“La guerra es una forma de convivencia conflictiva que incluye numerosas paces y números guerras que se solapan las unas a las otras”. Manuel Blanco Chivite
En estos tiempos convulsos olvidamos que el mundo siempre ha estado en guerra. Si echamos la vista atrás, sería imposible encontrar un momento de la historia de la humanidad en el que no haya habido ninguna guerra en alguna parte del planeta. Lo que nos sucede a los que vivimos en los países occidentales es que todo lo que ocurre fuera de nuestro entorno lo ignoramos, pero no tanto por desconocimiento, sino porque no queremos prestar atención, no nos interesa, pues lo vemos desde la lejanía, con el agravante que en el mundo globalizado en el que vivimos en la actualidad, sólo nos suele preocupar en la manera que nos pueda afectar. Lo que suele ser el egoísmo del Primer Mundo.
Sin embargo, también olvidamos que hay otras guerras, esas de andar por casa, que por el hecho de que sean el pan nuestro de cada día, no las catalogamos como guerras; la lucha por lograr unas condiciones de vida digna, por el derecho a la vivienda, por una sanidad universal, y así, un sinfín de batallas que tenemos desde que nos levantamos.
En un mundo en el que la paz es la excepción que confirma la guerra, y en el que la guerra es una forma de convivencia conflictiva que incluye numerosas paces y numerosas guerras que se solapan las unas a las otras, Hazañas bélicas (El Garaje Ediciones), es un libro de historias de guerra en tiempos de guerra y en tiempos de paz, un compendio de relatos en el que su autor, Manuel Blanco Chivite, utiliza su afilada pluma para relatarnos historias que siendo de ¿ficción?, están inundadas de realidad y crudeza, porque sólo hay que observar a nuestro alrededor para percibir que la línea que separa la realidad de la ficción es tan difusa que muchas veces no existe. Y todo ello, aderezadas con un humor inteligente e irónico.

De Manuel Blanco Chivite habría que destacar que principalmente ha cultivado dos géneros: por un lado, el periodismo, y por otro, el género de la novela negra. Esto se percibe en la lectura de este libro de relatos que, aun siendo relatos breves, una de sus virtudes es que logra tener enganchado al lector en su lectura.
El libro empieza con una relación de citas muy en consonancia con el mensaje que nos quiere hacer llegar este libro, para lo que voy a reproducir alguna que otra que me parece muy apropiada para el tema:
“La legalidad no es más que la formalización de la fuerza” Juan Zaragüeta (1883-1974), sacerdote católico y español, neoescolástico.
“Eliminar sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros”. Emilio Mola, general español, conspirador y una de las cabezas del golpe militar y el levantamiento fascista del 17-18 de julio de 1936.
“Muchas veces he repetido que nuestra guerra no terminó con nuestra victoria ni con la unidad interna de los españoles”. Francisco Franco 27 de mayo de 1962.
“La civilización es la continuación de la barbarie por medios más barbaros”. Betulia Anders
“Tranquilo, sargento, soy un buen chico y sé que no debo tener ideas”. De la pelicula Due soldi di speranza (1952) de Renato Castellani.
Son relatos, que en palabras del autor, todo lo que contienen es imaginación, excepto uno, que es real, en el que relata los sucesos que se dieron en Tenerife en diciembre de 1977, en el contexto de una huelga general, y donde se produjo el asesinato del estudiante de 22 años Javier Fernández Quesada. Luego, el lector, después de su lectura podrá valorar si la imaginación o la realidad pueden llegar a confluir.
En estos pequeños relatos uno puede encontrar historias que nos recordarán mucho a las que hemos podido escuchar en casa, historias de la guerra y de posguerra, o quizá habría que decir, de la prolongación de la guerra, porque nunca se sabe muy bien cuando estas terminan; historias del dolor en tiempos de paz, es decir, de represión, humillación, y calamidades sufridas en silencio. Uno de esos relatos es “Casualidades. Primus pilus/Primera lanza”, que es con el que arranca el libro, que se podría calificar como de pequeña novela, pero que en mi caso sirvió para que el libro me fuera atrapando. En él Blanco Chivite nos relatará la tragedia vivida por los miembros de una familia a partir del golpe militar de julio de 1936; un relato desgarrador que nos adentrará en lo que fueron los años duros de la represión.
También nos encontraremos personas a las que todos los días les parecen iguales, se levantan para ir a trabajar, con la esperanza de salir de un pozo del que es imposible, porque el sistema ya los ha condenado de antemano, de lo más actual en los tiempos que corren; batallas silenciadas de la gente, hazañas, que no necesitan ser bélicas, como es lo que nos cuenta en el relato titulado “Encuentro matinal”.
Los hay, como el titulado “Hacer amigos”, donde tendrán espacio policías que persiguen a personas por el color de su piel, algo que de hazaña no tiene nada, pero que de bélico todo. También los hay en los que aparecerán personajes, que el tamaño de su masa muscular es inversamente proporcional a la materia gris que en sus cerebros habita, si es que hay algo de ella en su interior, que creen que son una pieza fundamental en la defensa de los valores patrios y del sistema, ese prototipo de gente (me resisto a llamarlos personas) que para ellos no hay nada más grande que desfilar junto a la cabra de la Legión, pero la realidad es muy distinta, porque en realidad no pasan de ser objetos de usar y tirar, porque el sistema los pone fuera de la circulación en cuanto no son útiles para sus oscuros intereses. En ese contexto podemos encontrar el relato titulado “Brosi”.
En este libro no podían faltar tres pequeños relatos dedicados a lo que está sucediendo en Gaza, de los que destacaría la narrativa que utiliza. Un tema tan cruel como el genocidio que se está dando en Gaza, el autor ha sabido darle una vuelta, y escribir unos relatos cargados de humor inteligente, sarcasmo e ironía para denunciar lo que está ocurriendo. “Peter Pan no vive en Gaza o la imposibilidad de dejar crecer al enemigo”, “Feliz cumpleaños” y “Satánicos” son los tres relatos dedicados a este genocidio.
Y para finalizar, hay un relato que nos recordará las formas de actuar de lo que llaman la mayor democracia del mundo, donde los personajes que aparecen, siendo de ficción, nos traerán a la mente algunos de los líderes de infausto recuerdo para la humanidad. Lo que no parece que sea de ficción son los métodos de actuar. Un relato que perfectamente pudiera ser real.

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