hermano pequeño ha abandonado a su madre y hermanas para ir a Libia, con la intención de llegar a Europa, cosa que no consigue al naufragar su embarcación. Todo ello marcará a Ibrahima Balde. Su testimonio es único, de alguien que ha vivido en primera persona la experiencia de cruzar una gran parte del continente africano, de estar preso en medio del desierto, llegar a ser vendido como esclavo en Libia, país que lo define como una gran cárcel, o escuchar los tiros de los kalashnikov de las diferentes facciones existentes en ese país.

A lo largo del relato hay una compañera inseparable de Ibrahima Balde que no es otra que la muerte, pues a lo largo de su viaje está en todo momento presente.

No es necesario leer este libro ni haber visto la obra de teatro para pensar que los que vivimos en el hemisferio norte estamos siendo incapaces de entender todo esto, pero después de haberlo leído o visto la obra de teatro, uno solo puede pensar que es inconcebible la insensibilidad que hay en la sociedad actual ante esta tragedia humanitaria que estamos viendo todos los días. Solo en 2025 han muerto al menos 1.745 personas en el Mediterráneo, y digo personas, más que nada porque es lo que son los migrantes. Y como no podía ser de otra forma, aprovecho para solidarizarme con el actor Sambou Diaby, que realiza el papel de Ibrahima Balde en la obra de teatro Miñan, ante el episodio racista y clasista que ha sufrido en un bar de Bilbao, al haber sido expulsado por un camarero al confundirlo con un mantero. Y si lo fuera tampoco pasaría nada pues ser mantero es una forma honrada de ganarse la vida.

Miñan
Hermanito

Memorias para combatir el silencio

Estamos viviendo un tiempo en el que en la vieja Europa la amnesia se ha apoderado de las mentes de gran parte de sus ciudadanos. Nos vemos inmersos en un proceso de blanqueamiento del fascismo en sus diferentes versiones, y lo que es más grave, de sus crímenes. Es preocupante ver cómo hay personas que están abrazando y ensalzando dictaduras que no han llegado a conocer, regímenes que a lo largo del siglo XX arrasaron con todo. Sin ir más lejos, el akelarre fascista que se ha vivido hace unos días durante el pregón de las fiestas de la localidad zaragozana de Utebo, o ver a adolescentes a la salida del colegio o universidad cantando el cara al sol, tan sólo son un botón de muestra que no nos debería dejar indiferente a nadie.

Ante esta ola reaccionaria, no cabe otra que combatirla y luchar contra el olvido, recuperando la historia con mayúsculas, esa que quieren blanquear, la de los campos de concentración, los bombardeos indiscriminados a la población civil, las ejecuciones, la utilización de prisioneros como esclavos en pleno siglo XX para realizar obras y enriquecerse las dictaduras y sus amigos oligarcas. Pero también hay otras historias, esas que los protagonistas son personas anónimas y que son imprescindibles para tener otra perspectiva, son relatos que pasan de pertenecer a esas personas y familias para formar parte de una historia colectiva, lo que  Jonathan Martínez define en su ensayo La Historia Oficial como “detrás del yo siempre se esconde un nosotros”.

Claro, para recuperar esas pequeñas historias y que pasen a formar parte de todos nosotros, en muchos casos hay que romper muchas barreras. Una de ellas es el miedo, porque es un denominador común entre las personas que han sufrido la represión y/o la violencia de regímenes dictatoriales, pues los traumas son tan grandes que son incapaces de romper esa losa. Ese miedo trae consigo la sombra del silencio para no remover recuerdos y sufrimientos. No es un silencio cómplice, sencillamente es ese terror del que Naomi Klein nos habla en La doctrina del shock.

Cuando se rompe ese binomio miedo-silencio se está dando un pasito para recuperar esas pequeñas historias y la memoria de todo lo que han supuesto las dictaduras fascistas en cualquier confín del planeta. Eso es uno de los logros del libro que hoy quiero traer a este blog. Con el título “Memorias de un silencio”, su autora, Fátima Diez, nos relata la historia de un superviviente de ese 26 de abril de 1937, día en el que la aviación nazi arrasó con la villa vasca de Gernika, y del que el mundo tuvo noticias gracias a que hubo algunos periodistas extranjeros que fueron testigos directos de lo sucedido, pero que a día de hoy sigue habiendo negacionistas, como los hay de los campos de concentración nazis o del genocidio de Gaza.

En un formato de relato novelado, la autora nos trae la historia de Emilio Aperribay y su familia. Naturales de Gernika, el día del bombardeo Emilio tan sólo tenía ocho meses. Gracias a que con el tiempo sus aitas fueran liberándose de sus miedos, tuvo conocimiento a través de ellos de todo lo que supuso ese día, porque todo lo que vino después, él ha tenido tiempo de vivirlo en sus propias carnes y a día de hoy sigue siendo un testigo vivo de aquella época siniestra.

Si las bombas trajeron la oscuridad y el humo negro a Gernika, esa noche se prolongó durante cuarenta años en los que muchísimas familias, como las de Emilio, tuvieron que vivir acompañadas del miedo, como si éste fuese un miembro más del hogar, pero que no fue obstáculo para seguir luchando por la supervivencia e intentar recuperar todo lo que perdieron con la guerra.

No quisiera pasar por alto las descripciones que recoge la autora a la hora de relatar el bombardeo, que solo se pueden definir como un ensañamiento sobre la población civil. El horror y la muerte sobrevolaron ante la sonrisa de los jóvenes pilotos alemanes, algo que se vuelve a reproducir en nuestros días; poco o nada ha cambiado, viendo la actitud del ejército sionista en Gaza. Un modus operandi idéntico, atacando de forma premeditada e indiscriminada a los civiles gazatíes. Desgraciadamente, la historia se vuelve a repetir.

Fátima Diez, a través de la familia Aperribay, nos va relatando lo que supuso la posguerra, donde la cárcel, los fusilamientos y la represión fue una constante; un estado de excepción indefinido en el tiempo, y “a partir de ahí empezó otra guerra: La guerra del silencio”.

Es un libro sencillo, en el que la autora ha sabido componer la historia de tal forma que la narración va llevando al lector de forma sumamente ágil, y sus poco más de doscientas páginas se pasan en un visto y no visto.

Memorias para combatir el silencio
Emilio Aperribay junto al árbol viejo de Gernika

A lo largo de libro encontramos algunas fotografías y documentos relativos al paso por prisión de Román Bodegas Orbañanos, tío de Emilio Aperribay, militante de UGT, que luchó como miliciano de Izquierda Republicana en el batallón Azaña, persona que tiene un hueco muy especial en esta novela, por la huella que dejó en la familia y particularmente en su sobrino.

Cuando he citado el título y la autora no he mencionado la editorial, ello se debe a que es una autoedición. Lo de publicar un libro no es cosa fácil, pero no deja de ser una pena que este tipo de trabajos no tengan la posibilidad de estar respaldados por una editorial.

Memorias para combatir el silencio
Memorias de un silencio

PNV: Cambiar todo para que nada cambie

La fontanería del PNV ha realizado una lectura clara de la situación del partido y, como no podía ser de otra manera, ha tirado de manual, para lo que ha utilizado la estrategia del gatopardismo, el cambiar todo para que nada cambie.

Un partido que, aunque sigue teniendo las cuotas más altas de poder en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, lleva cinco años sufriendo una caída continua en sus resultados electorales, y sólo gracias a los pactos con el PSE y las ayudas, que en más de una ocasión ha recibido de la derecha extrema española, han evitado que dejase de controlar algunas instituciones. Todo ello se ha visto reflejado en el proceso interno que han llevado a cabo en los últimos meses, poniendo en todo momento el foco en la renovación de los cargos internos. Una auténtica lucha por el poder en los territorios, pero carente de debate político.

Ahora, con la renuncia de Andoni Ortuzar a seguir en la batalla por continuar presidiendo el EBB, el régimen puede seguir durmiendo tranquilo. Aquí lo único que se ha dirimido es el quítate tú para ponerme yo, y en palabras del actual presidente del EBB “ha surgido otra candidatura con la suficiente ambición para asumir la presidencia del EBB”. Eso: “ambición”, porque en todo este proceso interno, lo que ha estado en un segundo plano ha sido el debate de las propuestas políticas; en ningún momento se ha percibido diferencias programáticas ni ideológicas entre los diferentes candidatos. Han surgido caras nuevas en la elección en los órganos territoriales, pero sin cuestionar la línea llevada hasta ahora, porque cuando se da un proceso de este tipo, lo importante es la confrontación de ideas, de modelo de país y de sociedad. Y, por el contrario, la única autocrítica que se ha podido leer es que su problema radica en no saber comunicar con la ciudadanía; cuestiones de carácter cosmético. A partir de ahí, que cada cual saque sus propias conclusiones.

