Tirar del hilo

Elsa, desde la perspectiva de una mujer adulta, pasados los años, nos relata su infancia; irá soltando una madeja para sacar a la luz la historia de su familia y el ambiente en el que se desarrolló su niñez, donde aparecerán su madre, sus tías y abuelas paternas y su hermana mayor, personas con las que convive diariamente, lo que la autora lo definirá como un gineceo, al estilo de la Grecia clásica, un lugar para la obediencia y el recato.

Tirar del hilo

Adentrarse en las relaciones humanas es algo delicado, al menos, a mí siempre me lo ha parecido; analizar los comportamientos de las personas no me parece que sea nada fácil, pero si ello lo circunscribimos a las relaciones que se dan en un entorno familiar, entonces nos estamos adentrando en un terreno más peligro que un campo de minas. En las relaciones familiares es donde se pueden percibir muchas de las miserias humanas.

En las interioridades de las familias se esconden historias que en muchos casos hay un intento para que no salgan a la luz, es como si hubiera un código no escrito que lo prohibiese, pero también es verdad, que sólo es necesario cualquier situación para que se rompa ese pacto no escrito y alguien tire del hilo, como si pusiese en práctica una terapia para sanarse o reconciliarse con su pasado.

Tirar del hilo
Teresa Moure (Wikimedia Commons)

Para adentrarse en las interioridades de una familia muy singular, en las que se dan algunas de las circunstancias anteriormente mencionadas, hoy traigo la novela Tirar del hilo (Editorial Txalaparta, mayo de 2024), cuya autora, Teresa Moure, a través de la protagonista de su relato, Elsa, nos adentrará en una familia, que si por algo destaca, es por el sometimiento de las mujeres de ese clan al único hombre que forma parte de ella.

Elsa, desde la perspectiva de una mujer adulta, pasados los años, nos relata su infancia; irá soltando una madeja para sacar a la luz la historia de su familia y el ambiente en el que se desarrolló su niñez, donde aparecerán su madre, sus tías y abuelas paternas y su hermana mayor, personas con las que convive diariamente, lo que la autora lo definirá como un gineceo, al estilo de la Grecia clásica, un lugar para la obediencia y el recato. Una familia un tanto sui generis, donde las mujeres que forman parte de ella, viven bajo el temor que les infunde el padre de Elsa, único hombre que forma parte de ella. Las mujeres de ese clan familiar son de personalidad e inquietudes antagónicas entre ellas; detrás de cada una hay una historia diferente que las marcará de por vida. La relación que la protagonista tiene con su padre es fundamental en el desarrollo de la trama de esta novela.

Elsa es una niña amante de los libros, lo que le ayudará a la hora de ir formando su personalidad; va siendo consciente de la situación de sometiendo de las mujeres de la familia, ello le llevará a rebelarse contra la autoridad y el miedo impuesto por su padre; no aceptará el orden existente, y para luchar contra ello irá pergeñando un plan para liberarlas, que pasa por matarlo. Para ello, hilará, urdirá y zurcirá todo lo necesario para ejecutarlo. Elsa encarna la rebeldía que le falta a las mujeres de esta familia tan particular. Su forma de pensar va por delante de  los tiempos en los que vive.

Es una novela divertida, de lectura ágil, donde el humor es una constante a lo largo del relato que nos va mostrando la inteligencia que puede tener una niña para entender e interpretar las reacciones de los mayores. Tiene un sentido diferente a los otros niños de su entorno, su lógica le permite razonar en muchos momentos, lo que le generará algún problema con los adultos de su entorno.

La historia de este libro está ambientada en una población de Galicia, tierra natal de Teresa Moure, y en los años de la Transición. A lo largo de la narración nos irá mostrando la sociedad de la época, un ambiente en el que todo se esconde, los tabús están a la orden del día, y el papel que la mujer tiene designado en ella. Todo ello producto de la herencia de décadas de opresión en todos los ámbitos de las relaciones humanas y familiares.

Tirar del hilo
Tirar del hilo. Editorial Txalaparta

Letamendia. Un referente intelectual de la izquierda abertzale

el libro más emblemático de Francisco Letamendia fue “Historia de Euskadi: el nacionalismo vasco y ETA”, editado en 1975 por Ruedo Ibérico en París, llegando a tener una segunda edición en 1977. Esa obra fue fundamental en aquella etapa, y me atrevería a decir que imprescindible para entender la historia del pueblo vasco desde una óptica marxista

Letamendia. Un referente intelectual de la izquierda abertzale

Al tener conocimiento del fallecimiento de Francisco Letamendia “Ortzi” no he podido evitar retrotraerme unas cuantas décadas atrás, lo que me ha permitido recordar innumerables hechos y situaciones en los que de una u otra forma Ortzi tuvo un papel destacado en su faceta pública, pero también es importante recordar la huella que ha dejado en otros ámbitos. Ese proceso de refrescar la memoria que algunas veces está un tanto aletargada suele necesitar un pequeño estímulo para que fluya, y en  mi caso ha sido suficiente dirigirme a una de las baldas donde tengo varios de sus libros, que me traen innumerables recuerdos y anécdotas, pero por encima de todo ello, destacaría lo que he aprendido con ellos cuando los he tenido entre mis manos. Todos ellos los he leído más de una vez a lo largo del tiempo, algunos de ellos los tengo subrayados, y la primera vez que cayó sobre mis manos un libro suyo, tenía tan solo catorce años. Era ni más ni menos que “Historia de Euskadi: el nacionalismo vasco y ETA”, en aquellos tiempos, finales de los años 70, era un referente. La anécdota de ese libro es que me lo dejó una militante del PNV. Ya sé que a más de uno este detalle le puede parecer surrealista, pero en política no hay nada imposible, y tengo que reconocer que el primer sorprendido fui yo. Me lo dejó sine die, lo cual me permitió dedicarle muchas horas a su lectura, y en cuanto tuve ocasión lo adquirí.

Pero vuelvo a la figura de Pako Letamendia que tiene muchas aristas y se puede analizar desde muchas perspectivas. Sin duda alguna, para muchas personas de fuera de Euskal Herria y de una cierta edad, su faceta más conocida fue la política, y, en concreto, la relativa a su paso como diputado del Congreso de Euskadiko Ezkerra desde junio de 1977 hasta primeros de noviembre de 1978, pero su trayectoria vital ha sido mucho más amplia, lo cual es imposible sintetizar en unas cuantas cuartillas, por lo que me limitaré a dar algunas pinceladas desde una visión un tanto personal.

Letamendia se dio a conocer con el Juicio de Burgos, al hacerse cargo de la defensa de Itziar Aizpurua, siendo el letrado más joven de los que participó en ese consejo de guerra, corría diciembre de 1970. Hasta entonces había compaginado su labor como abogado laboralista y de presos políticos vascos, y a partir de esa fecha se exilió al otro lado del Bidasoa, para volver a mediados de esa década. Los que han estudiado aquella época han escrito que tuvo una participación activa en la VII Asamblea de ETA político-militar celebrada en septiembre de 1976, pues, aunque no era militante de dicha organización, presentó una ponencia para su debate. Pero su figura como personaje político tomó una relevancia que ya no pasaría desapercibida una vez que fue elegido diputado por Gipuzkoa en las elecciones de junio de 1977, al ser cabeza de lista de la coalición Euskadiko Ezkerra. Esta candidatura estaba formada por los partidos EIA[1], al que pertenecía Letamendia, y EMK[2].

Eran las primeras elecciones desde febrero de 1931, y no me atrevería a llamarlas democráticas por varias circunstancias de peso, pero dos de ellas es necesario mencionarlas para poder hacer una fotografía del momento. Por un lado, a esas elecciones no pudieron acudir todos los partidos, porque a nivel del Estado español hubo un veto insalvable; todos los partidos que se definían como republicanos no lograron su legalización, es decir, todo lo que había a la izquierda del PCE no pudo presentarse con sus siglas, ni tampoco el Partido Carlista, porque también estaba a favor de una República Federal. Y por lo que respecta al ámbito vasco, los partidos políticos del espacio de la izquierda abertzale tampoco estaban legalizados porque en sus estatutos abogaban por la independencia de Euskal Herria. De hecho EIA y EMK, partidos que organizaron la candidatura Euskadiko Ezkerra, no estaban legalizados, ni ninguno de los partidos que formaban parte de KAS. Y el segundo motivo es que todavía no había habido una amnistía de la que se beneficiasen todos los presos políticos. Por tanto, fueron unas elecciones un tanto suigéneris.

Retomando la figura de Francisco Letamendia, empiezo a conocerlo cuando en junio de 1977 obtiene su acta de diputado en el Congreso, y no puedo ocultar que su oratoria y capacidad dialéctica me tenían maravillado. Era imposible que pasase desapercibido un diputado que sacaba petróleo de los poquísimos minutos de los que disponía para poder defender sus planteamientos, sin que le asustase la soledad que pudiera tener en el Congreso.

Para un preadolescente, como era mi caso, su presencia en un hemiciclo viciado desde su constitución, en el que gran parte de los escaños estaban ocupados por caras muy conocidas de la dictadura franquista y, por otro lado, por políticos que habían estado invernado durante varias décadas, a la espera del fallecimiento del dictador, Letamendia no dejaba  de ser una rara avis; era de las pocas voces que podía llamar a las cosas por su nombre; había sido defensor de presos políticos, había sufrido la represión, lo que le llevó a exiliarse durante un tiempo, y tenía una cosa clara: no podía defraudar al sector de la ciudadanía a la que representaba, algo que no suele ser muy común en el espacio de la izquierda.

En ese periodo en el que fue diputado supo hacer una lectura del papel que estaba desempeñando. Teniendo en cuenta las tensiones que había en la coalición Euskadiko Ezkerra, que se materializaron con el abandono por parte de EMK, y las disensiones internas existentes en EIA, sobre todo, por el viraje que había adoptado en relación con el régimen preautonómico, es ahí donde tuvo una visión por encima de siglas e intereses partidistas; las circunstancias lo habían colocado como la única voz que iba a poder defender en el debate constitucional las reivindicaciones de la izquierda abertzale, de los que votaron a Euskadiko Ezkerra y de los que, como las organizaciones de KAS, pidieron la abstención. Pero su voz fue más allá, porque fue altavoz de todos los sectores oprimidos del Estado español.

En esa labor siempre me ha llamado la atención la lectura que sabía realizar de lo que se debatía en el Parlamento, y para ello traigo a colación la Ley de Amnistía, a la que se opuso y se abstuvo en la votación. Cuando hoy en día las asociaciones memorialistas y de víctimas del franquismo que están luchando porque no queden impunes los crímenes del franquismo y de los primeros años de la monarquía, se topan a diario con la Ley de Amnistía de octubre de 1977 que impide enjuiciar a los responsables de dichos crímenes, ya en aquel entonces, diciembre de 1977, Letamendia lo dejó claro en el Congreso, en una intervención que mantuvo y en la que respondiendo a Fraga Iribarne dijo “que bien le ha venido a hombres como el señor Fraga la Ley de Amnistía, que ha impedido investigar hasta el fondo la verdadera responsabilidad de estos hechos”, en relación con los sucesos de Málaga con el asesinato de Manuel José García Caparrós y Javier Fernández Quesada en Tenerife. Dos de los múltiples hechos que se dieron durante lo que llaman modélica y pacífica Transición. A este respecto, sólo decir que  la Ley de Amnistía fue aprobada con los votos del PSOE, PCE, PNV y CiU, entre otros.

Fueron muchas las batallas dialécticas que mantuvo con Fraga Iribarne en el hemiciclo. En un debate en el Congreso de los diputados, el ex ministro de Franco definió a Letamendia como “portavoz de la izquierda extraparlamentaria, de los gitanos, de los quinquis y de las prostitutas”, a lo que el diputado abertzale le respondió, “si yo consiguiera serlo me honraría; ya ve usted, señor Fraga, todos tenemos que jugar nuestro papel, yo intento defender a los desvalidos y usted defiende, sin duda, a los poderosos”.

Al margen de su actividad política, su faceta como escritor, con más de una treintena de obras publicadas, unido a su labor docente, es la actividad que destacaría como la más importante, habiéndole ocupado la mayor parte de su vida, y donde ha realizado una gran aportación como pensador. Como en estas líneas es materialmente imposible poder realizar un comentario de toda su obra, voy a señalar algunas de sus obras, que corresponden a sus primeros trabajos escritos. Estos hay que enclavarlos en los años 70 y primeros de los 80, los años de la Transición; época en la que tuvo una participación activa en la política vasca.

El proceso de Burgos visto desde dentro
El proceso de Euskadi en Burgos. Editorial Txalaparta

En el primer ensayo que participa es el libro que escribe mano a mano con Miguel Castells, sobre el Proceso de Burgos de diciembre de 1970. Dos de los abogados que defendieron a varios de militantes de ETA que fueron juzgados en ese consejo de guerra. Fue publicado por Ruedo Ibérico y reeditado por la editorial Txalaparta en 2020. Un libro imprescindible para entender lo que supuso ese juicio en los últimos años de la dictadura y las contradicciones que generó dentro de los aparatos del régimen franquista.