PNV: Cambiar todo para que nada cambie
Urlullu, Imaz y Aurrekoetxea (Wikimedia Commons)

La realidad, y lo importante para la sociedad, es que el PNV no tiene ninguna intención de cambiar su modelo de políticas neoliberales que acaban por dinamitar los derechos sociales de las personas más desfavorecidas y que están sirviendo para blindar los privilegios de las oligarquías económicas, y así se puede ver día tras día cuando en los parlamentos de Madrid o Gasteiz defienden los intereses de las empresas energéticas, la banca o los grandes tenedores de viviendas. Señor Imaz, tranquilo, que no es necesario que la patronal de las empresas energéticas se presente a las elecciones, nada mejor como los cinco diputados del PNV en la Carrera de San Jerónimo para defender sus intereses.

El clientelismo que ha generado el PNV en las instituciones donde gobierna ha sido una constante a lo largo de los años. Solo hay que tirar de hemeroteca para ver los casos de corrupción que le han salpicado. Sonroja ver como los beneficiados por las adjudicaciones públicas son ilustres apellidos del entorno del partido, y como la salida de la política de sus dirigentes suele ir acompañada de la puerta giratoria de turno. Nada nuevo bajo el sol; como buen partido del régimen del 78, ha sido una máquina electoral concebida para perpetuarse en el poder y para ello el clientelismo ha sido, es y será una herramienta fundamental.

PNV: Cambiar todo para que nada cambie
Jose Luís Bilbao y Andoni Ortuzar (Wikimedia Commons)

Cuando surgió la noticia del abandono de Andoni Ortuzar a la reelección de presidente el EBB, los periodistas fieles al régimen no dudaron en ningún momento en alabar al PNV, como partido “serio”, que “trajo la democracia a España” que siempre ha ayudado a la “gobernabilidad de España”, y que “sirvió para dar estabilidad a diferentes gobiernos”. Es decir, traducidos estos eufemismos a un lenguaje de andar por casa, lo que nos quieren decir es que ha sido un partido que aceptó la monarquía impuesta por el dictador en detrimento de la República, última forma legítima de gobierno, que fue un puntal en esa estafa que denominan Transición, entrando a dar apoyo y cobertura a gobiernos que han aplicado métodos nada democráticos: terrorismo de Estado, torturas, etc.…, un partido que ha mirado más a sus intereses particulares que a los generales o sino ¿cómo se entiende la reivindicación de la titularidad de la sede del Gobierno Vasco en París y no solicitar la devolución de todos los bienes incautados por la dictadura a personas fieles a la II República? Pero como bien ha dicho Aitor Esteban recientemente en las redes sociales: “Alderdia, aberria” (partido, nación). Es decir, primero el partido y luego todo lo demás.

Benito Lertxundi. Euskal kulturaren handi baten agurra

Benito Lertxundi. Euskal kulturaren handi baten agurra[1]

Benito Lertxundi. El adiós de un icono de la cultura vasca

(Artículo en bilingüe)

Duela egun batzuk Benito Lertxundiren agurraren albistea entzun nuenean, esan beharra daukat ez ninduela harrapatu ustekabean, urteen joana denontzat da eta Orioko bardoa ez zen salbuespenik izango; ez da erraza jakitea eszenatokitik noiz joan aukeratzen, mende erdi oholtza gainean igaro duenarentzat; hemendik aurrera hutsune hain handia geratuko da, baina, aldi berean, aitortzen dut tristura sentsazioak nire gorputza osoa zeharkatu duela, musika panoramako handienetako batek erretiroa hartu baitu.

Belaunaldi ugarik erreferentetzat jo dugu. Zaila da adieraztea euskaltzaleentzat eta euskal musika zaleentzat izan duen garratzia; musikari bikaina baino gehiago izan da, ausartuko nintzateke esatera euskarazko musikako olimpoan deskantsatuko duen gutxienetako bat dela eta izango dela.

Benito Lertxundi ezagutzen ez dutenentzat, pasa den mendeko 60ko hamarkan bere ibilbide musikala hasi zuen katautore bat da, musika protesta izeneko espazio musikalean lehen urratsak emanez, genero folkerantz gerturatzeko, non kreatibitate iturriak ez duen mugarik izan.

Azken 50 urteotan, asko izan dira arrakastatsu bilakatu diren euskal musika taldeak, kasu batzuetan nazioarteko mailaraino. Are gehiago, edonork Euskal Herritik kanpo galdetuko balu abezlarien edo euskal musika taldeen inguru, ziur aski, publiko gehienak Benito Lertxundi baino lehen beste kantari eta talde batzuk aipatuko lituzke, logika daukana: bere musikak oztopo gehiago izan dituelako mugak gainditzeko, nahiz eta horrek ez duen esan nahi bere musika ez duela Ebro eta Adurretik harantz eraman. Horri esker, Euskal Herritik kanpo hainbat aldiz entzuteko pribilegioa izan dut. Hala ere, Benito Lertxundik lortu duena beste mundu batekoa da, musikari baino gehiago, erreferente kultural bihurtu baita.

Oraindik oritzen naiz joan nintzen lehen kontzertura, 80ko hamarkadaren hasieran Madrilgo ikastetxe nagusi batean, ni 15 urte inguruko mutikoa izanda. Beste lagun batekin joan nintzen eta Zuberoa-Askatasunaren semeei disko bikoitza aurkezten zuen. Hori izan zan nire lehenengo harremana haren musikarekin eta poliki-poliki ezagutu nuen. Argitaratzen zuen lan bakoitzean edo bertaratzeko aukera nuen kontzertu bakoitzean zeozer berria txunditzen ninduena aurkitzen nuen.

Benito Lertxundi. Euskal kulturaren handi baten agurra
Portada del trabajo Zuberoa / Askatasunaren semeei (1981)

60 urteko kantzagintzaren zehar dozena erdi haren kontzertuetara joateko aukera izan dut. Liluratu egiten ninduen eszenarazteak, perfekziora urbiltzen zen lanak, zehaztasunen ardurak, ez zegoen improbisaziorako lekurik; nire biniloa entzuten ari nintzela etxeko egongelan zirudien. Hasieratik berarekin batera jotzen zuten musikarien kalitatea zan atenzioa eman zidan bereizgarrietako bat, askotan holako taldeetan ahaztuenak direlakoan. Baina aipatutako hau guztiaren gainetik, izugarri gustatzen zitzaidana Benitoren ahotsa zan, nahasezina, ezin parekatuzko sonoritatearekin, logikoki,  denboraren poderioz aldatu izan duena, bere kanteei ukitu bakarra ematen ziena bilakatuz.

Bereziak ziren kontzertuak, abestien inguruko giroa, nagusi zen isiltasuna emanaldian zehar, bakarrik txaloengatik apurtua, publikoen harrera. Guzti honek giro aparta sortzen zuen.

Benito Lertxundi. Euskal kulturaren handi baten agurra
Miembros del grupo Dok Amairu con el cantante argentino Atahualpa Yupanqui (Wikimedia Commons)

Benito Lertxundik ez dok Amairu mugimendu kulturalaren parte hartu zuen, gero ibilibide luzeagoa izan duena. Batzuk, Lourdes Iriondo, Mikel Laboa edo Xabier Lete bezalakoak, desagertu zirelako, beste batzuk ez dutelako jarraitasunik eduki euren karrera musikaletan.  Errealitatea da Benito Lertxundi, ia hogei albumekin, garai ilunean, frankismoa izan zen bezalakoa, artisten eta intelektualen belaunaldi haren ikurra izan dela. Gainera, pausu bat aurrera eman eta erabaki zuten hizkuntz zapaldu eta gutxituan abestea euskal kultura defendatzeko. Euskal musikako historian ez ezik, euskal herrikoan ere geratuko da. 

Benito Lertxundi. Euskal kulturaren handi baten agurra
Portada del trabajo 40 urtez ikasten egonak (2005)

Aisa, eszenatokiei oriotarren agurra bueltarik gabeko ibilbide bat da, baina artista batek bere behin betiko agurra eman arte jarraitzen du horixe bera izaten. Hori dela eta, sortzen zaidan zalantza da, ea, bere lan kreatiboari ere uko egin dion txunditzen ninduen. Espekulazioz aparte, uzten digun ondarea paregabea da.

Benito Lertxundi. El adiós de un icono de la cultura vasca

Cuando hace unos días escuché la noticia del adiós de Benito Lertxundi a su actividad musical, tengo que decir que no me cogió del todo de sorpresa, los años pasan para todos, y el bardo de Orio no iba a ser una excepción; saber elegir el momento de retirarse de los escenarios no es tarea fácil para todo aquel que ha pasado más de medio siglo subido a la tarima; pero, al mismo tiempo, tengo que reconocer que una sensación de tristeza me recorrió el cuerpo; pues a partir de ahora va a quedar un hueco inmenso, al haberse retirado de los escenarios uno de los más grandes de la música vasca.

Para varias generaciones ha sido un referente. Lo que ha representado para todos los euskaltzales y amantes de la música vasca es difícil de expresar; ha sido algo más que un excelente músico, me atrevería a decir que es y será uno de los pocos que va a descansar en el Olimpo de la música en euskera.

Para los que no conozcan a Benito Lertxundi, decir que es un artista que comenzó su trayectoria musical en los años 60 del siglo pasado, dando sus primeros pasos en ese espacio musical de lo que se conoce como música protesta, para ir evolucionando hacia el género folk, donde la fuente de su creatividad no ha tenido limite. 

En los últimos cincuenta años ha habido muchos músicos y grupos vascos que han logrado un gran prestigio, en algunos casos hasta a nivel internacional. Es más, si fuera de Euskal Herria uno preguntara por cantantes o grupos de música vasca, probablemente la mayor parte del público mencionaría a otros cantantes o grupos antes que a Benito Lertxundi, cosa que tiene su lógica. Su música ha tenido más dificultad para traspasar fronteras, aunque esto no quiere decir que no haya llevado su música más allá del Ebro o del Adur. Gracias a ello, he tenido el privilegio de escucharle varias veces fuera de Euskal Herria. Pero lo que ha logrado Benito Lertxundi está en otra dimensión, pues ha sido mucho más que un musico, se ha convertido en un referente cultural.

Benito Lertxundi. Euskal kulturaren handi baten agurra
Portada del trabajo Zuberoa / Askatasunaren semeei (1981)

Todavía recuerdo al primer concierto de Benito Lertxundi al que asistí, fue a principios de los años 80, en un colegio mayor de Madrid, yo era un chaval de alrededor de 15 años; asistí con otro amigo y presentaba su álbum doble Zuberoa-Askatasunaren semeei, fue mi primer contacto con su música y poco a poco fui descubriéndolo, y en cada trabajo que publicaba o concierto al que tenía oportunidad de asistir encontraba algo nuevo que me sorprendía.

A lo largo de sus sesenta años de carrera musical he tenido la oportunidad de asistir a media de docena de conciertos suyos.  De todos ellos me maravillaba su puesta en escena, un trabajo que rayaba la perfección, el cuidado de todos los detalles. No había lugar a la improvisación; tenía la impresión de que estaba escuchando el vinilo en el salón de mi casa. Una de las cosas que me llamó la atención desde la primera vez que tuve la oportunidad de escucharlo, fue la calidad de los músicos que le acompañaban, porque muchas veces son los grandes olvidados en un grupo de estas características. Pero por encima de todo lo que acabo de comentar, había algo superior que me fascinaba, su voz, inconfundible, con una sonoridad inigualable, que como es normal, fue cambiando con el tiempo, poco a poco convirtiéndose en una voz que imprimía a sus canciones un toque único.

Sus conciertos eran diferentes, el ambiente entorno a las canciones que interpretaban, el silencio que reinaba en él, sólo roto por los aplausos, la receptividad del público. Todo ello creaba un ambiente único.

Benito Lertxundi. Euskal kulturaren handi baten agurra
Miembros del grupo Dok Amairu con el cantante argentino Atahualpa Yupanqui (Wikimedia Commons)

Benito Lertxundi ha sido el miembro del movimiento cultural Ez Dok Amairu que ha tenido una trayectoria más dilatada. Algunos porque desaparecieron, como Lourdes Iriondo, Mikel Laboa o Xabier Lete y otros porque no han tenido esa continuidad en su carrera artística. La realidad es que Benito Lertxundi, con casi una veintena de álbumes, ha sido un símbolo de lo que fue aquella generación de artistas e intelectuales que, en una época oscura, como fue la dictadura franquista, dieron algo más que un paso adelante, decidieron cantar en un idioma reprimido y cercano a la desaparición y defender la cultura vasca. Eso es algo que quedará en la historia no sólo de la música vasca, sino en la historia de Euskal Herria.

Benito Lertxundi. Euskal kulturaren handi baten agurra
Portada del trabajo 40 urtez ikasten egonak (2005)

No me cabe duda de que el adiós del oriotarra a los escenarios es un camino sin retorno, pero un artista lo sigue siendo hasta el día del adiós definitivo. Por ello la duda que me surge es si ha puesto punto final a su labor creativa. Pero especulaciones aparte, lo que nos deja es un legado musical imposible de igualar.


[1] [1] Itzultzailea: Uxue Castrillo Ramírez

1974: Convulsión y rupturas en ETA (2ª parte)

La ruptura del Frente Obrero. Nacimiento de LAIA

A mediados de 1974 ETA[1] celebra su III Biltzar Ttipia desde la celebración de la primera parte de su VI Asamblea y se consuma lo que se venía madurando en los últimos meses. La mayor parte del Frente Obrero abandona la organización y su objetivo es la creación de un partido comunista vasco. El nuevo partido se llamará LAIA (Langileen Alderdi Iraultzaile Abertzalea)[2].

Esta escisión, a diferencia de las anteriores (ETA-berri y ETA VI) no cuestiona la ideología independentista ni en cierta forma la lucha armada, si bien critican el activismo alejado de las masas. LAIA celebra su asamblea fundacional en agosto de 1974 en la localidad de Domezain (Zuberoa)[3]. En el momento de su constitución la crítica que realiza a ETA es la presencia de elementos antimarxistas, nacionalistas reaccionarios y libertarios por lo que ETA no podrá transformarse en la vanguardia de la clase obrera vasca. No hay que olvidar que ETA, heredera de la V Asamblea de ETA, se define como socialista y aunque el método de análisis es marxista, en ningún momento se define como marxista-leninista, sin perjuicio que haya militantes que así se definan.

1974: Convulsión y rupturas en ETA (2ª parte)
Cartel de LAIA

LAIA tiene una evolución ideológica no exenta de tensiones internas. Si bien en un inicio se la puede encuadrar dentro de la ideológica marxista-leninista, en ella conviven militantes que son trotskistas y autónomos. Esto es importe tenerlo en cuenta porque en un futuro estas diferentes sensibilidades provocarán futuras escisiones..

Este proyecto político genera una atracción en diferentes sectores pues viene a llenar ese hueco que la organización armada no ha sido capaz de ello, debido a lo complicado de compatibilizar la lucha armada y la lucha de masas por la misma organización.

1974: Convulsión y rupturas en ETA (2ª parte)
Sugarra nº 1

En el primer número de su revista teórica Sugarra (la llama), LAIA publica las razones de su nacimiento.

                “Si hemos optado por estructurarnos fuera de ETA, rechazando las siglas por las que hemos luchado […] La razón que nos ha movido a ello ha sido la imposibilidad de transformar a ETA en un aparato capaz de desarrollar una política revolucionaria que respondiera a los intereses de la clase obrera vasca […] La imposibilidad de ver cumplido este objetivo dentro de ETA, es decir, la imposibilidad de romper con el activismo alejado de las masas que nos atenazaba, está en el origen de nuestra ruptura con ETA […] La revolución no se hace por el hecho de mantener a la gente unida numéricamente, sino tan solo si esta unidad está cimentada de una línea política correcta […] Podemos declarar que lo que nos unía como grupo no era la coherencia ideológica, sino la necesidad imperiosa de contrarrestar la corriente “españolita” de VI […] El único nexo de unión era el común deseo de ofrecer una alternativa abertzale ante las posturas liquidacionistas de los grupos españolistas respecto al problema nacional […]”.

                En la revista Sugarra recogen los objetivos estratégicos del nuevo partido. Nacen para “trabajar por todos los medios en la organización dinámica de la clase obrera vasca a fin de instaurar una República Popular de Euskadi y la creación de un nuevo Estado al servicio de la clase obrera y las capas populares”.

No todo el Frente Obrero que abandona la organización armada pasa a formar parte de LAIA. Los militantes del FO de Gipuzkoa en su gran mayoría organizan el partido LAIA pero los militantes del FO de Bizkaia no se incorporan a esta nueva organización pasando a trabajar de forma autónoma.