Letamendia. Un referente intelectual de la izquierda abertzale
El no vasco a la reforma. Editorial Txertoa

Siguiendo la estela de ese tipo de trabajos, tiene varios libros en los que realiza un relato muy pormenorizado de lo que se conoce como Transición en Euskal Herria, y que Ortzi denomina Reforma Política, porque en todo momento parte de una premisa: no se dio una ruptura con el régimen franquista, ni una transición de un régimen dictatorial a uno democrático; por el contrario, las élites políticas con la supervisión de la oligarquía, pusieron en marcha un proceso de reformas políticas, no sólo obviando una mínima crítica a la dictadura, sino que su punto de partida era la legalidad surgida del golpe de Estado de julio de 1936. Entre ellos hay uno que consta de dos volúmenes: “El no vasco a la reforma. 1º La consolidación de la reforma” y “El no vasco a la reforma. 2º La ofensiva de la reforma” (Editorial Txertoa, 1979). Son dos volúmenes imprescindibles para entender lo que fue el trampantojo de la Transición, sobre todo vista desde Euskal Herria. Temas que en aquel momento suscitaron grandes debates, como la amnistía, la cuestión de Navarra o el proceso de elaboración y aprobación del Estatuto de Gernika, que lo define como “anémico”. También se sumerge en algunas cuestiones de carácter global: Los Pactos de la Moncloa, como herramienta para doblegar las aspiraciones de la clase trabajadora y fortalecer un sistema capitalista con las bendiciones de la izquierda parlamentaria (PSOE-PCE), o la continuidad de un orden público con unos cuerpos policiales heredados de la dictadura. Pero si tuviera que destacar algo por encima del resto, sería un capítulo del primer volumen titulado “El tabú de la unidad nacional”, en el que no sólo profundiza en el concepto de nación desde una visión histórico-jurídica, sino que realiza una crítica a la idealización que realiza el nacionalismo vasco de lo que fueron los Fueros, al constatar que mientras estuvieron vigentes, no fue una “Arcadia en la que reinaba la más completa armonía y democracia y donde no existían las clases sociales”, pues se dieron enfrentamientos entre diferentes clases sociales. Frente a los planteamientos foralistas que defendió el PNV durante el debate constitucional, partido que dejó muy claro a través de su portavoz, Xabier Arzalluz, que no cuestionaban la unidad de España ni la monarquía, Letamendia defendió el reconocimiento del derecho de autodeterminación de los pueblos, que era la forma de hacer una lectura del problema nacional desde un punto de vista marxista.

Letamendia. Un referente intelectual de la izquierda abertzale
Denuncia en el Parlamento. Editorial Txertoa

En esta línea, escribió un tercer libro, que con el título “Denuncia en el Parlamento” (Editorial Txertoa, 1978), recoge un resumen de su actividad como diputado, con intervenciones suyas y de algunos de los diputados con los que confrontó, y en el que no podían faltar los innumerables choques dialécticos con la cara más visible del franquismo, Fraga Iribarne. En este libro se puede encontrar la intervención que tuvo en el Congreso, en la que dijo ¡Que se vayan! de Euskadi las FOP[3]. Frase que se convirtió en un slogan a lo largo y ancho de Euskal Herria.

Letamendia. Un referente intelectual de la izquierda abertzale
Historia de Euskadi: el nacionalismo vasco y ETA. Editorial Ruedo Ibérico

Pero de aquella época en mi opinión, sin duda alguna, el libro más emblemático de Francisco Letamendia fue “Historia de Euskadi: el nacionalismo vasco y ETA”, editado en 1975 por Ruedo Ibérico en París, llegando a tener una segunda edición en 1977. Esa obra fue fundamental en aquella etapa, y me atrevería a decir que imprescindible para entender la historia del pueblo vasco desde una óptica marxista; es un ensayo muy denso, que requiere de una lectura sosegada. Arrancando en la prehistoria vasca, viaja por todas las edades de la historia. Desde la democracia matriarcal vasca, la romanización incompleta o la creación del reino de Navarra y la represión de la brujería, pasando por el análisis de los Fueros y las luchas campesinas, matxinadas (rebeliones), y el inicio de un proceso acumulación precapitalista durante la Edad Moderna, para finalizar este ensayo a mediados de la década de los setenta del siglo XX.

El estudio que realiza de los siglos XVIII y XIX es fundamental, sobre todo este último, para poder entender todo lo que fue el siglo XX. Se adentra en lo que representó la pérdida de los Fueros desde un punto de vista socio-económico y lo que suponía para los sectores más humildes de la sociedad vasca, sobre todo para el campesinado, en contraste con los intereses de la burguesía urbana; la contextualización que realiza de las guerras carlistas ofrece una perspectiva muy diferente de la que habitualmente se suele realizar sobre este episodio histórico. Es imposible entender el surgimiento del nacionalismo vasco sin tener un conocimiento de todo lo anteriormente expuesto, al que le dedica unos muy interesantes apartados. Anteriormente he mencionado que este ensayo sigue una metodología marxista, pues analiza la historia desde la visión de las contradicciones de clase que se han dado a lo largo de la historia del pueblo vasco, cuestión que se puede observar cuando expone las bases ideológicas del nacionalismo vasco en sus inicios de la mano de su fundador, Sabino Arana, dentro de los que fueron los movimientos nacionalistas de finales del siglo XIX en Europa.

Al siglo XX le dedica la mayor parte de esta obra: La Restauración, Segunda República, guerra civil y dictadura para llegar al nacimiento de ETA (1959) hasta 1974. De esta última parte del libro destacaría algunas cuestiones: el análisis profundo que realiza Letamendia sobre los principios ideológicos de ETA a lo largo de esa etapa (1959-1974), de la que se puede extraer que es una organización que pasa por diferentes crisis internas producto de la evolución ideológica que se va dando en ella y de que es una organización en la que el debate está siempre encima de la mesa; recoge las influencias que recibe de otras experiencias revolucionarias que se dan en aquella época por los diferentes continentes (independencia de Argelia, Revolución cubana, Revolución china, Vietnam, etc…) y la situación que se vivía en el Estado español, con la dictadura franquista.

Letamendia. Un referente intelectual de la izquierda abertzale
Konstituzio hori ez. No a esa constitución. Zutik

A lo largo del debate constitucional tuvo una participación muy destacada, teniendo en cuenta que al ser el  único diputado de su formación y estar dentro del Grupo Mixto, las intervenciones son sustancialmente menores que las de los grandes grupos parlamentarios. Ello no le impidió presentar innumerables enmiendas durante su tramitación parlamentaria. Una de ellas fue la redacción de varios artículos que formarían el título VIII bis de la Constitución, donde se regularía el ejercicio del Derecho de Autodeterminación. En el debate se posicionó y votó en contra de la Constitución de 1978 y durante ese periodo, elaboró un trabajo que con el título “Konstituzio hori ez-No a esa constitución”, fue publicado en la revista Zutik de EIA, donde comentó el borrador que aprobó la Comisión constitucional.

Letamendia. Un referente intelectual de la izquierda abertzale
Clase obrera marxismo y cuestión nacional vasca. Cuadernos de formación IPES

Durante el periodo que tuvo una participación activa en la vida política (1977-1982) también redactó algunos artículos y ponencias como la realizada para IPES en el marco de un ciclo «Marxismo, clase obrera y cuestión nacional en Euskadi” celebrado en 1980 en Bilbao. Su ponencia se tituló “La construcción de una alternativa revolucionaria: De la V Asamblea, ETA a KAS”.

Una vez que se dedicó en exclusiva a la docencia publicó una gran cantidad de volúmenes en los que no sólo profundizó sobre estos temas, sino que al ser profesor de historia vasca en la Universidad París VIII y posteriormente impartió clases de Ciencia Política en la Universidad del País Vasco se adentró en otras materias. Se podría decir que la política vasca en general, y la izquierda abertzale en particular, perdieron un político de gran valía, y el mundo de la docencia e investigación ganó a un investigador incansable. Ahora, con su pérdida, se ha ido un referente intelectual del espacio abertzale, pero también de la izquierda crítica con el régimen surgido en el 78.


[1] Euskal Iraultzarako Alderdia ,EIA (Partido para la Revolución Vasca) surge como partido político a partir de la aprobación de la ponencia Otsagabia en la VII Asamblea de ETA político-militar, celebrada en septiembre de 1976. En ella se planteaba el desdoblamiento de la organización armada, para crear un partido político abertzale y socialista. Logró su legalización en enero de 1978, pero para ello renunció a que en sus estatutos se definiera como un partido independentista y que su objetivo fuese la revolución vasca. El primer secretario general fue Goio Lopez Irasuegi, hasta la celebración del primer congreso, en el que salió elegido Mario Onaindia. En 1977, junto con EMK, organizó la agrupación de electores Euskadiko Ezkerra. En marzo de 1982, EIA y un sector del PCE-EPK (Partido Comunista de Euskadi) liderado por Roberto Lertxundi, realizan el congreso del que nacerá el partido Euskadiko Ezkerra-Izquierda para el Socialismo (EE-IPS).

[2] Euskadiko Mugimendu Komunista, EMK (Movimiento Comunista de Euskadi) pertenecía organizativamente al Movimiento Comunista (MC) a nivel del Estado español.

[3] FOP: Fuerzas de Orden Público. Policía Armada y Guardia Civil.

Las fugas de Segovia. De la esperanza a la represión

La lectura del libro puede parecer que es una novela que brilla por la creatividad e imaginación de su autor, pero nada más lejos de la realidad; en este caso el relato está exento de cualquier atisbo de ficción, el texto se ciñe a los hechos, y únicamente añadir que la fuga se fue al traste casi al final de su periplo, por errores humanos en la coordinación, viviéndose un episodio trágico, la muerte de Oriol Solé, militante anarquista del Movimiento Ibérico de Liberación (MIL) por disparos de la guardia civil, el cual se enteró un par de horas antes que iba a haber una fuga y había sido elegido para formar parte de ella. La línea que separaba la esperanza y la frustración era muy difusa.

Fugarnos era una obligación, un compromiso con Euskadi…. Pero de algo no nos cabía duda. De que la lucha más dura, la más eficaz, la que verdaderamente  había de decidir el triunfo o la derrota, era la de la calle, la de los que si estaban insertos en la realidad diaria de los trabajadores de Euskadi como uno más.

(Serrano Izko)

Este mes se ha cumplido el cincuenta aniversario de la fuga de 29 presos de la cárcel de Segovia. Si bien en su mayoría eran militantes de ETA político-militar, con 12 fugados; el resto lo componían 5 militantes de ETA militar, 5 de LCR-ETA VI, uno de ETA VI, uno de ETA V,  2 del Front d´Alliberament de Catalunya, 2 militantes del MIL (Movimiento Ibérico de Liberación) y uno del PCE (i).

El 5 de abril de 1976 fue el día elegido para realizar esta acción que supuso un golpe de efecto contra el régimen, puesto que se producía en una cárcel que Instituciones Penitenciarias tenía calificada como de máxima seguridad, aunque la fuga fue efímera para la inmensa mayoría de los participantes, puesto que sólo cuatro lograron cruzar la muga.

Aquel hecho tuvo la repercusión mediática que quisieron los aparatos del Estado, y para ello hay que ponerse en situación, porque hay que hablar de un régimen al que uno no sabría bien como definirlo, si como dictadura franquista sin Franco, o como monarquía franquista, más que nada porque los datos no dejan lugar a dudas. El Borbón fue designado por el Dictador, cuando se produjo la fuga habían pasado poco más de cuatro meses de su muerte, y el  gobierno que había era continuista del régimen franquista, presidido por Arias Navarro, el carnicerito de Málaga, el  mismo que presidió el último gobierno nombrado por el Dictador, y al que se le saltaban las lágrimas cuando daba la noticia de su muerte, y con ministros como Fraga Iribarne y Martín Villa, de una dilatada carrera durante la dictadura franquista, a los que palabras como democracia, amnistía, derecho de huelga y manifestación les producía auténticos chirridos en sus oídos, y algunos de ellos con el antecedente de haber firmado penas de muerte. En ese contexto, el régimen realizaba un control férreo sobre todos los medios de comunicación, televisión incluida, por lo que la información era totalmente sesgada en función de los intereses del régimen.

Para poder acercarnos a todo lo relativo a esta fuga, sin duda alguna, la mejor fuente sigue siendo el libro que escribió Ángel Amigo Quincoces ”Operación Poncho. Las fugas de Segovia”, que fue publicado por la editorial Hordago allá por marzo de 1978. Sin lugar a dudas, la lectura de este trabajo es la forma más directa para conocer todo lo relativo a la Operación Poncho, pues qué mejor documento que el escrito por un protagonista activo de lo que en él se narra, ya que fue uno de los 29 presos que participó en la fuga. Ese libro fue utilizado por el director de cine Imanol Uribe  para realizar en 1981 la película “La fuga de Segovia”, en la que algunos de los que participaron en ella tuvieron un papel como actores. El lector puede encontrar artículos de prensa que han tratado este hecho, pero en ningún caso consiguen aportar ningún dato de interés que no esté recogido en este trabajo.