                Impulso de los Comités Obreros Abertzales (COA) y nacimiento de LAB

La escisión vivida en el Frente Obrero no se parece en nada a las que ha sufrido anteriormente ETA por lo que no pasa desapercibida en la militancia ni en la dirección de la organización. Es en 1974 cuando la dirección de la organización armada impulsa con los militantes del Frente Obrero que no abandonan la organización la creación de organismos de masas que sirvan para organizar a la clase trabajadora vasca desde una óptica abertzale y revolucionaria. Se van constituyendo los Comités Obreros Abertzales (COA). Estos comités surgen en algunas comarcas de Gipuzkoa (Valle del Urola y Alto Deba). Tienen el problema que en este espacio de lucha las organizaciones de la izquierda radical estatal (LCR, MCE y ORT) llevan tiempo trabajando con la ventaja que la represión se ha cebado en menor medida en ellas al no practicar la lucha armada. En un principio estos COA son impulsados tanto por ETA como por LAIA para potenciar la organización de los trabajadores abertzales en las fábricas. En este momento son comités autónomos que no tienen una estructura común.

Estas estructuras obreras que son independientes entre sí tienen la necesidad de unificarse, lo que llevará a ETA[4] a favorecer un encuentro en el mes de enero de 1975 entre estos comités para avanzar en la creación de una única organización. Todo esto llevará a que en mayo de 1975 a que nazca la organización LAB (Langile Abertzaleen Batzordeak).

Para LAIA esta fórmula de unificar en una estructura estos comités obreros puede provocar de nuevo que sean objetivo de la represión por lo que se descolgará del proyecto de LAB e impulsará los grupos obreros autónomos LAK (Langileen Abertzale Komiteak). Estos comités obreros tienen una presencia globalmente bastante escasa en todo Euskadi, teniendo mayor implantación en algunas zonas de Gipuzkoa.

Todo este proceso lo que deja patente es que desde la V Asamblea uno de los problemas que tiene ETA en relación con el movimiento de masas es la falta de una estructura organizada dedicada a la labor de las masas, que pudiera trabajar sin tener que definirse como estructura de ETA por lo que podía conllevar en el terreno de la represión, situación que aprovechan las organizaciones políticas de la izquierda estatal, ya que al no practicar la lucha armada, tienen una mayor capacidad para implantarse y desarrollar su actividad en diferentes ámbitos (fábricas, universidad, etc.).

LAB viene a cubrir esa carencia que ETA tiene en el campo obrero, y en ese contexto se define “como organización de masas para la clase trabajadora vasca  en una línea abertzale y de clase”.  Tiene una vocación asamblearia y no pretende ser portavoz de los trabajadores a la hora de negociar convenios con la patronal porque entiende que esa responsabilidad recae en las asambleas de fábricas.

La escisión entre milis[5] y polimilis[6]

En ese período en el que los atentados de todo tipo, choques violentos entre guardias civiles y miembros de ETA y detenciones son constantes, el día 13 de septiembre de 1974 se produce en Madrid el atentado de la cafetería Rolando que estaba situada al lado de la DGS (Dirección General de Seguridad), en el que mueren 11 personas y 71 resultan heridas. De los fallecidos solo uno es policía y el resto de las víctimas son civiles que se encontraban en el local. Ante el error cometido por ETA la dirección no quiere reivindicar el atentado, pero un sector de la organización entiende que deben de reivindicar el atentado, por lo que este atentado y su no reivindicación va a ir generando una desazón entre la militancia que se verá reflejada en la reunión del IV Biltzar Ttipia que se celebra en octubre de 1974 con la finalidad de preparar la celebración de la Segunda parte de la VI Asamblea, dándose dos posturas ante el atentado: Un sector quiere eludir la autoría del atentado para evitar la imagen que le puede generar. Este sector corresponde con la corriente mayoritaria existente en la organización que es la político-militar. Por el contrario, el otro sector exige que sea reivindicado el atentado llevando aparejado el asumir la responsabilidad que ello va a comportar. Este sector minoritario es de la opinión que la ocultación de los hechos por graves que fueran, son propios del sistema que se combate. Esta postura es defendida por la corriente que se conocerá como militar.

En este contexto en el que los cambios políticos se hacen cada vez más sensibles la dirección de la organización, es decir, el Biltzar Ttipia realiza un análisis de la situación y elabora un programa para el futuro. En este análisis y hoja de ruta se plantean cuestiones como la legalización, el papel de la lucha armada en el futuro régimen. En ese momento los problemas de la organización armada se dividen en dos grandes bloques: a) el problema de la estructura de ETA que está lastrando a la organización y b) la táctica que tiene que seguir la organización en el futuro inmediato.

En términos ideológicos o políticos no hay diferencias entre ambas corrientes, o las que hay no son de gran calado. Las posturas que defiende cada una de las corrientes se pueden resumir en los siguientes términos:

1974: Convulsión y rupturas en ETA (2ª parte)
Hautsi n! 11 1976-ETA político-militar

Una corriente mayoritaria que a partir de la escisión será conocida como ETA (político-militar) plantea en el plano organizativo transformar la estructura de la organización, desapareciendo los antiguos cuatro frentes[7] para pasar a una estructura político-militar, influidos por el modelo organizativo de los tupamaros uruguayos. Se basan en el análisis que ambas actividades (política y militar) están íntimamente ligadas y deben de estar muy coordinadas.

Las actividades de los frentes militar y obrero a nivel local serían coordinadas por un único responsable de zona y sería el responsable de las acciones armadas.  Se mantiene un frente llamado “bereziak” (especiales) que serán los encargados de planificar y realizar acciones militares complejas y de largo alcance, funcionando con un grado de autonomía por razones de seguridad.

Esta estructura engarza la lucha política con la militar a diferencia de la praxis que había habido hasta entonces que cada frente trabajaba de forma autónoma. Es por ello, que a esta fórmula organizativa se la denominara “político-militar”, porque es partidaria de unir la lucha armada y la lucha de masas en una sola organización.

El análisis político que hacen de la situación es muy optimista viendo a corto plazo la salida del Régimen franquista hacia una democracia burguesa y en el plano político plantean formar el BAT (Frente por la izquierda vasca) con los siguientes objetivos: La independencia del Euskadi, la reunificación, la euskaldunización, el socialismo y la defensa del internacionalismo proletario.

La otra corriente minoritaria que tiene una visión muy diferente de la situación será la que en noviembre de 1974 dará lugar a ETA (militar) dando a conocer su planteamiento en el “ETAren Agiria” (Manifiesto de ETA) en el que se presentan ante la opinión pública como la organización ETA (militar). Es un documento en el que hacen un análisis de la situación política, que pone las bases de lo que va a ser su línea táctica y estratégica para un futuro.

1974: Convulsión y rupturas en ETA (2ª parte)
Zutik 65, año 1975-ETA militar

Organizativamente entienden que el modelo de unir los frentes, es decir, el nuevo modelo político-militar, no solo no solucionaba los problemas del modelo de frentes, sino que los aumentaba ya que al ir muy ligadas las actividades políticas y militares, el funcionamiento va a ser mucho más deficiente que hasta ahora. Es más, con este modelo la represión va a hacer más daño a la organización al estar unificados los frentes, el político y militar, lo que arrastraría a tener grandes caídas. Este sistema imposibilitaría la creación de organizaciones de masas estables debido a la represión que sufren por pertenecer a ETA.

La estructura político-militar es elitista y el aceptarla por la totalidad de la organización supondría la renuncia a participar en la legalidad democrática por lo que plantean asumir la posición de transformar toda la organización en un aparato militar único. Es decir, defienden que la lucha armada se tiene que separar de la lucha de masas para no entorpecerla.

El concepto que tienen es que ETA debe ser una organización política que ejercerá la lucha armada como método de lucha, siendo las fuerzas políticas que tengan como objetivos estratégicos la independencia, el socialismo y la euskaldunización las que ejercerán la iniciativa política entre las masas. Esto es lo que les diferencia del sector político-militar.

Para entrar en la legalidad democrática plantean que se han de articular organizaciones amplias y estables que sean capaces de elaborar un programa político y “hace un llamamiento a todas las organizaciones, grupos y personalidades de los sectores independentistas, obreros y populares antioligárquicos a buscar la unidad de acción en un frente común de cara a la posición política a tomar con respecto a la alternativa democrática”.

Por ello, la mayoría de los miembros del Frente Militar deciden separarse del “aparato de masas” para tácticamente limitar sus funciones al desarrollo de la lucha y de sus posiciones políticas, en función de la situación de cada momento. Esta separación de los organismos de masas no conlleva un alejamiento de ellos. Lo que pretenden es poner en práctica una forma nueva de relación, actividad armada-actividad de masas ya que en este momento el segmento que compone las capas populares no está en condiciones de radicalización para hacer suya la lucha armada y tampoco hay una organización preparada para afrontarlo.

El análisis que hacen de la situación política no es tan optimista como los político-militares y si bien entienden que “el fascismo agoniza a la par que Franco, aunque muy bien podría suceder que éste le sobreviviese en estado de momificación”.

Esta ruptura producida en el IV Biltzar Ttipia de ETA acelerará los acontecimientos y el grupo que se denominará ETA (político-militar) pondrá en marcha el proceso para realizar la segunda parte de la VI Asamblea.

En diciembre de 1974 se realiza una huelga de hambre por parte de los presos políticos vascos, organizada por ETA (pm)  y apoyada por ETA (m) y ETA-VI, ORT y MCE, realizándose una huelga general el día 11 de diciembre que paraliza todo Euskadi Sur. Todo esto llevará al sexto estado de excepción en abril de 1975.

Con el gobierno de Arias Navarro, la represión se canaliza de dos formas: Una es mediante una represión brutal creciendo el peso de sectores ultras y teniendo como desenlace los últimos procesos judiciales que desembocan en los fusilamientos de septiembre de 1975 y la otra es mediante la utilización de grupos parapoliciales que actúan con total impunidad atacando cualquier cosa que pueda ser progresista. La represión es tan grande que en Bilbao tuvieron que habilitar la plaza de toros como lugar de detención e interrogatorios.

La gran mayoría de la militancia de la organización se posiciona con ETA (pm), tanto entre la militancia activa, refugiados como los militantes que están presos en las cárceles del Estado español. Por el contrario, lo que se conocerá como ETA (m) es un grupo más reducido, pero más compacto.

ETA (pm) durante los primeros meses de 1975 sufre muchas detenciones, entre otros motivos debido a su nueva estructura político-militar que unifica los frentes, lo que lleva a que las caídas afecten a las dos estructuras de la organización. En julio de 1975 una de las acciones que planificaron como más importante para la organización era la fuga de la cárcel de Segovia de miembros de esta organización prevista para el 27 de julio que se vio desbarata por las caídas de comandos que tuvo en ese período, sobre todo porque en ETA (pm) había un infiltrado de los servicios secretos españoles que contribuyó a ello.

Las detenciones de miembros de ETA (pm) tienen como resultado dos consejos de guerra que el Régimen los celebra en el mes de agosto aprovechando el período vacacional para mitigar las posibles protestas que pudieran surgir, cosa que no consigue. Como consecuencia de ambos consejos de guerra dos militantes de ETA (pm) son condenados a muerte y fusilados el 27 de septiembre de 1975 (Txiki y Otaegi). En esas mismas fechas hay otro consejo de guerra en el que tres militantes del PCE (m-l) y FRAP son condenados a muerte y fusilados el mismo día.

Por lo que respecta a la actividad de ETA (m) en este período si bien en un principio era una organización más minoritaria, poco a poco se va estructurando e incorporando más militantes, continuando con el método de lucha de acción-represión-acción, atacando a miembros de los aparatos policiales y confidentes de la policía.

En el inicio, ETA (pm) arrastraba el lastre de todas las caídas que había sufrido. Unas sesenta detenciones, el 80% de la militancia y centenares de personas habían huido del interior. Lo que le obliga a coger militantes de otros sectores y realiza algunos secuestros para financiarse. Estas acciones las realizan los comandos “Bereziak” y fueron duramente criticadas por las otras organizaciones de la Izquierda Abertzale (ETA (m), LAIA, LAB y EHAS).

Es en este momento cuando en el entorno de gentes abertzales y socialistas junto con ex militantes de ETA forman en Euskadi Sur la organización EAS y en marzo de 1974 en Euskadi Norte había surgido la organización HAS. En el mes de noviembre de 1975 ambas organizaciones realizan un congreso en Pamplona para converger en una nueva organización: EHAS, que tiene la característica de ser por el momento la única organización que tiene su ámbito de acción en todo Euskal Herria (Norte y Sur).

Conclusiones

El primer lustro de la década de los 70 del siglo XX fue convulso dentro de las organizaciones que luchaban contra la dictadura. Los días del dictador llegaban a su fin, pero cosa muy diferente era el escenario que se abriría con su muerte.

Tanto en el Estado español, como en Euskal Herria se empezaban a vislumbrar diferentes ópticas de la situación, así como la estrategia a seguir en todo ese proceso y ETA no fue una excepción. Los análisis al respecto empezaban a atisbar las diferencias existentes, en algunos casos sustanciales, a la hora de definir los nuevos escenarios políticos.

Por lo que respecta a la organización ETA, además de las diferentes visiones que había en su seno, habría que añadir la dificultad añadida por su forma de organización. La estructura organizativa en diferentes frentes de lucha, totalmente alejada de la concepción clásica de partido vanguardia que era lo que predominaba en el resto de las organizaciones antifranquistas de izquierda empezaba a ser un cierto lastre en esos momentos; todo ello explica los movimientos que se vivieron en su interior y que desembocaron en diferentes crisis.

Lo que a priori se hubiera podido entender como debilidad política, analizando el contexto del momento y con la perspectiva histórica, se puede afirmar que lo sucedido en ese periodo no dejó de ser un proceso político que estaba poniendo las bases de lo que posteriormente se ha definido como izquierda abertzale y dentro de esta lo que se ha conocido como Movimiento Vasco de Liberación Nacional.

A partir de 1974, se abre un periodo en el que las diferentes organizaciones políticas surgidas del proceso vivido dentro de ETA, adoptarían sus dinámicas propias de lucha, que se reflejaría en sus formas de interpretar los diferentes acontecimientos que se vivieron a partir de 1975, con el fallecimiento del dictador y los derroteros que iba a seguir el régimen.

Como expuse en la introducción del primer artículo, la finalidad de su publicación no ha sido otra que recordar unos hechos de los que ahora se cumplen cincuenta años, que desde el punto de vista histórico podríamos decir que fueron ayer, pero totalmente desconocidos para las actuales generaciones.

Bibliografía utilizada:

Apalategi, Jokin: Los vascos, de la nación al Estado, Astero. Título original: Nationalisme et question nationale au Pays Basque: 1830-1976-PNB, ETA, Enbata…”.

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Giacopuzzi, Giovanni: ETA. Historia política de una lucha armada 2ª parte, Txalaparta, Tafalla, 4ª edición, 2001.

Giacopuzzi, Giovanni: ETA pm. El otro camino. Txalaparta, Tafalla, 1997.

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Sugarra aldizkaria (Revista la llama) n º1: Órgano político-formativo del partido L.A.I.A.

Varios: Clase obrera, marxismo y cuestión nacional en Euskadi, Cursos “IPES” cuaderno de formación nº 1, conferencias celebradas entre el 23 de marzo y el 3 de junio de 1980 en Bilbao.


[1] A partir de ahora a ETA V la denominaré ETA a secas, pues será la organización que continuará con las siglas de dicha organización. 

[2] Langileen Alderdi Iraultzaile Abertzalea: Partido Abertzale Revolucionario de los Trabajadores.

[3] Zuberoa: Territorio de Euskal Herria en Iparralde o País Vasco-Francés.

[4] La organización armada que impulsa la creación del sindicato LAB es ETA Político-Militar. Posteriormente se explicará como la organización ETA se parte en dos, surgiendo ETA Político-Militar y ETA Militar producto de su división en octubre de 1974.

[5] Milis: Termino que se utilizaba en la época para denominar a ETA militar o ETA (m).

[6] Polimilis: Termino que se utilizaba en la época para denominar a ETA político-militar o ETA (pm).

[7]  Hay que recordar que en la pre-asamblea de octubre de 1972 se habían fusionado el Frente Obrero y el Frente Cultural

1974: Convulsión y rupturas en ETA (1ª parte)

Introducción

En la historia reciente de Euskal Herria hubo varios episodios que sucedieron en un breve espacio de tiempo, que si bien en aquel momento no dejaron de ser situaciones frecuentes que se daban en las organizaciones que luchaban en la clandestinidad contra la dictadura franquista, pasadas unas décadas se puede afirmar que tuvieron una influencia decisiva en lo que fue a partir de entonces el devenir de la política vasca y los caminos que recorrieron las diferentes sensibilidades de la izquierda abertzale. Todo ello sucedió a lo largo de 1974, ahora hace cincuenta años.

Si 1973 fue el año que catapultó a la organización ETA a nivel internacional, gracias al atentado más importante desde su nacimiento, volar el coche del presidente del Gobierno español y mano derecha del dictador, 1974 pasó a ser el año en el que las disensiones internas que arrastraban desembocaron en varias escisiones, pero, sin duda alguna, una de ellas marcaría la historia, no solo de ETA, sino de lo que conocemos como Izquierda Abertzale.