Si uno se fija en el título del libro de Ángel Amigo, al hablar de la fuga lo hace en plural “Las fugas de Segovia”. No es ninguna errata, ello se debe a que sencillamente es imposible hablar de la fuga que protagonizaron los presos de la cárcel de Segovia el 5 de abril de 1976, sin tener presente el primer intento de fuga que llevaron a cabo los presos de esta prisión, acción prevista para finales de julio y primeros de agosto de 1975.

A finales de la década de los 60 y primeros de los 70, la cárcel de Segovia era una de las cárceles donde más presos de ETA se encontraban recluidos, algunos de ellos con condenas muy duras. En el año 1974 en dicho centro penitenciario había presos de las diferentes ramas de ETA (ETA militar, ETA político-militar, algunos presos de ETA V Asamblea que no se habían posicionado con ninguna de las dos organizaciones anteriores y militantes de la antigua ETA VI Asamblea que formaban parte de la organización LCR-ETA VI, y algún militante de ETA VI que estaba descolgado);  también los había de otras organizaciones antifranquistas (PCE, FRAP, PCE (i), MIL, etc.). En palabras de Ángel Amigo, todo ello se debía a que a partir de principio de los 70, el régimen franquista se enfrenta a un incremento considerable de la población reclusa por cuestiones políticas; la represión que había desatado la dictadura se veía reflejada en un aumento de militantes encarcelados, y la organización que más militantes acumulaba en las cárceles españolas y con condenas más grandes era ETA, debido a las caídas que sufrió en los años 1972 y 1973, lo que propicio que sus militantes fueran mayoría en algunas prisiones. Todas estas circunstancias obligaron al régimen franquista a concentrar a los presos políticos en algunos centros penitenciarios para lo que decidió acometer una serie de mejoras en lo que a la seguridad se refiere. En el caso de la cárcel de Segovia, las obras comenzaron en 1974.

Por tanto, el trabajo de Ángel Amigo ayuda a entender el contexto político de la época y en el que se desenvolvían los presos en los últimos años del franquismo y en los meses posteriores a la muerte del Dictador.

Las fugas de Segovia

En lo referente al tratamiento que da el autor a las fugas de Segovia, se adentra con detalles muy exhaustivos en cómo surge la primera fuga, que fue por un hecho un tanto curioso que no pasó inadvertido para los presos. Como consecuencia del intento de mejorar la seguridad de este recinto penitenciario, a finales de 1974 se realizan unas obras en la prisión, que llevan a condenar un retrete, levantando un muro junto a las duchas, dejando un espacio vacío. Tanto los presos de ETA político-militar, como los de LCR-ETA VI se percataron de este hecho, y a partir de ahí se van desarrollando los acontecimientos que los llevarán a la realización de un túnel que desembocaba en los colectores de la prisión y en un canal que les conduciría al exterior. Y para referirse a esta acción decidieron denominarla Operación Poncho, porque, según relata Ángel Amigo,  en esa prisión hacía un tiempo que se había instalado un taller de confección donde los presos realizaban algunas prendas, entre ellas ponchos. De esa forma, la utilización de este término para referirse a la fuga no levantaría ningún tipo de sospechas entre otros presos ni entre los funcionarios.

El lector, a través del relato, encontrará una serie datos e información excepcional para poder entender las dinámicas que los presos políticos llevaban desde dentro de la prisión, no sólo en lo relativo a la preparación de fuga, sino a su actividad militante, aunque se encontraran privados de libertad.

La primera fuga estaba prevista para finales de julio o primeros de agosto de 1975, pero todo se vino abajo el miércoles 30 de julio, con la detención del comando que estaba preparando desde el exterior todo el apoyo necesario que iban a necesitar los presos una vez estuviesen fuera de la prisión. En dicha operación muere Josu Mujica Aiestaran. La detención se debió a la existencia de un infiltrado en la organización, El Lobo, dato que no obtuvo ETA político-militar hasta que se produjeron las detenciones de miembros de esta organización en Madrid y Barcelona durante el mes de agosto.

Aquellos meses fueron un momento muy convulso, se avecinaban las sentencias a muerte de los últimos consejos de guerra de la dictadura, la posterior muerte del Dictador y, por lo que respecta a la situación de los presos en la cárcel de Segovia, Ángel Amigo, uno de los protagonistas de la situación, realiza un relato muy clarificador de todo lo que sucedía en este penal: huelgas de hambre, sanciones a los presos y la decisión de los presos de ETA político-militar de volver a intentar una fuga porque atesoraban el conocimiento de la red de alcantarillado de la prisión y de la existencia en el subsuelo de la prisión de un número importante de canales. La clave residía en poder volver a realizar un túnel desde otro lugar de la prisión que llegase a conectar con esta red de alcantarillado.

Las fugas de Segovia. De la esperanza a la frustración
Prisión de Segovia. El por que el cómo y el después de un túnel que se hundió. Editions Mugalde

Un dato que aporta este libro es que los presos de ETA pm escribieron un libro desde dentro de la prisión en el que recogían todo lo relativo a la fuga frustrada en verano de 1975, aunque siempre omitiendo algunos datos, porque podían servirles para el nuevo intento de fuga que estaban preparando. Fue publicado por la editorial Editions Mugalde, con el título “Prisión de Segovia. El por qué el cómo y el después de un túnel que se hundió”, y al igual que el libro “Operación Ogro. Cómo y por qué ejecutamos a Carrero Blanco” fue firmado bajo el pseudónimo de Julen Agirre.

Ángel Amigo realiza un relato pormenorizado de todo lo que fue la fuga que realizaron el 5 de abril de 1976, tanto los trabajados realizados por los presos como el apoyo que recibieron desde el exterior de la prisión, porque una operación de esta envergadura requería una ayuda importante del exterior.

La lectura del libro puede parecer que es una novela que brilla por la creatividad e imaginación de su autor, pero nada más lejos de la realidad; en este caso el relato está exento de cualquier atisbo de ficción, el texto se ciñe a los hechos, y únicamente añadir que la fuga se fue al traste casi al final de su periplo, por errores humanos en la coordinación, viviéndose un episodio trágico, la muerte de Oriol Solé, militante anarquista del Movimiento Ibérico de Liberación (MIL) por disparos de la guardia civil, el cual se enteró un par de horas antes que iba a haber una fuga y había sido elegido para formar parte de ella. La línea que separaba la esperanza y la represión era muy difusa.

El libro consta de dos prólogos, el autor de uno de ellos fue Bixente Serrano Izko, el otro corrió a cargo de Juan María Bandrés.  Me quisiera detener en el escrito por Serrano Izko, en primer lugar, porque también estuvo preso en Segovia, tuvo una participación activa en los dos intentos de fuga, y fue el encargado de realizar el borrador del trabajo anteriormente mencionado “Prisión de Segovia. El por qué el cómo y el después de un túnel que se hundió”, y en segundo lugar, porque en su prólogo condensa varias cuestiones que son interesantes de leer a día de hoy, para todas aquellas personas que no conocieron aquellos años; conceptos como la obligación como militantes de fugarse para continuar con la lucha fuera de la prisión, las obligaciones que tenían como militantes dentro de prisión (estudio, formarse políticamente, llamar la atención desde la cárcel mediante comunicados, huelgas de hambre, etc.). Y para definir lo anteriormente expuesto utiliza el término cárceles-escuela. Un lugar y un periodo en el que  los presos políticos tuvieron claro que fugarse no era una cuestión romántica, sino una obligación para tomar parte activa en lo que se vivía en las calles en aquellos momentos.

Para finalizar, como el libro ”Operación Poncho. Las fugas de Segovia” en la actualidad es complicado encontrarlo, aquí facilito un enlace para su lectura.

Por lo que respecta a la película La fuga de Segovia, se puede ver en Youtube, a través del siguiente enlace:

https://youtu.be/ZRycCOlGBsw?si=lXt-s55lH4B5pT7i

Todo que ganar: un viaje por las luchas obreras de Vitoria-Gasteiz

Indar, huérfana de madre desde los cinco años, acaba de perder a su padre. Sumida en una crisis personal, encuentra por casualidad una fotografía y unos recortes de periódico en la casa de su padre. Ante este descubrimiento, toma la decisión de abandonar Madrid, la ciudad donde vivía y trasladarse a Vitoria-Gasteiz, su ciudad de origen e iniciar una aventura: averiguar quien fue su madre y los hechos que rodearon su fallecimiento. Es cuando Indar descubre las luchas de la clase obra de Vitoria-Gasteiz de los años 70, y empieza a analizar y comparar aquella época con la que ella está viviendo, sus semejanzas a pesar del tiempo trascurrido, los pasos atrás que se han dado en la situación de la clase trabajadora y la pérdida de conciencia de clase.

Todo que ganar: un viaje por las luchas obreras de Vitoria-Gasteiz

El 3 de marzo es una efeméride trágica en la historia del movimiento obrero, que nos recuerda el asesinato de cinco trabajadores en Vitoria-Gasteiz como consecuencia de la represión que desató el gobierno español para acabar con las movilizaciones que estaba llevando a cabo la clase trabajadora para conseguir unas reivindicaciones salariales. Pero también es el aniversario de una experiencia de lucha que no gustaba nada ni a los poderes económicos ni a la clase dirigente de la época.

Se vivía un momento trascendental. Hacía poco más de tres meses que el dictador había fallecido y la lucha era encarnizada, la clase obrera de Vitoria-Gasteiz había realizado tres huelgas generales en los últimos dos meses, y no estaba dispuesta a esperar más, ni a dejarse llevar por falsas promesas de cambio, y para lograrlo, estaba poniendo en práctica una forma de lucha obrera y sindical que ponía muy nervioso al sistema. Habían decidido que la conquista de los derechos pasaba por una lucha colectiva, en la que las trabajadoras y trabajadores fuesen protagonistas, donde la voz y la toma de decisiones les perteneciera a ellos, y no estuviese en manos de unos representantes; el asamblearismo y la autonomía obrera irrumpía, era una enmienda a la totalidad al sindicalismo de la época y a algunas falsas vanguardias; era la respuesta más radical a las instituciones creadas por la dictadura franquista. Era un pulso entre el gobierno y la clase obrera, una pugna por la legitimidad y la autonomía de los trabajadores.

Mural junto a la parroquia de San Francisco en Vitoria-Gasteiz

Fue un tiempo de ilusión, de deseos de libertad, en el que las utopías estaban cercanas, donde la conciencia de clase no se ponía en duda; eran tiempos en los que la solidaridad desbordaba, se palpaba la  fuerza de la clase que vive bajo la dominación. Pero estas experiencias asamblearias también tenían sus detractores, no eran otros que los que posteriormente se convertirían en cooperadores necesarios del régimen del 78, pues esta experiencia de lucha obrera no dejaba de ser un obstáculo para sus objetivos políticos.

Para recordarlo, he querido rescatar una novela que rememora todas aquellas luchas obreras, las ilusiones que despertaron, la represión que sufrieron, un libro que viene a ser un homenaje a aquella generación que se batió el cobre y que no han tenido el reconocimiento merecido. Con el título Todo que ganar, Juako Escaso publicó en 2015 una novela en la que narra dos historias: la de una madre que vive  en primera persona las luchas que se llevaron a cabo en Gasteiz después de la muerte del dictador y una hija que está sumergida en las luchas que se viven durante la crisis de finales de la primera década de este siglo, años de austeridad y recortes que siempre tienen el mismo destinatario: la clase trabajadora. Dos historias paralelas, que estando alejadas en el tiempo, tienen muchas similitudes: represión, violencia del Estado, conflictividad social, y en ambas hay una respuesta a un capitalismo salvaje. La novela fue publicada de forma simultánea y cooperativa por las editoriales Txalaparta y La Oveja Roja.

Indar, huérfana de madre desde los cinco años, acaba de perder a su padre. Sumida en una crisis personal, encuentra por casualidad una fotografía y unos recortes de periódico en la casa de su padre. Ante este descubrimiento, toma la decisión de abandonar Madrid, la ciudad donde vivía y trasladarse a Vitoria-Gasteiz, su ciudad de origen e iniciar una aventura: averiguar quien fue su madre y los hechos que rodearon su fallecimiento. Es cuando Indar descubre las luchas de la clase obrera de Vitoria-Gasteiz de los años 70, y empieza a analizar y comparar aquella época con la que ella está viviendo, sus semejanzas a pesar del tiempo trascurrido, los pasos atrás que se han dado en la situación de la clase trabajadora y la pérdida de conciencia de clase.

El autor ha sabido conectar aquellas luchas de mediados de los setenta del siglo pasado, cuando el Dictador estaba agonizando y las llevadas a cabo en la segunda década del siglo XXI, que salvadas las distancias, comparten muchos elementos.