Este texto, dividido en dos partes, no pretende ser un análisis profundo de ese periodo de la historia, más bien se limita a realizar un pequeño repaso de las experiencias ideológicas y políticas que se dieron en el espacio político de lo que posteriormente se ha conocido como izquierda abertzale; unas pinceladas que puedan servir para desempolvar aquellos años y para quienes estén interesados puedan profundizar en su estudio.

Antecedentes

A lo largo de su historia, ETA ha estado inmersa en tensiones internas que en muchos casos desembocaron en importantes crisis internas. Gran parte de ellas tenían su origen en divergencias ideológicas, pero otras eran producto de diferencias organizativas. Todo ello se debía a diferentes factores, pero la inmensa mayoría de ellos tenían un denominador común: ETA era una organización en continuo movimiento, no se podía asemejar a ninguna de las organizaciones que luchaban contra la dictadura. Su estructura y sus dinámicas inspiradas en los movimientos de liberación nacional del Tercer Mundo en su lucha contra el colonialismo; no se parecía en nada a las organizaciones clásicas que estaban en el exilio y/o se movían en la clandestinidad. ETA era una organización estructurada en cuatro frentes (político, cultural, obrero y militar).

La última gran crisis que vivió en su seno no estaba muy lejos en el tiempo, habría que poner la mirada en 1970 y el cisma que se produjo en su seno con la celebración de la VI Asamblea, cónclave que no fue reconocido por parte de la militancia; todo ello desembocó en la existencia de dos organizaciones que compartían las mismas siglas: ETA, pero que para diferenciarlas eran conocidas por la asamblea en la que fundamentaban su legitimidad, lo que se traducía en que una fuese conocida como ETA V Asamblea y la otra como ETA VI Asamblea.

1974: Convulsión y rupturas en ETA (1ª parte)
Zutik 55 1973 ETA VI (Wikimedia Commons)

El paso del tiempo y la actividad de ambas organizaciones llevó a que la que era conocida como ETA V Asamblea pasase a ser la heredera de las siglas, para finalmente ser denominada como ETA, sin ningún añadido. Por el contrario, ETA-VI fue encaminándose a transformarse en una organización de corte marxista-leninista clásico, un partido vanguardia; después de algunas diferencias internas que se solventaron con una escisión, el sector mayoritario, conocido como Mayos, entró en un proceso de convergencia con la organización LCR, por lo que durante un tiempo fueron conocidos como LCR-ETA VI, para finalmente suprimir las siglas de ETA VI y denominarse únicamente LCR.

1974: Convulsión y rupturas en ETA (1ª parte)
Cartel de LCR-ETA VI

Eran tiempos convulsos, a la represión desatada por el régimen franquista, había que añadirle los innumerables debates ideológicos que se daban en todas las organizaciones políticas. Todavía estaba cercano el Mayo francés, hecho que influyó en muchas organizaciones de la época.

Evolución de ETA V

En octubre de 1972 ETA V realiza una segunda pre-asamblea o asamblea de cuadros. En esta reunión acuerdan fusionar el Frente Obrero y el Frente Cultural, pasándose a llamar únicamente Frente Obrero.  En esta pre-asamblea surge una nueva corriente, autónoma o ácrata, siendo su cabeza visible el histórico militante Emilio López Adan, Beltza.

Es una época en el que las tensiones entre el Frente Militar (FM) y el Frente Obrero (FO) son continuas. Las causas se debían a que partiendo de la base que la necesidad de la lucha armada no era cuestionada por nadie en la organización, debido a que las acciones armadas que habían realizado en los dos últimos años habían reforzado la imagen de ETA, sin embargo, el problema estribaba en cómo organizar el incremento de apoyo social que se estaba dando.

Al crecer la militancia de la organización, la mayor parte de esa militancia entraba a formar parte del Frente Obrero. Eran personas que se comprometían pero que no realizaban acciones armadas. Pero el grado de represión había aumentado muchísimo desde el Proceso de Burgos, lo que originaba muchas detenciones y caídas en dicho frente. No hay que olvidar que el Régimen quería evitar otro proceso judicial al estilo del Proceso de Burgos que se le pudiera ir de las manos, por lo que en este período se producen un elevado número de muertos por parte de militantes de la organización, ya que los sectores más duros de los aparatos del Estado querían demostrar mano dura ante la opinión pública.

Todos estos problemas que arrastraba la organización armada le exigían fijar unas bases de actuación política y armada. Por ello convocan la VI Asamblea, pero unos meses antes, en concreto en mayo de 1973, se produce una reunión del Biltzar Ttipia (Comité Ejecutivo) en la localidad madrileña de Getafe para intentar superar las diferencias existentes entre el Frente Militar y el Frente Obrero aunque el problema no quedó superado. De esta reunión sale un comunicado que ETA difunde al pueblo vasco.

1974: Convulsión y rupturas en ETA (1ª parte)
Zutik de ETA

Los aspectos más importantes de este comunicado son los siguientes: La lucha armada es “la forma suprema de la lucha de la clase trabajadora”, la cual tiene dos aspectos: “a nivel táctico, potenciar y apoyar la dinámica de masas que desarrollamos la clase trabajadora y el resto de nuestro pueblo” y a nivel estratégico para dotar de un dispositivo armado a la clase trabajadora y clases populares vascas para derrocar e inutilizar las fuerzas represivas del régimen y en el marco ideológico, la organización armada da una explicación-definición de independentismo socialista: “Una independencia separatista con respecto al imperialismo y los Estados capitalistas español y francés, e independencia-unionista con respecto a todos los pueblos del mundo en especial con nuestros vecinos inmediatos. Independencia quiere decir pues, creación de un sistema social vasco completamente dirigido por nuestro Pueblo, en el que el grado de compromiso de unidad con los Pueblos vecinos sea función del momento histórico; somos partidarios de la abolición de las fronteras cuando no haya condiciones para que un hombre explote a otro ni que un pueblo oprima a otro. Nuestra lucha está concebida dentro de la unidad de los trabajadores del todo el mundo y en función de los intereses de la Revolución Socialista”.

En esta situación de tensión entre ambos frentes ETA V llega a su VI Asamblea.

VI Asamblea de ETA V

En primer lugar, hay que recordar que ETA V no reconoce la legitimidad de la VI Asamblea celebrada en verano de 1970 que dio origen a ETA VI por lo que para ellos esta es su verdadera VI Asamblea que celebra su primera parte en agosto de 1973 en Hazparne (Lapurdi)[1].

Las diferencias entre los militantes de ambos frentes se centran por un lado en cuestiones organizativas e internas; el Frente Obrero rechaza que para acceder a los puestos de dirección sea obligatorio saber euskera ya que había muchos miembros de este frente que no podrían optar a cargos de responsabilidad. Criticaba que no se veían representados lo suficientemente en los órganos de dirección de la organización, en concreto, en el Biltzar Ttipia (Comité Ejecutivo); y en la política de alianzas: El FM propugna que solo se lleguen a acuerdos con otras organizaciones vascas y el FO quiere libertad de acción ya que su planteamiento es llegar a acuerdos con otras organizaciones de izquierda del Estado español.

ETA aprueba un documento no muy extenso en el que recoge su línea ideológica, el documento se titula Por qué estamos por un Estado Socialista vasco”. Es un texto en el que no entran en la dinámica de grandes discursos teóricos. Si comparamos este documento con el Zutik nº 55 que publica ETA VI en marzo de 1973 con motivo de la 2ª parte de su VI Asamblea, la conclusión que podemos obtener es que el documento de ETA VI es de un gran desarrollo y profundidad teórica en contraposición con el documento aprobado por ETA V que es mucho más sencillo, pero más accesible a las bases y los sectores de la población cercanos ideológicamente. Sin ser extenso, desarrolla y profundiza en las motivaciones que llevan a la organización ETA V a apostar por la construcción de un Estado Socialista Vasco. Con este documento ETA V pone de manifiesto las diferencias ideológicas que mantiene con ETA VI.

Así define la organización armada los objetivos que persigue:

“Nuestro objetivo fundamental es la creación de un Estado Socialista Vasco dirigido por la clase trabajadora de Euskadi como instrumento para alcanzar una sociedad vasca sin clases, una Euskadi auténticamente comunista; como instrumento -en suma- para nuestra total e íntegra liberación como trabajadores”.

En este documento la organización armada conjuga la lucha de liberación nacional del pueblo vasco con la lucha social para la consecución de una sociedad socialista y la enmarcan

“desde una perspectiva revolucionaria de clase, desde la perspectiva más consciente y auténticamente revolucionaria: la comunista”.