Si bien los personajes de la novela son de ficción, en las dos historias que narra se recogen hechos reales que han sucedido, porque detrás de este libro hay un trabajo de investigación y documentación muy exhaustivo, que se aprecia cuando el autor va describiendo los acontecimientos de aquellos años, y en particular todo lo que fue el movimiento que desembocó en el 3 de marzo de 1976; los lugares por donde trascurre el relato están muy cuidadas, pero sobre todo, la descripción de la Vitoria-Gasteiz de los años 70, una ciudad moldeada en función de las necesidades de la Iglesia y la burguesía. Podría llamar la atención, que en una ciudad con estas características, llegó a darse un movimiento obrero tan avanzado para la época.

Nos encontramos ante un relato que aborda el tema de las luchas obreras y de los movimientos autónomos, que tuvieron una gran importancia en los años 70 en Euskal Herria. Un movimiento crítico con la forma de lucha y los modelos organizativos que estaban intentando implantar las organizaciones políticas y sindicales que empezaban a salir de su letargo, en un tiempo en el que todavía eran ilegales.

Es una novela con una mirada profundamente femenina. No por el hecho que las dos protagonistas sean mujeres, Indar y su madre Elena, sino por el papel que desempeñan las diferentes mujeres que irán apareciendo a lo largo de la narración. Este libro nos irá mostrando, a través de la madre de Indar, lo difícil que era ser mujer trabajadora, y nos mostrará a una mujer punta de lanza en su tiempo,  involucrada en las luchas de mediados de los 70, en esos años en los que hacer política generalmente era cosa de hombres y no estaba muy bien vista la participación activa de la mujer. Todo ello le sirve a Juako Escaso para recordar los inicios del movimiento feminista, las asambleas de mujeres de los años 70, donde denunciaban la doble represión que sufrían las mujeres trabajadoras, y todas aquellas mujeres, que en un mundo hostil, daban un paso en la militancia política, en algunos casos llevada hasta sus últimas consecuencias.

La novela, a través de los pensamientos y las reflexiones de Indar, da la sensación que transmite un mensaje pesimista. Cómo en tan solo tres décadas se han esfumado muchas de las conquistas sociales que se habían logrado a base de mucho esfuerzo y lucha. De hecho, para quienes vivimos aquellos años, Todo que ganar puede parecer que tiene un cierto toque de nostalgia, lo que pudo ser y no fue, la ilusión de una generación esfumada, pero este libro tiene otra lectura, que la lucha es algo diario, una constante en los que puede haber momento mejores o peores, algo que nunca ha sido fácil, pero un camino que hay que recorrer para ganarlo todo..

Libro de lectura sencilla y rápida en el que nada más empezar su lectura, uno inmediatamente se introduce en la trama, y a partir de ahí, es un ir devorando paginas hasta el final.

Todo que ganar
Todo que ganar. Editorial Txalaparta

Explorando la España Franquista: ‘Si mañana no regreso, quémalo todo’

Niceto Buyo, después de 25 años desaparecido, se despierta en agosto de 1950 en un banco del parque de El Retiro, sin saber ni quién es, ni como ha llegado hasta ese lugar, no acordándose de su vida, aunque poco a poco conseguirá recuperar algunos recuerdos que le serán de utilidad. Empieza a ejercer la mendicidad hasta que intima con una pareja de anarquistas que le proporcionarán una nueva identidad, o mejor dicho, una identidad, pues cuando se despierta no tenía ninguna; gracias a ella podrá introducirse en los ambientes del régimen franquista con la finalidad de luchar contra la dictadura desde dentro de sus propias entrañas. A partir de ese momento, la novela nos ofrecerá momentos de lo más variopinto, donde la tragedia y la comedia se irán entrelazando.

Si mañana no regreso, quémalo todo

El Madrid de los años cincuenta era la imagen cruda de la situación que se estaba viviendo en el Estado español; se había convertido en un lugar donde se respiraba tristeza nacida de la miseria, el miedo, la represión y el hambre. La estratificación social era muy nítida: por un lado se encontraban las élites del régimen franquista, que junto con la oligarquía, no desaprovechaban la oportunidad para dejar muy claro que no habían hecho la guerra para perder sus privilegios, y todo ello con la colaboración necesaria de la Iglesia, que ahí estaba para dar cobertura espiritual y moral a las andanzas siniestras de la dictadura franquista, y su inclinación por el gatillo fácil y la represión. Por otro lado estaba la cara real de la sociedad, la que luchaba por la supervivencia, para quienes el hambre era una compañera inseparable. La España del hambre era tan extensa como los pobres que había por las calles. Todo aquello no era más que una sombra gris en una España en blanco y negro.

En ese ambiente discurre la novela “Si mañana no regreso, quémalo todo” (Editorial El Garaje Ediciones), y cuyo autor, el músico y escritor, Bernardo Fuster nos ofrece un relato entre la ficción y la realidad, dos caminos que transcurren de la mano a lo largo esta obra.

Explorando la España Franquista: 'Si mañana no regreso, quémalo todo'
Pedro Faura-Bernardo Fuster (LoQueSomos)

En esta novela encontramos un relato un tanto surrealista, que va acompañado de una excelente ambientación histórica. El autor rescata a un personaje de su novela anterior Si me ves no se lo digas a nadie, aunque ni es continuación de ella ni es necesario haberla leído para poder seguir el hilo argumental, pero que al autor le es de utilidad para hilvanar este nuevo argumento.

Niceto Buyo, después de 25 años desaparecido, se despierta en agosto de 1950 en un banco del parque de El Retiro, sin saber ni quién es, ni como ha llegado hasta ese lugar, no acordándose de su vida, aunque poco a poco conseguirá recuperar algunos recuerdos que le serán de utilidad. Empieza a ejercer la mendicidad hasta que intima con una pareja de anarquistas que le proporcionarán una nueva identidad, o mejor dicho, una identidad, pues cuando se despierta no tenía ninguna; gracias a ella podrá introducirse en los ambientes del régimen franquista con la finalidad de luchar contra la dictadura desde dentro de sus propias entrañas. A partir de ese momento, la novela nos ofrecerá momentos de lo más variopinto, donde la tragedia y la comedia se irán entrelazando.

Al igual que en su anterior novela, Bernardo Fuster introduce personajes reales con una muy lograda caracterización. Ha sabido escogerlos para que encajasen a la perfección en la trama de la novela. Para ello, hay que resalta el gran trabajo de investigación y documentación que ha realizado sobre dichos personajes y los hechos históricos de los años en los que transcurre el relato. Aparecen personajes que tuvieron una gran relevancia durante la dictadura franquista, en concreto en aquellos años, hilando fino a la hora de ambientar algunos pasajes. A través de sus páginas aparecerán anarquistas como Laureano Cerrada, militares como Queipo de Llano o Yagüe, periodistas falangistas como Antonio Romero, Víctor de la Serna o el nazi Otto Skorzeng, personaje siniestro, miembro de las Waffen-SS, persona cercana a Hittler que logró huir de la prisión donde estaba para llegar a España, donde colaboró con la dictadura franquista, y su amigo, el padre Conrado, un religioso capuchino que estuvo en la División Azul.

La doble moral existente en los diferentes estamentos del régimen franquista, las clases dominantes y la Iglesia no pasan de largo en esta novela. El autor plasma perfectamente el papel determinante que desempeñaba la Iglesia durante la dictadura franquista, y en ese contexto, hay que resaltar los pasajes en los que se recogen las vicisitudes de Niceto Bayo en sus andanzas entre sotanas, solideos y bonetes.

La lucha anarquista que ejercen algunos de los personajes, le sirve a Bernado Fuster para impregnar la novela de las ideas libertarias. No dejan de ser un aire fresco dentro del aire casposo y rancio que se respira en la novela al relatar las interioridades de la dictadura franquista.

La novela es de las que engancha al lector desde su comienzo, siendo de una lectura extremadamente ágil. Bernardo Fuster tiene un estilo a la hora de narrar que sabe envolver al lector de tal forma que este quede prendado.

Explorando la España Franquista: 'Si mañana no regreso, quémalo todo'
Si mañana no regreso, quémalo todo. El Garaje Ediciones

Miñan.Itxaropen eta migrazio kontakizuna (artículo bilingüe)

Ibrahima Balderen benetako istorioa, edo hobe esanda, bere drama da Miñan, gazte ginear batena, bere sorterritik Europara porturatzeko bidaia bat egin behar duena.

Miñan es la historia real, o mejor dicho, el drama de Ibrahima Balde, un joven guineano, que realiza un viaje desde su Guinea natal para acabar recalando en Europa.

Miñan. Itxaropen eta migrazio kontakizuna

Orain dela gutxi Madrilgo Teatro del Barrio, Lavapiesen, Miñan antzezlana oholtzaratu zen, Ametz Arzallusek eta Ibrahima Baldek 2019an argitaratutako izen bereko liburuan oinarritua. Liburua, euskaraz idatzita, hainbat hizkuntzatan itzuli izan da. Gazteleraz Hermanito du izenburu, pularrez, Guinean mintzatzen den hizkuntzetako bat eta Ibrahim Balderen ama hizkuntza, Miñan hitzak esanahi hori baitu. Antzezlana ere euskaraz jokatu egin da.

Miñan
Ibahima Balde eta Amets Arzallus (Wikimedia Commons)

Ibrahima Balderen benetako istorioa, edo hobe esanda, bere drama da Miñan, gazte ginear batena, bere sorterritik Europara porturatzeko bidaia bat egin behar duena. Bidaia honen hasieraren arrazoia ez da bestea baino etxetik ihes egin eta Libian dagoen bere anaiaren bilaketa etxera bueltan itzulirazteko. Hainbeste gazte afrikar bezala etorkizun hobe baten bila Europara heltzeko asmoa zuen nerabe bat eta horrela bere familiari lagundu ahal izateko. Hala ere, zihoan itsasontzia urperatu eta bidaia zapuztu egiten da. Europara etortzea ez zegoen Ibrahimaren planen artean, baina patuak eta egoerak kontinente zaharrera ekarrarazi zuten. Irunen porturatu zen Frantziako Estaturako muga igarotzeko intentzioarekin. Une horretan Amets Arzallus, bertsolaria eta idazlea, ezagutu zuen; berak asilo eskaintza bideratzen lagundu zion eta hortik aurrera liburu honen ideia sortu zen.

Kontakizuna lehenengo pertsonan idatzia dago, irakurlearekin oso azkar konektatzen duen hizkuntza oso xume eta zuzen erabiliz, persona migranteen errealitatea islatzen. Irakurketak imigrazioak suposatzen duen dramaren gogortasuna adierazten du. Errealitatea gogorragoa bada ere, emanaldiak egoeraren gordintasuna hezurmamitzen du.

Miñan
Miñan antzezlana bukatzean aktoreen agurra. Saludo de los actores al final de la representación teatral (Wikimedia Commons)

Antzezlanari dagokionez, jokatu duten lau aktorek, Sambou Diabyk, Ander Lipusek, Eihara Irazustak eta Mikel Kayek lan paregabea egin dute dekoratu bakun batekin; hau da, kaxa ori batzuekin, basamortuko hondar bezalakoak, hiri afriar bat, kartzel bat basamorturen erdian edo Maroko iparraldeko mendietako herri bat irudikatzeko, haiek berak tramoiariak izanda. Antzezlan honek ezaugarri bat baldi badu, hori emanaldian zehar helarazten duen energia da.

Liburua oso azkar irakurtzen da, nire kasuan, azken orrietan aurki daitekeen Afrikako mapa bat erabili nuen laguntzeko. Irakurketan aipatzen ziren herriak ikusten nituen mapan, ezinbestekoak Ibrahima Baldek Guineatik Mediterraneoa zeharkatzeko ontziratzera arte egin zuen ibilbidea jarrai ahal izateko; eta are garrantzituagoa dena, lagundu egin zidan nabarmentzeko, Europa iristeko grinan, migranteek jarraitzen duten bidearen gogortadea. Sahara basamortua zeharkatzeko pairamena, azkenean Mediterraneko igarobidea kontrolatzen duten mafiak topo egiteko.

Ibrahima Baldek kontatzen du nolakoa zen bere bizitza Guinean, bere familiarekiko maitasuna, bere amari eta anai-arrebei laguntzeko grina eta nola bere bizitzak aldatu egin zuen enteratzen denean bere anai txikiak bere ama eta arrebak laga egiten dituela Libiara joateko Europara heltzeko asmoarekin, ez duena lortzen, aldiz, bere itsasontzia hondoratzen baita. Hori guztiak Ibrahima Balde markatzen du. Bere lekukotza apartekoa da, lehenengo pertsonan kontinente afrikako zati handia zeharkatzeko eskarmentua bizi izan duenarena, basamortuaren erdian preso egon denarena, morroi gisa saldua izatearena Libian, kartzel handia definitzen duen herrialdea, zein kalashnikoven tiroak herrialdean dauden bestelako taldeen aldetik entzutea.

Kontakizunan zehar heriotza da Ibrahim balderen bidelagun bereizezina, bidaian zehar beti bertan dago eta.

Ez da beharrezkoa liburu hau irakurri edo antzezlana ikusi izana pentsatzeko iparraldeko hemisferioan bizi garenok ez ari garela hau guztia ulertzeko gai izaten, baina, irakurri nahiz ikusi, batek bakarrik pentsa dezake pentsaezina dela egunero ikusten ari garen tragedia humanitario honen aurrean gizarteak erakusten duen intsentsibilitatea. Bakarrik 2025an gutxienez 1745 pertsona hil egin dira Mediterraneoan eta pertsonak diot, migranteak hori direlako. Eta beste modu batean izan ez litzatekeenez, artikulu hau baliatzen dut Sambou Diabyrekin, Ibrahima Balde jokatzen duen aktorea, elkartzasuna adierazteko Bilboko taberna batean pairatutako jazoera errazista eta klasistarengatik, tabernatik bota baitzuen zerbitzari batek mantero batekin konfundituz. Eta izango balitz, ez litzateke holako ezer gertatu behar, mantero bat izatea ogibide zintzoa da eta.

Itzultzaileak: Uxue Castrillo Ramírez eta Mikel Castrillo Urrejola

Miñan
Miñan. Susa Argitaletxea

Hermanito. Un relato de esperanza y migración

Recientemente se ha representado en el Teatro del Barrio de Madrid (Lavapiés) la obra de teatro Miñan, basada en el libro que Amets Arzallus e Ibrahima Balde publicaron en 2019 con el mismo título (Editorial Susa). El libro fue editado en euskera y posteriormente ha sido traducido a varios idiomas. En castellano el título es Hermanito, pues Miñan significa hermanito en la lengua pular, una de las que se habla en Guinea, idioma materno de Ibrahima Balde. La obra teatral también ha sido representada en euskera.

Miñan es la historia real, o mejor dicho, el drama de Ibrahima Balde, un joven guineano, que realiza un viaje desde su Guinea natal para acabar recalando en Europa. El motivo de iniciar este viaje no es otro que buscar a su hermano pequeño que se había escapado de casa y se encuentra en Libia, para llevarlo de vuelta a casa. Un adolescente, que como otros muchos jóvenes africanos, tenía la intención de llegar a Europa, en busca de un futuro mejor, y de esa forma poder ayudar a su familia; viaje que se ve truncado al naufragar la embarcación en la que viajaba. No estaba en los planes de Ibrahima Balde venir a Europa, pero el destino y las circunstancias acabaron trayéndole al Viejo Continente. Recaló en Irún, con el deseo de pasar la muga al Estado Francés. Y es cuando el bertsolari y escritor, Amets Arzallus, conoció a Ibrahima Balde; le prestó ayuda para poder tramitar su solicitud de asilo, y a partir de ahí fue surgiendo la idea de este libro.

El relato está escrito en primera persona, con un lenguaje sumamente sencillo y directo, que conecta rápidamente con el lector, consiguiendo trasladar la realidad de las personas inmigrantes; su lectura transmite la dureza del drama que supone la inmigración, cuestión que se aprecia con mayor crudeza en la representación teatral, aunque la realidad sigue siendo mucho más dura.

Miñan
Miñan obraren aurkezpena. Presentación de la obra Miñan (Wikimedia Commons)

Sobre la obra de teatro, decir que las cuatro personas que la han representado, Sambou Diaby, Ander Lipus, Eihara Irazusta y Mikel Kaye han realizado un trabajo excepcional, con un decorado simple, unas cajas de color amarillo, como la arena del desierto, que servían para representar una ciudad africana, una cárcel en medio del desierto, o un poblado en las montañas del norte de Marruecos, haciendo ellos mismos de tramoyistas. Si por algo se caracteriza la obra teatral es por la energía que transmiten durante su representación.

El libro se lee muy rápido y en mi caso utilicé como apoyo un mapa de África que se puede encontrar en las últimas páginas. En él iba viendo el nombre de las poblaciones que iban apareciendo en la lectura, imprescindible para poder seguir la ruta que Ibrahima Balde realizó desde Guinea hasta que embarcó para cruzar el Mediterráneo, y lo que es más importante, me sirvió para poner mucho más en valor la dureza del camino que siguen los inmigrantes en su deseo de llegar a Europa. El sufrimiento que supone cruzar el desierto del Sahara, para luego encontrarse a las mafias que controlan el paso del Mediterráneo.

Ibrahima Balde va relatando cómo era su vida en Guinea, su niñez, el amor a su familia, sus deseos de poder ayudar a su madre y hermanos, y cómo cambió su vida cuando se entera que su hermano pequeño ha abandonado a su madre y hermanas para ir a Libia, con la intención de llegar a Europa, cosa que no consigue al naufragar su embarcación. Todo ello marcará a Ibrahima Balde. Su testimonio es único, de alguien que ha vivido en primera persona la experiencia de cruzar una gran parte del continente africano, de estar preso en medio del desierto, llegar a ser vendido como esclavo en Libia, país que lo define como una gran cárcel, o escuchar los tiros de los kalashnikov de las diferentes facciones existentes en ese país.

A lo largo del relato hay una compañera inseparable de Ibrahima Balde que no es otra que la muerte, pues a lo largo de su viaje está en todo momento presente.

No es necesario leer este libro ni haber visto la obra de teatro para pensar que los que vivimos en el hemisferio norte estamos siendo incapaces de entender todo esto, pero después de haberlo leído o visto la obra de teatro, uno solo puede pensar que es inconcebible la insensibilidad que hay en la sociedad actual ante esta tragedia humanitaria que estamos viendo todos los días. Solo en 2025 han muerto al menos 1.745 personas en el Mediterráneo, y digo personas, más que nada porque es lo que son los migrantes. Y como no podía ser de otra forma, aprovecho para solidarizarme con el actor Sambou Diaby, que realiza el papel de Ibrahima Balde en la obra de teatro Miñan, ante el episodio racista y clasista que ha sufrido en un bar de Bilbao, al haber sido expulsado por un camarero al confundirlo con un mantero. Y si lo fuera tampoco pasaría nada pues ser mantero es una forma honrada de ganarse la vida.

Miñan
Hermanito

La sombra de Franco más allá de la Transición

“La sombra de Franco en la Transición” (El Garaje Ediciones), ayuda a entender no sólo lo que fue la mal llamada Transición, sino a comprender situaciones como las que estamos viviendo en la actualidad: esos golpes de Estado blandos, a los que nos tienen acostumbrados los poderes y aparatos de un Estado heredero del régimen franquista. La primera edición de este libro vio la luz en 2004, siendo el grupo Anaya quien los publicó. Han tenido que pasar veinte años, para que en 2024 El Garaje Ediciones volviese a publicarlo, ofreciendo una edición revisada y ampliada hasta el 31 de diciembre de 1983, más que nada porque en aquellos años los cuerpos parapoliciales seguían desatados bajo las siglas del GAL.

Los nostálgicos del régimen franquista no han tenido mejor forma de celebrar el 50 aniversario de la muerte del dictador que viendo al Tribunal Supremo condenar a una persona sin tan siquiera haber redactado la sentencia. Y han tenido que pasar diecinueve días para que se hayan dignado a darla a conocer. Es decir, primero deciden condenar y luego se ponen manos a la obra para intentar dar una apariencia jurídica a una resolución tomada de antemano, al viejo estilo del Tribunal de Orden Público o de los consejos de guerra de la dictadura franquista. Eso sí, como en los tribunales anteriormente mencionados, las pruebas ni las ha habido, ni falta que les hacía. Salvando las distancias, puesto que ahora no se condena a pena de muerte, poco o nada se diferencia del modus operandi de dictar sentencias durante la dictadura. El atado y bien atacado, bien engrasado y funcionando a la perfección.

No era mi intención empezar este artículo con este comentario, pero bien es verdad que viene que ni pintado en este 50 aniversario del fallecimiento del Dictador, para desempolvar aquella época, que una vez más, nos están intentando meter con calzador. Me estoy refiriendo a las bondades de todo el proceso que se dio después de su muerte e inmediata reinstauración de la monarquía, para llegar a la situación en la que hoy nos encontramos y que llamarón Transición. Y así  vemos que en la actualidad se sigue primero condenando y cuando los jueces estiman oportuno redactan la sentencia y nos la dan a conocer. En el caso del Fiscal General del Estado la condena la dictan el 20 de noviembre, lo cual no deja de ser un guiño a lo que fue el franquismo; pero no podemos olvidar que llevan actuando de forma similar en multitud de ocasiones. Sentencias como las seis de la Suiza, los seis de Zaragoza, los chavales de Altsasu o la del procés, y podría seguir alargándome, son ejemplos palmarios de vulneración de derechos civiles, políticos y sindicales por parte de una judicatura que poco se diferencia de la surgida bajo espíritu del 18 de julio de 1936. Resumiendo: la sombra de Franco es tan alargada, que no se queda en la Transición, sino que llega a nuestros días.

En mi artículo anterior decía que este año se cumple el 50 aniversario de tres acontecimientos claves para poder entender lo que fue ese periodo en que se dieron los pasos para realizar una serie de reformas políticas al régimen franquista. El primero se produjo el 27 de septiembre de 1975, con los últimos fusilamientos de la dictadura franquista, el segundo fue la muerte del dictador en la cama y el tercero no es otro que la reinstauración de la monarquía, en aplicación de la Ley de Sucesión aprobada durante la dictadura. En dicho artículo hablé del primero (los fusilamientos de septiembre de 1975), y en el de hoy es mi intención hablar de los otros, es decir, de ese periodo bastante siniestro que se inicia en ese otoño de 1975 y que uno no sabe bien cuando finaliza, porque ni los historiadores se ponen de acuerdo. Me estoy refiriendo a lo que llaman Transición.

Tengo que decir que para desempolvar ese periodo no me ha sido difícil buscar algún trabajo que recogiera de forma muy descriptiva lo que fueron aquellos años, de hecho, cuando lo he leído, ha sido como un examen a mi memoria, sirviendo para rememorar hechos que en muchos casos conocía, con el añadido que al estar muy bien documentado, ha apuntalado todos mis recuerdos de aquella época. Me estoy refiriendo al libro que escribieron los periodistas Alfredo Grimaldos y Andreu García Ribera, que bajo el título “la sombra de Franco en la Transición” (El Garaje Ediciones), ayuda a entender no sólo lo que fue la mal llamada Transición, sino a comprender situaciones como las que estamos viviendo en la actualidad: esos golpes de Estado blandos, a los que nos tienen acostumbrados los poderes y aparatos de un Estado heredero del régimen franquista. La primera edición de este libro vio la luz en 2004, siendo el grupo Anaya quien los publicó. Han tenido que pasar veinte años, para que en 2024 El Garaje Ediciones volviese a publicarlo, ofreciendo una edición revisada y ampliada hasta el 31 de diciembre de 1983, más que nada porque en aquellos años los cuerpos parapoliciales seguían desatados bajo las siglas del GAL.

José Luis Morales, en el prólogo que ha escrito para esta edición, manifiesta que hay libros que no caducan. En mi caso, iría más allá, y me atrevería a decir que es un texto de obligada lectura si se quiere conocer la realidad de lo que fue la Transición, excepcional para que sea leído por todas aquellas personas que no conocieron aquel periodo, pero también para las que lo vivieron, pero que se vieron privadas de tener acceso a la realidad de la calle, porque la información oficial, controlada por el Poder lo copaba todo, que para eso uno de los que fue timonel de todo ese proceso, Adolfo Suarez, tenía gran experiencia, al haber sido director de RTVE, y una de sus manos derechas, Rodolfo Martín Villa, conocido como la porra de la Transición, fue un maestro en manipular la información desde el Ministerio de la Gobernación y posteriormente del Interior. Es imprescindible este trabajo, pues en palabras de Andreu García Ribera, coautor del libro, es “un necesario documento para desmitificar un proceso que no fue ni modélico ni pacífico”.

La sombra de Franco más allá de la Transición
Adolfo Suarez y Rodolfo Martín Villa en un acto del Movimiento

Para que este engendro, llamado Transición, saliera airoso, fueron necesarios varios factores: la utilización a gran escala de la represión contra las organizaciones que apostaban por la ruptura con el régimen franquista, lo que era conocido como la ruptura democrática, en segundo lugar, la implicación de todos los poderes heredados de la dictadura, que pasaron de la noche a la mañana a ser instituciones a los servicios de la recién reinstaurada monarquía que acaba de jurar fidelidad a las Principios del Movimiento Nacional y las Leyes Fundamentales de la dictadura. Jugaron un papel fundamental en la estrategia diseñada por los mismos que unos días antes levantaban el brazo y no precisamente para parar un taxi, que no era otra que “maquillar 40 años de fascismo desde la propia institucionalización de la dictadura”. O dicho en palabras de los autores de este ensayo: “Los mandos del Ejército que ejercieron de oficiales con Franco incorporaron nuevas estrellas a sus bocamangas al amparo de la Monarquía, los implacables jueces del Tribunal de Orden Público prosiguieron su ascenso en los nuevos tribunales de excepción que surgen, y los torturadores de la antigua Brigada Político-Social mantuvieron sus siniestras trincheras en los sótanos de la Dirección General de Seguridad. El habitual “aprobado por aclamación” de las Cortes franquistas fue sustituido por el sacrosanto “consenso” y el silencio oficial continuó apoderándose de muchos asuntos esenciales de la vida política”. Pero todo ello necesitó de otro factor fundamental para lavar la cara al régimen, y no fue otro que “la impagable complicidad de una izquierda histórica que vendió la legitimidad que atesoraba a cambio de la legalidad que le ofrecía la estrecha taquilla de los falangistas remozados”. Para que nos entendamos, Grimaldos y García Ribera ponen el foco en la colaboración necesaria, y me atrevería a decir que imprescindible, de dos partidos políticos que entraron en ese juego en el que los poderes del Estado seguirían en las mismas manos y ellos, recibiendo una parte muy pequeña del pastel, se convertirían en actores secundarios, pero que con su actitud ayudaron a legitimar el proceso que se estaba viviendo. Esos dos partidos son de sobra conocidos: el PSOE y el PCE. En el caso del PSOE, con el agravante que disfrutó de unas mayorías más que absolutas durante casi 14 años, sin que hiciese nada para democratizar todos los aparatos del Estado.