Profundiza en los motivos por los que se posicionan en favor de la independencia y la argumentación gira en los planos étnico y cultural. Hay que tener presente que en estos momentos la izquierda del Estado español tiene unas posiciones un tanto ambiguas respecto del problema vasco[2].

“En el plano nacional, luchamos por la liberación de Euskadi desde una perspectiva independentista; lo que ciertamente nos distingue de muchas organizaciones socialistas […] Nosotros no somos independentistas porque creamos que españoles o franceses nos roban dinero y lo mejor de nuestra juventud y busquemos edificar una sociedad vasca opulenta, ni porque los vascos seamos superiores y no nos convenga tener contacto alguno con maketos[3], belarrimotzas[4] o cosas por el estilo, ni condicionados por el odio étnico que España y Francia nos tienen […] si éstas fueran las únicas razones […] nos opondríamos con todas nuestras fuerzas a tal reivindicación por burguesa, racista y cabalmente reaccionaria. Nosotros somos independentistas porque creemos que nuestro problema como trabajadores vascos, nuestro problema como clase explotada en un contexto de pueblo nacionalmente oprimido, no puede solventarse dentro del marco español o francés […] Solo un Poder Político Independiente en nuestras manos, es decir, sólo un Estado Socialista Vasco podrá garantizar la resolución de la otra cara del problema, nuestra liberación como miembros de una comunidad nacional oprimida: Euskadi”.

Para ETA V, por un lado, el problema vasco desborda los marcos estatales español o francés al englobar un territorio que está dentro de dos estados diferentes, pues en ambos casos, existe una franja de territorio vasco que queda fuera de sus respectivos dominios y, por otro, “el problema cultural del Pueblo Vasco no puede ser resuelto desde una perspectiva no vasca; aunque pretendidamente internacionalista”.

Para ETA las vanguardias españolas únicamente contienen “soluciones parciales e incompletas que -si bien a ellas les parecen satisfactorias- nos conducirían inevitablemente a la diglosia”.

En este documento los militantes de ETA se definen de forma expresa como comunistas, pero la organización armada sigue definiéndose como organización socialista sin posicionarse en ninguna tendencia dentro del socialismo.

como revolucionarios comunistas que somos, luchamos contra toda opresión; luchamos pues contra la opresión nacional. Y, por ello mismo, estamos por la independencia de Euskadi, por un Estado Socialista Vasco”.

De hecho, en este documento la organización armada encuadra al Estado Socialista Vasco como un paso transitorio hasta la consecución de la sociedad comunista. No deja de ser una etapa hasta la consecución una sociedad mundial sin clases. Lo que Marx y Lenin definían como la extinción del Estado[5].

El Estado Socialista Vasco -por fin- no tendrá una existencia perpetua: lo necesitaremos únicamente mientras estemos empeñados en la resolución de nuestro problema nacional y en la reconstrucción económica y social de Euskadi Norte. Una vez cumplidas estas tareas, la existencia de un Estado autónomo para el Pueblo Vasco habrá dejado de tener sentido. A consecuencia de ello, en tal momento nuestro deber internacionalista será unirnos en pie de igualdad con todos los pueblos y proletarios del mundo -comenzando por los más próximos- para proseguir la edificación de la sociedad comunista”.

Por el contrario, el gran problema de ETA V es que no está sabiendo articular organizativamente el aumento de su base social y las tensiones entre los dos frentes serán continuas. Estos problemas que la organización arrastra desde que en la V Asamblea aprueba el modelo frentista y que en algunos momentos generan fricciones profundas son dejados para debatirlos en la 2ª parte de esta VI Asamblea. El problema de ETA es que al ser un Movimiento de Liberación Nacional en el que abarca todos los frentes en la lucha contra el franquismo, una de las dificultades más importantes es que no todos los frentes llevan las mismas dinámicas a la hora de trabajar y algunos frentes tienen el hándicap de verse limitados en su trabajo político porque la organización tiene, entre otros, como método la utilización de la lucha armada que condiciona al resto de los frentes.

El 20 de diciembre de 1973 el Comando Txikia realiza el atentado contra Carrero Blanco. Una operación cuyos preparativos y seguridad fueron cuidados al máximo por la dirección de la organización, hasta el extremo que no todos los miembros de la ejecutiva de la organización tenían conocimiento de la acción que estaba preparando un comando en Madrid.

 En contraposición al éxito que tiene ETA en el ámbito operativo, el gran problema de la organización armada es el adecuarse a la nueva situación política ya que en estos momentos tiene dificultades para tener una organización de masas que esté enraizada en el tejido socio-político. Todo esto llevará a vivir unas tensiones importantes en el Frente Obrero de ETA, que se traducirá en el abandono de la mayor parte de la militancia de este frente, dando origen al nacimiento del primer partido político dentro del espacio de la izquierda abertzale, LAIA (Langileen Alderdi Iraultzaile Abertzalea)[6].

La segunda parte de este trabajo se centrará en la crisis surgida dentro del Frente Obrero, el nacimiento de LAIA y la posterior crisis internar en ETA, que dio origen al nacimiento de dos nuevas organizaciones producto de la ruptura interna en la organización: ETA militar y ETA político-militar.

Bibliografía utilizada:

Apalategi, Jokin: Los vascos, de la nación al Estado, Astero. Título original: Nationalisme et question nationale au Pays Basque: 1830-1976-PNB, ETA, Enbata…”.

Bruni, Luigi: ETA. Historia Política de una lucha armada, Txalaparta, Bilbao, 1987.

Casanova, Iker: ETA 1958-2008. Medio siglo de historia, Txalaparta, Tafalla, 2007.

Egaña, Iñaki: Diccionario histórico-político de Euskal Herria. Tomo I, Txalaparta, 1996.

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Forest, Eva. Operación Ogro (Como y por qué ejecutamos a Carrero Blanco), Argitaletxe HIRU, Hondarribia, 2ª Edición, 1993

Giacopuzzi, Giovanni: ETA. Historia política de una lucha armada 2ª parte, Txalaparta, Tafalla, 4ª edición, 2001.

Giacopuzzi, Giovanni: ETA pm. El otro camino. Txalaparta, Tafalla, 1997.

Letamendia Belzunce, Francisco (Ortzi): Historia de Euskadi. El Nacionalismo y ETA, Ruedo Ibérico, 1977.

Varios: Clase obrera, marxismo y cuestión nacional en Euskadi, Cursos “IPES” cuaderno de formación nº 1, conferencias celebradas entre el 23 de marzo y el 3 de junio de 1980 en Bilbao.


[1] Lapurdi: Territorio de Euskal Herria situado en Iparralde o País Vasco-Francés.

[2] Recordar que tanto la escisión de ETA Berri que en este momento se denominan Komunistak como ETA VI entienden que la opción independentista es contrarrevolucionaria y pequeñoburguesa.

[3] Maketo: Término despectivo que se utilizaba para denominar a las personas que emigraron de otras zonas a Euskadi.

[4] Belarrimotza: Término despectivo a veces utilizado para referirse a las personas no originarias del País Vasco (en este sentido acepción similar a la de maketo) o que no conocen el euskara.

[5] Marx y Lenin teorizan sobre este tema en varias de sus obras. Una de las más importantes es el Estado y la Revolución de Lenin en la que analiza las teorías de Marx sobre esta cuestión refutando las interpretaciones que de Marx realizan algunos líderes de la II Internacional.

[6] Langileen Alderdi Iraultzaile Abertzalea: Partido Abertzale Revolucionario de los Trabajadores.

Calla y olvida. La escucha vulnerable: una propuesta feminista para la resolución de conflictos

“Debatir y analizar las causas de las violencias desde la propuesta de la escucha vulnerable no implica ni la justificación ni la negación del dolor sufrido, sino la toma de conciencia sobre los factores que las originan, las conexiones con causas históricas y estructurales y con otras violencias que, al silenciarse, se perpetúan”

                Andrea García González

Hay lecturas que te exigen coger aire para poder realizar una profunda reflexión, otras me suelen generar un cierto vértigo, pues me cuesta superar el miedo a escribir sobre ellas porque pienso que no voy a ser capaz de plasmar lo que la autora buscaba transmitir. También hay libros que no son fáciles de comentar en muchos espacios, porque son valientes, se alejan de los prejuicios y en el caso que ahora me ocupa, porque rompe con los parámetros que se han utilizado a la hora de abordar esta temática.