Para poder poner negro sobre blanco lo que se vivió durante aquellos años, en este ensayo encontramos varias formas de analizarlo. Por un lado ofrece un estudio muy detallado de algunas acciones de los aparatos del Estado, en los que el lector encontrará datos e información muy importante para poder comprender que seguían utilizando los mismos métodos que durante el franquismo, pues aunque habían cambiado su denominación, quienes los dirigían eran los mismos.

Los autores arrancan con los últimos fusilados por Franco, para en diferentes capítulos profundizar en algunos hechos en los que el Estado, en coordinación con organizaciones de la ultraderecha española e internacional, estuvo implicado. Uno de estos fue lo acontecido en Montejurra, operación organizada por las más altas instancias del Estado, que de la mano de conocidísimos sicarios de la ultraderecha europea y latinoamericana, tuvo como objetivo “asestar un golpe definitivo al carlismo democrático y, con él, a cualquier línea dinástica que pudiera hacer sombra a Juan Carlos de Borbón, el rey designado por Franco”, y que desde el propio aparato del Estado fue denominada como “La operación reconquista”. Ya el nombre se las traía.

Con el título los últimos crímenes del Sindicato Vertical, este libro dedica un capítulo a los asesinatos de los abogados de Atocha, otro caso donde vuelve a aparecer la participación del Estado y del todavía aparato sindical de la dictadura, junto con conocidísimos ultraderechistas. Los autores no se limitan únicamente a exponer lo que fue el atentado, sino que relatan los antecedentes, las luchas obreras en el sector del transporte, los intentos del Sindicato Vertical de acabar con cualquier forma de organización de los trabajadores y cuál era el objetivo que buscaban con dicha matanza.

La sombra de Franco más allá de la Transición
José Luis Marín García-Verde, junto a él, con porra, el ultra valenciano Carlos Ferrando Sales (jurramendimontejurra.wordpress.com)

Si por algo destaca este ensayo es por el gran trabajo de investigación periodístico que realizan sus autores; es una constante en todo el libro, y especialmente a la hora de realizar el capítulo del atentado contra los abogados de Atocha. En sus páginas se pueden encontrar, entre otros datos, el origen de las armas que se utilizaron para cometerlo, las personas implicadas que aparecen, la desidia  en la investigación por parte de la judicatura, hasta el extremo que uno de los procesados se fugó gracias a un permiso que le concedió el juez instructor Rafael Gómez Chaparro, un personaje clave en el mundo de las togas. Por el juzgado de este juez y de otros conocidos magistrados de la época pasaron numerosos procedimientos abiertos por crímenes cometidos por ultraderechistas y miembros de las fuerzas del orden público durante la Transición, los cuales sufrían una flagrante obstrucción, para que en la inmensa mayoría de los casos finalizasen archivados o con leves condenas y nunca daban un paso más allá de los autores materiales de los hechos; no había un interés por investigar de donde procedían las órdenes, por lo que los autores intelectuales gozaban de la más absoluta impunidad.

La “Operación Mallorca” o dicho de otra forma, el atentado en Argel contra Antonio Cubillo, el líder del MPAIAC, para complacer a los operadores turísticos alemanes que estaban muy nerviosos por los atentados que realizaba esta organización a intereses turísticos de ese país en el Archipiélago canario, es otra de las perlas que nos ofrecen Grimaldos y García Ribera, gracias a la labor de investigación que hay detrás de este libro.

La sombra de Franco más allá de la Transición
Franco junto a Juan Carlos de Borbón en la Plaza de Oriente

A lo anteriormente expuesto, los autores van intercalando varios capítulos que son dedicados a quienes pilotaron la Transición. Son unas biografías en las que el lector puede conocer de cada uno de ellos, el origen, entorno familiar, sus trayectorias desde su mocedad, sus años más desconocidos dentro de la política, para llegar a sus andanzas durante los últimos de vida del Dictador y la Transición. Como no podía ser de otra forma, el primer personaje al que le dedican un capítulo es a la persona que designó Franco para sustituirle en la jefatura del Estado, y que a día de hoy no soporta que se critique al Dictador en su presencia. A partir del Borbón, van desfilando destacados políticos franquistas, aquellos que “diseñan el cambio y se reparten los papeles en la obra que ellos mismos dirigen”; personajes como Martín Villa, Suarez, Juan José Rosón o Fraga, son los escogidos, pues representan lo que fue la Transición. Sus biografías no dejan lugar a dudas. Políticos que en ese proceso supieron desempeñar ese papel, sabedores que para perpetuarse en el poder “saben que, por necesidad histórica, tienen que cambiar algunos elementos de la estructura del Régimen, pero sólo están dispuestos a hacerlo después de haber desactivado previamente al enemigo”.

Al tratar de los camaleones políticos que se hacen con el poder, cambiando la camisa azul por trajes y corbatas más acordes con los nuevos tiempos, este ensayo muestra cómo se preocuparon para que existiese una “extrema derecha violenta y golpista”, que iba a servir de tonto útil, sobre la que recayese todo lo que sucedió durante la Transición, para que la nueva clase política proveniente del franquismo pudiera salir inmaculada y cara a la opinión pública quedase como la artífice de haber traído la democracia. Pero con el pequeño detalle que a ese grupo de ultras violentos que se podían encontrar en los entornos de los cuerpos policiales, nunca fueron dejados tirados, siempre tuvieron el cariño de magistrados y policías que fueron piezas claves para poderlos ayudar a eludir sus responsabilidades penales. Es ahí donde Grimaldos y García Ribera aportan una cantidad ingente de datos y pruebas para demostrar la connivencia que el Poder tenía con estos grupos.

Este ensayo hará un repaso a esos cuerpos represivos que nunca se disolvieron, que siguieron utilizando los mismos métodos que durante la dictadura, y cómo esta edición llega a diciembre de 1983, el lector podrá ver que nada cambió con la llegada del PSOE al gobierno en octubre de 1982. Los torturadores siguieron siendo condecorados con medallas pensionadas y disfrutaron de una jubilación placentera. Roberto Conesa, Juan Antonio González Pacheco (Billy el Niño) o Manuel Sánchez Sandoval son algunas caras conocidas, pero no las únicas que desfilan por las páginas de este libro.

Han pasado 50 años de la muerte de Franco y lo que ha pasado a la historia con el nombre de Transición sigue siendo motivo de discusión, porque no deja de ser un trágala que ha sido introducido a base de un bombardeo mediático. Aquello no fue más que un proceso de reforma política en el que las instituciones franquistas fueron objeto de un lavado de cara para seguir perviviendo a lo largo del tiempo. No hay más que ver en la actualidad la forma de actuar de las actuales instituciones y aparatos del Estado. Aquellos polvos, trajeron estos lodos.

La sombra de Franco más allá de la Transición
La sombra de Franco en la Transición. El Garaje Ediciones

Los últimos fusilamientos de la dictadura franquista

El último episodio negro en la vida del Dictador no deja de ser un hecho relativamente reciente, porque todavía viven personas que fueron protagonistas de aquellos hechos, militantes antifascistas que sufrieron detenciones, torturas salvajes en las dependencias policiales y que fueron juzgados en aquellos consejos de guerra. También son testigos para contar lo que fue todo ese infierno, abogados que asumieron la defensa de estas personas y compañeros de los asesinados que vivieron de cerca toda aquella época. Por todo ello, para recordar los últimos fusilamientos de la dictadura, he elegido un trabajo colectivo realizado por la Plataforma Abierta “Al Alba”, que con el título “27 de septiembre la generosidad de la resistencia” (El Garaje Ediciones), nos hará algo más que un repaso de los hechos que sucedieron ese día; se trata de un trabajo pormenorizado de todo lo que sucedió antes, durante y después de las ejecuciones llevadas a cabo por la dictadura.

Los últimos fusilamientos de la dictadura franquista

Este año se cumple el 50 aniversario de tres acontecimientos claves para poder entender lo que fue ese periodo mal llamado Transición. El primero se produjo el 27 de septiembre de 1975, con los últimos fusilados de la dictadura franquista, el segundo fue la muerte del dictador en la cama y el tercero no es otro que la instauración de la monarquía, en aplicación de la Ley de Sucesión aprobada durante la dictadura, institución identificada con la España surgida del golpe de estado del 18 de Julio de 1936, recayendo el trono en la persona que había elegido el dictador, que no era otro que Juan Carlos de Borbón. Y todo ello en un breve espacio de tiempo.

Los tres episodios anteriormente mencionado están siendo un filón, no tanto para rememorar lo sucedido, sino para moldearlos, con el objetivo de vendernos el producto final, que no es otro que durante los últimos años de la dictadura se había dado una apertura del régimen, que conocidos falangistas (dejo a la memoria del lector poner nombres y apellidos) fueron los artífices de la modélica Transición, y lo más importante, gracias a todos ellos, podemos disfrutar de lo que de ahí surgió: el régimen del 78; ese pack en el que van de la mano la monarquía, que llegó  gracias a una de la leyes fundamentales del régimen franquista, la continuidad de las instituciones franquistas, sin ningún tipo de depuración democrática (ejército, cuerpos policiales y  judicatura), y a todo esto, saliendo más fortalecida, aún si cabe, la oligarquía que había hecho pingues beneficios durante la dictadura, y que con la Transición continuarán controlando el poder económico y financiero en el Estado español.

Lo anteriormente expuesto no deja de ser un episodio más de la batalla del relato en la que estamos inmersos desde hace años, con el agravante que las nuevas generaciones están recibiendo un auténtico bombardeo de información procedente de los canales que controla el régimen, con lo que eso conlleva. Y eso me hace recordar unas palabras de Manuel Blanco Chivite, condenado a muerte en uno de esos consejos de guerra de septiembre de 1975, pena que le fue conmutada, cuando cuenta como, recientemente hablando con un joven periodista, éste le reconoció que no tenía ni idea de lo que fue la dictadura, a lo que Manuel Blanco, le respondió “no te preocupes, te enterarás con la siguiente”. Esperando que no sea premonitorio, es fundamental rescatar lo que fue la dictadura franquista y, en concreto, como fueron sus últimos años para evitar que haya jóvenes que no tengan ni idea de lo que fue aquella época de terror, o algo peor, que la acaben blanqueando, como está sucediendo en la actualidad. No cabe duda, que estas son las consecuencias de que el Dictador muriese en la cama.

En este artículo voy a desempolvar el primer suceso: los fusilamientos que ocurrieron el 27 de septiembre de 1975, contextualizados en lo que estaban siendo los últimos años de la vida del Dictador; la represión salvaje desatada por el régimen franquista llegó a su cenit con las condenas a muerte de cinco militantes antifascistas. El último episodio negro en la vida del Dictador no deja de ser un hecho relativamente reciente, porque todavía viven personas que fueron protagonistas de aquellos hechos, militantes antifascistas que sufrieron detenciones, torturas salvajes en las dependencias policiales y que fueron juzgados en aquellos consejos de guerra. También son testigos para contar lo que fue todo ese infierno, abogados que asumieron la defensa de estas personas y compañeros de los asesinados que vivieron de cerca toda aquella época. Por todo ello, para recordar los últimos fusilamientos de la dictadura, he elegido un trabajo colectivo realizado por la Plataforma Abierta “Al Alba”, que con el título “27 de septiembre la generosidad de la resistencia” (El Garaje Ediciones), nos hará algo más que un repaso de los hechos que sucedieron ese día; se trata de un trabajo pormenorizado de todo lo que sucedió antes, durante y después de las ejecuciones llevadas a cabo por la dictadura.

Los ultimos fusilamientos de la dictadura franquista
Manuel Blanco Chivite y Pablo Mayoral Rueda. Juzgados en uno de los consejos de guerra de El Goloso

En los meses de agosto y septiembre de 1975, se celebraron cuatro consejos de guerra, dos de los cuales tuvieron en carácter de sumarísimo, en virtud de la aprobación de un decreto-ley antiterrorista, con el agravante que se aplicó con carácter retroactivo. Se saldaron con once condenas a muerte, de las cuales seis fueron conmutadas y cinco fueron llevadas a cabo mediante fusilamiento. Los fusilados fueron Ángel Otaegi, Xosé Humberto Baena Alonso, José Luís Sanchez-Bravo Sola, Ramón García Sanz y Jon Paredes Manot “Txiki”.

Este libro, a diferencia de otras publicaciones, tiene una particularidad, pues han sido parte activa en su elaboración algunas de esas personas que fueron juzgadas en esos consejos de guerra, así como familiares y/o amigos de los fusilados, pues nadie mejor que ellos, para contar el periplo vivido durante aquellos meses.

El lector tendrá entre sus manos un trabajo muy documentado, donde encontrará una gran cantidad de testimonios de militantes que fueron protagonistas de aquella época, así como documentos que se recogen en este ensayo, junto con una importante colección de imágenes que se vivieron a lo largo del mes de septiembre de 1975. A priori puede dar la sensación de ser muy extenso, percepción que desaparece una vez que se inicia su lectura. En varios capítulos, el libro ofrece dos lecturas paralelas, mientras en las páginas de la derecha sigue el relato de todo lo relativo al tema central de este trabajo, en las páginas de la izquierda se puede encontrar lo que estaba sucediendo de forma simultánea en las calles del Estado y de otros puntos del planeta como respuesta a estos acontecimientos.

Para entender los últimos años de vida del Dictador (el régimen franquista tuvo una continuidad posterior en el tiempo), es fundamental tener presente la represión que se desató durante los últimos años, y en particular en el año 75. Sólo en ese año, los aparatos policiales de la Dictadura asesinaron a 31 personas, entre ellos hubo varios niños. Ese dato, extraído del libro, es uno de los innumerables que nos ofrece este ensayo. El régimen comenzó su andadura, allá por julio de 1936 asesinando, cosa que no dejó de hacer en ningún momento; recodar que en 1974 asesinó mediante garrote vil a Salvador Puig Antich, e iba a finalizar del mismo modo, endureciendo la legislación penal, aún más si cabe, volviendo a rescatar para la ocasión la figura de los consejos de guerra con carácter sumarísimo, para terminar, matando. El supuesto aperturismo no dejaba de ser un espejismo.

Los ultimos fusilamientos de la dictadura franquista
Presentación del libro en la Casa del Barrio de Carabanchel

Una de las virtudes de este libro es que en todo momento llama a las cosas por su nombre, arrincona eufemismos, y en un tema de esta naturaleza entierra la equidistancia. De hecho, el lector lo puede comprobar nada más empezar su lectura, cuando se habla de la dictadura, llamándola, sin ninguna vacilación, terrorismo, y la define en estos términos: “En condiciones de Dictadura, el terrorismo es la Dictadura y la resistencia a la Dictadura es la lucha anti-terrorista del pueblo. En condiciones cualesquiera de Tiranía, la Tiranía es terrorismo y luchar contra la Tiranía es luchar contra el terrorismo”. Al tratar el binomio guerra-dictadura se expresa de la siguiente forma: “Cuando a una guerra sucede una Dictadura, significa por acción, interés y deseo de quienes han ganado, financiado y se beneficiaron, que esa guerra no ha acabado”.

En este texto los autores de este trabajo, ponen negro sobre blanco lo que es una dictadura y la lucha llevada a cabo para poder derribarla, y utilizan el término tiranía, algo inusual, pero en el caso que nos ocupa es totalmente necesario. Y es importante traer a este artículo ambos extractos del libro, porque con motivo del cincuenta aniversario de los cinco militantes antifascistas fusilados por la Dictadura, se han vertido expresiones en las que se venía a decir que fueron juicios injustos, donde se vulneraron todo tipo de derechos, reconociendo que sufrieron torturas, pero, porque parece que siempre tiene que haber algún pero, que ejercieron la violencia o que profesaban ideologías totalitarias. Y en esos parámetros se manifestó recientemente Alberto Alonso, director de Gogora, cuando manifestó que “Txiki y Otaegi no luchaban por la libertad, querían imponer su visión”. Ante lo que cabe preguntarse ¿alguien se imagina llamar grupo terrorista a los partisanos de Bielorrusia, Yugoeslavia, Grecia, o a la resistencia francesa? Nadie pone en duda que pertenecieron a grupos organizados que lucharon contra otra dictadura, y se vieron en la necesidad de tomar las armas para poder combatir al nazismo, una dictadura idéntica a la que hubo en el Estado español, esta última producto de un golpe de Estado, que se alargó en el tiempo hasta la muerte del dictador, y contra la que lucharon los cinco fusilados.

Este ensayo es un testimonio único de lo que sucedió en ese espacio de tiempo. En sus más de 370 páginas, repasa la crisis que estaba viviendo la Dictadura en los últimos años, un estudio pormenorizado de aquellos hechos, que desembocaron en los fusilamientos del 27 de septiembre, teniendo presente que todo ello se produjo en un espacio de tiempo cercano a los dos meses. Todos los consejos de guerra, donde se puede encontrar las biografías de los asesinados, testimonios de procesados que lograron sobrevivir a los consejos de guerra, abogados y personas que los vivieron de cerca.

Como no podía ser de otra forma, este libro rescata todo el movimiento de solidaridad con los procesados que surgió a nivel internacional, porque las protestas se extendieron por todos los continentes. Protestas silenciadas por el régimen franquista, y si en algún momento se hacían eco de ellas, era para tildarlas de antiespañolas, con los típicos adjetivos a los que nos tenía acostumbrados el régimen.

Este libro no se olvida de los victimarios, aquellos que firmaron las sentencias de muerte, tanto de los militares que formaron parte de los tribunales que juzgaron a los militantes antifascistas, policías torturadores, como de los miembros del gobierno de la Dictadura franquista que firmaron los enterados y que acabaron condenado a muerte a cinco de ellos. A todos ellos le dedica un espacio donde el lector puede obtener una información de gran interés, entre otra, la lista de premios recibidos por los miembros de la Brigada Político Social que intervinieron en las marco operaciones policiales contra algunos de los militantes que fueron juzgados en los consejos de guerra, siendo los responsables de las torturas que sufrieron todos los detenidos.

La lucha que han llevado las familias a lo largo de estos últimos 50 años para reestablecer el nombre de los condenados a muerte, exigiendo verdad, justicia y reparación es tratada en este trabajo con gran detalle. Ese esfuerzo denodado por lograr declarar nulos los consejos de guerra donde fueron condenados. Las familias de Baena, Sánchez Bravo, Otegi y Txiki son ejemplos de esa lucha que han llevado hasta nuestros días. Una lucha denodada contra esa amnesia histórica patrocinada por los que detentan el poder.

Los fusilamientos del 27 de septiembre de 1975 fueron el mensaje que enviaron los dirigentes políticos de la Dictadura, para dejar claro que la Transición la iban a pilotar los mismos que firmaron las penas de muerte con Franco, que su misión no era otra que la de evitar una ruptura democrática, para llegar lo lejos que ellos quisieran, y para ello, después de la desaparición del Dictador, seguirían utilizando la violencia como principal herramienta para reprimir cualquier tipo de protesta, como se pudo comprobar durante la Transición.

Los ultimos fusilamientos de la dictadura franquista
27 de septiembre 1975. La generosidad de la resistencia

Forugh Farrojzad: La Poesía como rebelión

Saray Blanco, conocedora de la trayectoria vital de Forugh Farrojzad, nos ofrece un relato en el que recoge la visión del entorno de la poetisa iraní y su lucha, alzandola como un icono de los valores que representaba, pues se enfrentó a esa sociedad como una feminista, llegando a traspasar muchos límites, y para ello fue fundamental su producción artística: cinco colecciones de poseía, dos guiones cinematográficos inéditos y dirigió algunos documentales.

Forugh Farrojzad: La poesía como rebelión

El mundo abstracto de uno mismo debe

ser el resultado de la búsqueda y la

contemplación y de una permanente

relación con el mundo exterior

Forugh Farrojzad

“¿ES ACASO LA CALIDEZ DE MIS VERSOS, la sensualidad como una lucha, lo que provoca que algunos detesten mis poemas?

Muchos hombres los leen a escondidas. Algunos, al encontrarme en la ciudad y reconocerme, me han confesado que ocultan el libro, y que repiten para sí mismos los versos más tarde, en voz muy baja.

… Ansío dejar un testimonio fiel de mi vida. Algo de mí que no se deje mecer completamente por las ruinas. ¿Para quién? No lo sé… Creo que a veces lo hago por temor a la muerte, pero me enfrento así a ella y también la admiro, porque es al fin y al cabo un acto honroso de la vida. Mientras espero ese acto y al mismo tiempo lo desafío, hay en mí una firme voluntad de entrega”.

Mahshid, una joven iraní, hace esta reflexión sobre el entorno que le rodea, una sociedad que se encuentra en un proceso de transformación, pero donde las tradiciones religiosas y culturales siguen cumpliendo ese papel de vigía, para que nadie se salga de la ortodoxia.

El pasaje que he recogido pertenece a un libro que nos trasladará al Irán de mediados del siglo XX y nos dará a conocer a la escritora y cineasta Forugh Farrojzad (1935-1967), a través de una novela que nos acercará a un país con una cultura milenaria. Todo ello de la mano de la escritora Saray Blanco y su novela “Del Viento”, editada en junio de 2025 por la Editorial Txalaparta.

Del viento
Forugh Farrojzad 1960 (Wikimedia Commons)

La autora, a través de la protagonista de la novela, Mahshid, personaje inspirado en Forugh Farrojzad, nos va adentrando en la figura de esta escritora que vivió en el Irán de un doble rostro: el de una occidentalización forzada por sus élites políticas, pero que escondía una sociedad tradicional y patriarcal en la que la libertad en mayúsculas era inexistente, y donde el papel de la mujer era pura y simplemente de sumisión.

Saray Blanco, conocedora de la trayectoria vital de Forugh Farrojzad, nos ofrece un relato en el que recoge la visión del entorno de la poetisa iraní y su lucha, alzandola como un icono de los valores que representaba, pues se enfrentó a esa sociedad como una feminista, llegando a traspasar muchos límites, y para ello fue fundamental su producción artística: cinco colecciones de poseía, dos guiones cinematográficos inéditos y dirigió algunos documentales. Su poesía fue sin duda una herramienta en su lucha contra las instituciones, políticos y la sociedad patriarcal iraní.

Del viento
Saray Blanco

Su vida transcurrió bajo el reinado de Mohammad Reza Pahleví. Durante ese periodo, el primer ministro Mohammad Mosaddegh realizó una apertura política, permitió al partido comunista iraní, nacionalizó la industria petrolera, que estaba en manos británicas, cosa que no dejaba de ser una forma de colonialismo. Todo ello desembocó en 1953, en un golpe de Estado organizado por el Reino Unido y EEUU, a través de la CIA, para derrocar al primer ministro, lo que conllevó la acumulación de todo el poder en manos de Mohammad Reza Pahleví, y, lo más importante para las dos potencias occidentales, la vuelta a controlar la industria petrolera.

Forugh Farrojzad fue testigo de la represión de Mohammad Reza Pahleví, a través de su policía secreta, la Savak, que detenía, torturaba y hacía desparecer a todo lo que supusiera oposición al régimen; políticos, intelectuales, escritores fueron víctimas de las prácticas represivas llevadas en Irán; de la mano de EEUU, los comunistas fueron uno de los grupos más castigados, se convirtieron en una de las obsesiones del Sha y de los norteamericanos.

La imagen que llegaba del régimen iraní a Occidente era muy diferente de la realidad que se vivía en el país. Esa occidentalización forzada desde el poder se contraponía con la represión política de la Savak; la situación de la mujer no tenía nada que ver con la imagen que exportaba el régimen al exterior, la sumisión seguía existiendo, pero enmascarada de múltiples maneras.

Del viento
Presentación del libro en la librería Balqis

Ante todo esto, Forugh Farrojzad utiliza su poesía como herramienta para criticar la decadencia y podredumbre del régimen, y a través de su escritura ejerce su rebeldía para reivindicar la libertad de las mujeres y la libertad sexual.

Todo ello ha sido plasmado de forma magistral en la novela, donde hay que destacar el trabajo realizado por Saray Blanco para lograr una novela muy documentada, lo que se traduce en que, gracias a la autora, podemos decir que nos ha ayudado a conocer la figura de Forugh Farrojzad, sus obras y su experiencia vital.

En la novela encontramos intercalados poemas de la escritora iraní, en la que utiliza algunos símbolos que a la autora le evocan la vida de Mahshid, como son el viento y las aves. En el texto está muy presente la muerte, pero al mismo tiempo, la esperanza. Diría que estamos ante una novela que tiene un sabor a poesía, con un estilo muy propio.

“La vida es como un largo verso, estudiado, experimentado, interpretado por actores debutantes.

La vida es, sí, como un largo verso. En él podría encontrarse la sencillez que tantos ansían”

Saray Blanco.

Palestina: la existencia negada

Palestina: la existencia negada

A día de hoy se han acabado todos los adjetivos para describir lo que está sufriendo el pueblo palestino en la Franja de Gaza y Cisjordania. No es que este genocidio tenga su origen hace algo menos de dos años, pues ambos enclaves palestinos llevan décadas siendo objeto de las políticas de exterminio del Estado de Israel, pero lo que está sucediendo desde hace en estos últimos tiempos, podríamos decir que es una de las situaciones más graves, sino la que más, que se ha vivido en el planeta desde el final de la II Guerra Mundial.