Pues bien, todo lo anteriormente expuesto es lo que he experimentado con la lectura de un libro que en cuanto vi el título, no me dejó indiferente, mi primera sensación fue de curiosidad por ver qué podía aportar la autora en este tema. Su título es de los que no pasa desapercibido, “CALLA Y OLVIDA. Violencias, conflicto vasco y la escucha vulnerable como propuesta feminista” (Katakrak Liburuak) de la periodista y antropóloga Andrea García González, que fue publicado en noviembre de 2023 y en febrero de este año ya iba por la segunda edición.

Este ensayo es de esos en los que uno encuentra un cierto aluvión de ideas que obligan en algunos momentos a hacer un receso para reflexionar y pararse a pensar sobre ellas. En mi caso, a lo largo de la lectura de este libro he echado la mirada atrás, en un ejercicio de revivir diferentes etapas del conflicto armado que se vivió en Euskal Herria, esa mirada retrospectiva que ayuda a ver las cosas con un tono diferente, el color seguramente  es el mismo, pero surgen innumerables matices.

Calla y olvida. La escucha vulnerable: una propuesta feminista para la resolución de conflictos
Andrea García González

Calla y Olvida es un trabajo en el que la autora recoge vivencias de mujeres en el marco del conflicto vasco. Es una aportación dentro de la batalla del relato que nos ayuda a “identificar las violencias para poder desplazarlas”, un libro valiente que pone patas arriba la narrativa oficial, pues afronta la cuestión de la violencia desde parámetros nada convencionales, totalmente diferentes a los que estamos acostumbrados a ver en los canales de comunicación, por lo que su lectura es incómoda para quienes se mueven únicamente entre el negro o blanco, el conmigo o contra mí. Y siguiendo esa línea, quisiera resaltar el lenguaje y terminología que utiliza la autora a lo largo de este ensayo. Siendo consciente y conocedora de la importancia de ello, aborda términos como conflicto armado, violencia, terrorismo, o conflicto a secas, desde una óptica muy diferente a la nos llega a través de los medios de comunicación afines al sistema, y ello es así porque no duda en plantear que hay términos que pueden tener connotaciones más negativas, en función de a qué los asociemos, y todo ello lo realiza de forma muy didáctica.

Este ensayo tiene su origen en la tesis doctoral que la autora de este ensayo, Andrea García González, presentó en la Universidad de Brighton después de una labor de investigación realizada en Euskal Herria en la que se reunió y entrevistó con víctimas de ETA, de la violencia ejercida por el Estado a través del GAL y/o de sus aparatos policiales, personas torturadas, etc. y que ahora lo podemos encontrar en un libro que no supera las 190 páginas.

La autora, además de plasmar en este trabajo esa violencia extrema, también nos trae esas violencias cotidianas, que pasan desapercibidas porque no son “parte de las narrativas públicas y publicables”, esas que Jonathan Martínez, en su libro “La historia Oficial” denomina pequeñas historias en la que los protagonistas somos nosotros y que no forman parte de la historia oficial que recogen los libros.

Para adentrarnos en el objeto de este libro, el estudio de las múltiples violencias que se han dado en las últimas décadas en Euskal Herria y exponer su propuesta de “escucha vulnerable como propuesta feminista”, la autora, a través de los tres bloques en los que consta su ensayo, nos llevará por diversos lugares, situaciones y experiencias que servirán al lector para dar a conocer la cara de un conflicto que se ha desarrollado en un “territorio pequeño, con un fuerte arraigo”.

Este ensayo se ha realizado desde las perspectivas antropológica y feminista. En palabras de la autora “es feminista como apuesta política de transformación social” y “es antropológica por la perspectiva adoptada, por la aproximación crítica al estudio de las culturas, un estudio de las sociedades que desplaza y desestabiliza concepciones propias arraigadas y naturalizadas”. El hecho de que todas las entrevistadas fueran mujeres hay que enmarcarlo en la “decisión metodológica” que hace la autora fundamentada “en la falta de visibilidad que aún tienen las mujeres en situaciones de violencia armada y en procesos paz”. Lo que viene a ser una apuesta política que realiza la autora con el deseo de dar voz a quienes no tienen el protagonismo que les corresponde en la historia.

En el primer bloque del libro, destacaría el resumen histórico que nos encontramos, un repaso desde el momento que surge el conflicto armado, sin olvidar los antecedentes, su contextualización, y las diferentes formas de lucha que se han llevado a cabo, la diversidad de movimientos sociales que se han dado y la continuidad que tienen en la actualidad dentro de la vida político-social de Euskal Herria, y realizado todo ello con una gran capacidad de síntesis.

El segundo bloque del libro recoge el trabajo de campo realizado por Andrea García González, donde encontramos los testimonios de las personas que han sufrido las diferentes violencias que se han dado en este conflicto, independientemente de su procedencia. Violencias extremas, pero también “violencias difusas”, cotidianas, esas que “afectan al día a día”, esas violencias “que no se ven”, porque no son visibilizadas, pero que ahí están. La violencia generada por la lucha armada esconde otras violencias que se dan en nuestra sociedad, y es ahí donde también pone el acento, porque “hay que identificar las violencias para poder desplazarlas” y este ensayo pone el foco sobre todas ellas, pues visto desde una óptica feminista todas esas violencias están conectadas en sí.  

En este bloque encontramos el origen del título de este ensayo, que son no otras que las palabras que le dijo la madre de Axun Lasa, hermana de Joxean Lasa, después que haber sido torturada durante el tiempo que permaneció detenida, allá por 1982: “calla y olvida”, palabras que tenían como finalidad proteger a su hija, para desterrar esa experiencia y esconderla en algún cuarto oscuro de la memoria, pero que con frecuencia suele salir a pasear por la mente, como si fuese un fantasma y recordárselo como si hubiera sucedido ayer.

Entre los testimonios que recoge este ensayo, los hay de personas que han sufrido la violencia extrema de ETA, el Estado, grupos parapoliciales y que con posterioridad han participado en encuentros en los que cada una ha relatado su experiencia, su dolor, pero a su vez, han escuchado el dolor de las otras personas, una forma de romper ese muro de reconocer el dolor de otros, la escucha vulnerable, “que permite entender las violencias y genera una apertura que habita la incomodidad y genera movimiento… esa escucha en la que la silla se tambalea, las certezas se desestabilizan , las dicotomías jerarquizantes se desafían… la escucha vulnerable atiende a lo cotidiano donde aprendemos de experiencias de violencia que nos hacen cuestionar sus bases y entender como los detalles nos dan grandes claves para poner freno a esas violencias normalizadas en nuestras vidas”.

Todo este trabajo de campo servirá a la autora para desarrollar su propuesta a la hora de abordar conflictos violentos y para ello parte de un punto de partida: que la violencia deje de ser pensable, que esta no sea un recurso para resolver conflictos. En este tercer bloque, Andrea García González profundiza en ello, porque los conflictos forman parte de las relaciones humanas, pues a priori no deben de entenderse como algo negativo, el problema surge cuando “el conflicto es abordado con violencia”.  Al desarrollar esta cuestión, es en el contexto donde realiza la propuesta de “la escucha vulnerable”, que en palabras de la autora, tiene como pilares el feminismo y antimilitarismo.

El análisis que ha realizado sobre el conflicto vasco  le ayuda a la autora a construir un discurso que no sólo sirve para analizar y/o aplicar a otros conflictos, sino que va más lejos, es una herramienta para trabajar en la sociedad actual, en todos aquellos ámbitos donde se dan las relaciones humanas. Una de las aportaciones que ofrece este libro es que partiendo del análisis y estudio de las características del conflicto armado vivido en Euskal Herria, pone las bases para realizar una reflexión que se puede utilizar para analizar otros conflictos y aplicarlo en la sociedad actual.

La autora al hablarnos acerca de la escucha vulnerable nos va guiando por diversas características que conlleva este proceso: la incomodidad, el tambaleo, apertura, responsabilidad, nos/otras, desplazamientos, conexión, etc…, es algo que va más allá de la palabra. Para Andrea García González, “la escucha vulnerable que provoca tambaleo, que es incómoda y que genera movimiento, es parte de la generación de conocimiento y de la contribución política al cambio social”.

Para finalizar, únicamente añadir que este ensayo tiene como objetivo ayudarnos a ampliar la mirada para que podamos reconocer las diferentes violencias, sin olvidar de que nos podemos encontrar con contextos en los que vamos a poder realizar este proceso de escucha, pero en otros en los que no se va a poder llevar a cabo. Pero dicho esto, no me cabe duda que el trabajo de Andrea García González es un muy buen punto de partida para abordar el tema de violencia.

Calla y olvida. La escucha vulnerable: una propuesta feminista para la resolución de conflictos
Calla y olvida. Editorial Katakrak