Palestina y, en concreto Gaza, se ha convertido en un gran genocidio en el que el brazo ejecutor es Israel, con la cobertura militar, político y financiera de los EEUU y la UE. Algo que no es nuevo, y que nos está mostrando quién o quiénes son los que realmente mandan en este mundo, pues el hecho de que un Estado tan pequeño como Israel, con una capacidad económica limitada para poder mantener el poderío militar que lleva demostrando a lo largo de muchas décadas, actuando con total impunidad, al margen de las resoluciones de la ONU, y con la capacidad para imponer a las grandes potencias sus políticas genocidas contra el pueblo palestino, sin que nadie le rechiste, solo puede darse gracias al respaldo de esos poderes políticos y económicos que están en la sombra, por encima de los gobiernos, y que son los que mueven los hilos ocultos de la economía y la geopolítica del planeta, donde, no olvidemos, el sionismo tiene una fuerza abrumadora.

Todo esto no es nuevo, otra cosa es que no haya más ciego que el que no quiere ver, y que desgraciadamente sea ignorado por muchos ciudadanos europeos y del resto del mundo, porque de los gobiernos occidentales ya nada se puede esperar. Lo que está sucediendo en la actualidad en Palestina, y que es extensible a todo Oriente Próximo, es de una gravedad sin precedentes, porque Israel es el elemento desestabilizador de toda la región; no hay conflicto en la zona en el que, ya sea a la vista de la Comunidad Internacional o de forma un tanto oculta, no esté la mano negra del sionismo.

Todo conflicto tiene sus antecedentes y causas, pero en el caso del pueblo palestino están aún más acentuadas. El pueblo palestino ha vivido pacíficamente a lo largo de los siglos en una tierra que tiene nombre, Palestina, y que está ubicada entre el Mediterráneo y el Jordán, entre las montañas al norte de Galilea y el desierto de Neguev al sur. Algo sencillo, pero necesario remarcar porque en la actualidad se está construyendo un relato en el que se intenta borrar de un plumazo más de 2.000 años de historia del pueblo palestino y de la tierra que habitaba.

Pues bien, para desmontar todo ese discurso construido para ocultar la realidad, hoy traigo a este blog un libro de la periodista Teresa Aranguren, que con el título “Palestina: la existencia negada” (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo), publicado en abril de 2025, realiza un repaso a la historia de Palestina y a todos los acontecimientos que han ido marcando el devenir de este pueblo para desmontar ese discurso del sionismo que niega su existencia y, por tanto, la de un pueblo milenario, el palestino. Y después de su lectura no hay lugar a dudas que el objetivo de la autora ha sido logrado con creces.

Palestina La existencia negada
Teresa Aranguren

Es un texto sencillo y muy didáctico para acercar al público la cuestión palestina, pero que, a su vez, aporta una serie de datos de gran importancia para desmontar mitos y propaganda sionista y poder entender la historia del pueblo palestino, y el conflicto existente que se remonta a la década de los 80 del siglo XIX, con el nacimiento del movimiento sionista.

Al hablar de la historia, Teresa Aranguren se expresa en los siguientes términos: “Una de las condiciones del tiempo pasado es que ya está cumplido y no puede eliminarse. Se puede falsear, silenciar, ocultar, pero no borrar su rastro de los libros de historia, viajes, documentos, restos arqueológicos y, sobre todo, de la memoria, que si bien es perecedera como los seres humanos, también es transmisible de padres a hijos y a los hijos de los hijos”, y este ensayo nos muestra que hay un lugar en el mapamundi que a lo largo de los siglos ha sido conocido con el nombre de Palestina habitado por los originarios de dicho territorio.

Uno de esos bulos sobre los que se asentaba el movimiento sionista a finales del siglo XIX no era otro que el eslogan que lanzó el judío británico Israel Zangwill “Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”, frase que se convierte “en una carta de presentación del movimiento” sionista, pero que Teresa Aranguren lo denomina como “una gran mentira”, siendo las páginas de este ensayo la mejor herramienta para tirar por tierra ese discurso negacionista.

Uno de los logros de este trabajo es que desmonta de forma sencilla “los dos grandes mitos inaugurales del sionismo, la tierra vaciada, y el desierto hecho florecer”, pero, como bien dice la autora, “han sido muy eficaces a la hora de borrar la existencia del pueblo de Palestina”. Para desarticular estos mitos, en este libro podemos encontrar testimonios escritos de escritores y viajeros que a finales del siglo XIX viajaron por Palestina y que la describieron como una tierra que en modo alguno era un desierto, donde sus habitantes cultivaban una gran diversidad de productos, hablando en todo momento de una tierra fértil.

Para entender “The Palestian Question” (término utilizado por los ingleses a la hora de tratar el proyecto sionista), Teresa Aranguren pone el acento en las políticas coloniales que llevaron a cabo las potencias europeas a principios del siglo XX y que fueron uno de los motivos que desencadenaron la Primera Guerra Mundial, siendo Gran Bretaña la potencia que fue allanando el camino a las aspiraciones sionistas, pues como se expone en este ensayo, la Administración británica va poniendo las bases para la creación de un Hogar Nacional Judío en Palestina, expresándose el ministro de exteriores de Gran Bretaña, Lord Balfour, en los siguientes términos: “En Palestina ni siquiera nos proponemos pasar por la formalidad de consultar los deseos de los habitantes del país. Las cuatro grandes potencias están comprometidas con el sionismo, correcto o incorrecto, bueno o malo, está anclado en antiquísimas tradiciones, en necesidades actuales y en esperanzas futuras de mucha mayor importancia que las aspiraciones de los 700.000 árabes que habitan esta tierra antigua”. Ya se empezaba a entrever el futuro que tenían reservado para el pueblo palestino.

Palestina fue un territorio por donde a lo largo de los siglos pasaron diferentes civilizaciones y ejércitos que la dominaron, pero los habitantes de esa tierra en ningún momento fueron expulsados, pues convivieron con diferentes culturas y religiones. Asirios, babilonios, árabes musulmanes, cruzados, mongoles, mamelucos de Egipto y otomanos fueron pueblos que dominaron Palestina, sin olvidar a inmigrantes cristianos que iban a Tierra Santa. Como se resalta en este libro, a diferencia de todos esos pueblos, “el objetivo final de la colonización sionista de Palestina no era el sometimiento y el control político y económico de la población autóctona sino su sustitución por otra”, y es lo que estamos viendo en los últimos cien años, pues como bien se recoge en este ensayo, en 1922 tan solo el 10% de la población era judía frente 76,9% musulmana o el 11,6% cristiana, y en lo que respecta a la propiedad de la tierra, “solo el 2,4% de la superficie total del país estaba en manos del movimiento sionista”. Esto era un dato que no pasaba desapercibido para el sionismo, y así lo describe Teresa Aranguren, cuando recoge en su trabajo la manifestación que realiza en 1940 Yosef Weitz, director del Fondo Nacional Judío, que se expresa en estos términos: “La empresa sionista ha hecho un buen trabajo con la adquisición de tierras. Peo así nunca conseguiremos contar con un Estado. El Estado se nos tiene que dar de una sola vez como la salvación (¿no es ese el secreto de la idea mesiánica?). No existe otra forma que desplazar a los árabes, a todos los árabes. Quizá con la excepción de Belén, Nazaret y la ciudad vieja de Jerusalén, no debemos dejar ni un solo poblado, ni una sola tribu. Todos deben poner rumbo a Siria y a Irak, incluso a Transjordania”.

Palestina La existencia negada
Refugiados palestinos en la carretera tras haber huido o haber sido expulsados de sus hogares en la Galilea (noviembre de 1948). (lqsomos)

No cabe duda que en discursos como este se inspiró el sionismo para, entre 1947 y 1948, realizar las operaciones militares para expulsar de su territorio a la población árabe, lo que se conoce como Nakba, y que en este ensayo se relata y documenta cómo fue ejecutada por grupos armados del movimiento sionista, una auténtica limpieza étnica con el beneplácito del ejército británico que estaba desplegado en Palestina y de la Comunidad Internacional; recoge testimonios y datos de todas las poblaciones palestinas que sufrieron los ataques, desmontando esa “idea, muy extendida en la opinión pública occidental, de que la huida en masa de la población palestina de sus hogares y sus tierras fue consecuencia del caos generado por la primera guerra árabe-israelí, no se corresponde con los datos y los hechos ocurridos mucho antes de que ningún ejército árabe hubiera entrado en Palestina”. Entre esos testimonios que recoge este ensayo, es escalofriante leer el que aporta el historiador israelí Benny Morris, acerca de la actuación de los grupos armados israelís, con el agravante que justifica la actuación “como un mal necesario para la consecución del Estado judío”.

En este libro podemos encontrar como Menahen Beguin y Yitzal Shamir, en aquellos momentos miembros del grupo terrorista Irgun, y que con posterioridad llegaron a ser primeros ministros de Israel, fueron algunos de los responsables de las matanzas de la Nakba. Y en el marco de esa impunidad, es donde hay que situar el atentado que realizó el grupo terrorista anteriormente citado contra el enviado especial de la Naciones Unidas para investigar los hechos producidos durante la Nakba. Por ello Teresa Aranguren tira por tierra la versión existente de cómo se nació el Estado de Israel, al decir que “la versión idílica de cómo se creó el Estado de Israel se asentó sobre la negación y el silenciamiento de lo ocurrido con la población palestina. El término “limpieza étnica” quedó proscrito de la versión oficial y épica de la creación del Estado”.

Para el sionismo la resolución de la ONU, que planteaba la partición de Palestina en dos estados, uno árabe y otro judío, fue un triunfo del sionismo, pero en palabras de Teresa Aranguren “los dirigentes sionistas eran muy conscientes que sin la mayoría demográfica y sin la propiedad de la tierra, dicho Estado no sería posible. La resolución de partición de Palestina llevaba el germen de la limpieza étnica que vino después”.  Esta es la piedra donde se asienta el proyecto sionista para echar a los palestinos de sus tierras y que hoy día lo sigue aplicando a rajatabla.

Cuando se habla de terrorismo en este conflicto, únicamente se menciona el terrorismo de los grupos palestinos, pero es curioso que se pase por alto el terrorismo sionista en la consecución de la creación del Estado de Israel, y no me estoy refiriendo a lo que se conoce como Nakba, sino a los atentados que grupos terroristas sionistas perpetraron contra la Administración británica, y que generaron muchos muertos.

Palestina La existencia negada
Desplazados forzosos durante la guerra de Gaza (Wikimedia Commons)

Este trabajo nos muestra como una vez creado el Estado de Israel y de haber realizado la primera Nakba, la hoja de ruta del sionismo no se ha desviado un ápice. La estrategia ha sido muy clara, ir a la confrontación armada contra los países árabes de su alrededor, con el respaldo de EEUU y la inmensa mayoría de los países occidentales para ir arrebatando territorio al pueblo palestino y a los estados vecinos, y cada negociación ha sido una maniobra para continuar con sus políticas de expulsar a los palestinos de sus tierras. Si por algo ha destacado la política sionista de Israel es por no cumplir ningún tipo de resolución de la ONU, y haciendo saltar por los aires los acuerdos suscritos en Oslo con la OLP y cualquier posibilidad de resolución del conflicto.

Para entender lo que está sucediendo en la actualidad, en lo que se puede calificar como la nueva Nakba, Teresa Aranguren no duda al manifestar que “la clave de la fuerza de Israel no está solo en el poderío de la maquinaria militar sino en la garantía de su impunidad”.

En este ensayo hay un lugar para denunciar la manipulación informativa, en concreto a la hora de informar de los ataques que realiza el ejército israelí, “sembrando dudas”. Una herramienta eficaz para “posponer su impacto ante la opinión pública”,

Palestina La existencia negada
Periodistas asesinados por Israel-Agosto 2025 (lqsomos)

En estos momentos a todos aquellos que rechazamos la situación del pueblo palestino, no nos queda otra opción que seguir denunciando el genocidio que está sufriendo por parte del Estado de Israel, con protestas multitudinarias y masivas, compartiendo la información que nos hacen llegar periodistas que se están jugando el tipo; a día de hoy van 244 periodistas que han sido asesinados por el ejército israelí en Gaza; su presencia es fundamental porque son testigos de lo que está sucediendo, y sin su testimonio el mundo no estaría informado de este genocidio, por eso son un objetivo del gobierno israelí. Pero otra forma de apoyar al pueblo palestino es, sin duda alguna, la publicación de libros como éste de Teresa Aranguren, que ayudan a dar a conocer las raíces de un conflicto que no ha comenzado el 7 de octubre de 2023, con el ataque de Hamas y otros grupos palestinos, como quiere hacer ver el gobierno israelí, sino que es necesario echar la mirada atrás en el tiempo para poder comprender y empatizar con la lucha del pueblo palestino.

Palestina La existencia negada
Palestina La existencia negada. Ediciones del Oriente y del Mediterráneo