“Esperanza y libertad”, un paso en el camino hacia la República catalana

Hoy es 11 de septiembre, fecha en la que se celebra la Diada de Cataluña y me parece que es un día apropiado para comentar el libro que Raül Romeva ha publicado hace unos meses. “Esperanza y libertad” (Editorial Ara).

Allá por el mes de abril tuve la oportunidad de asistir en Madrid a su presentación en la librería Blanquerna. La presentación del libro corrió a cargo de Daniel Innerarity, Ignacio Sánchez Cuenca y, ante la imposibilidad de que Raül Romeva pudiera asistir, al estar privado de libertad, estuvo presente su esposa Diana Riba. No quisiera pasar por alto el hecho de que la presentadora fuera  la directora de “Público”, Ana Pardo de Vera y pienso que tiene mucho valor que esa labor la realizase una  periodista de fuera de Cataluña.

Todas las intervenciones estuvieron a un gran nivel y algunas llegaron a ser emotivas, pero en un acto realizado en Madrid, con esta temática, la presentación de Ana Pardo de Vera fue muy interesante porque enlazó dos cuestiones que ponen en tela de juicio el Régimen del 78: el proceso llevado en Cataluña y que cuestiona la estructura territorial del Estado y la monarquía como modelo de jefatura del Estado. En el primer caso el proceso tuvo como objetivo la realización de una consulta, que es lo que la moderadora reivindicó para la segunda cuestión, la posibilidad que la ciudadanía pueda elegir entre monarquía y República. Y si en el momento de la presentación le pudo llamar la atención a alguien el sacar a colación esta segunda cuestión, sin duda, le quedaría totalmente aclarada una vez que lea el libro.

Del resto de intervinientes, destacar la intervención que el politólogo Ignacio Sánchez Cuenca, nada sospechoso de independentista, realizó una exposición desde la racionalidad democrática y la ciencia política para situar el problema dentro de la esfera política y sacarlo de la esfera judicial, que es donde se encuentra.

Después de esta presentación y de leer el libro de Raül Romeva, tengo que decir que me ha parecido interesantísimo, enriquecedor y muy constructivo. No me imaginaba un libro de esta calidad y escrito con tanto cariño. Jenn Díaz dice en el prólogo que Raül Romeva ha realizado un ejercicio de generosidad -continúa- escrito sin odio, sin resentimiento, tendiendo la mano. A estas palabras de Jenn Díaz habría que añadir que todo el libro es un acto de dignidad, valentía, coherencia y humildad política,  con unas dosis de ética casi imposibles de superar. Romeva es una persona que lleva más de año y medio en prisión, sufriendo uno de los mayores ataques político y mediático que se conoce. Ha reivindicado en sede judicial y en su libro las acciones que llevó a cabo como conseller, porque tenía la convicción que es lo que tenía que hacer, aun sabiendo los costes que ello podía conllevar. No cabe duda que es un acto de dignidad política y ética muy pocas veces visto en la política española.

En todo momento escribe con mucha humildad. Nunca saca la bandera de las verdades absolutas e irrefutables y hace un elogio de la duda. Para ello trae la siguiente cita de Bertrand Russell que me parece muy acertada: “el problema del mundo es que los idiotas y los fanáticos están seguros completamente seguros de sí mismos, mientras que a los listos les asaltan las dudas continuamente”.

Raül Romeva nos habla de esperanza no en términos idílicos  ni como una necesidad de agarrarse a ese término. La esperanza es incertidumbre, pero es necesaria para huir del fatalismo y “la esperanza conlleva asumir riesgos” que él y sus compañeros presos asumieron a la hora de poner en marcha el Procés, porque la esperanza también es una apuesta para logar un objetivo. Asume que para ser creíbles cara al exterior y lograr su objetivo es necesario estar dispuesto a sufrir, porque del sufrimiento y las derrotas surge la semilla de las futuras victorias.

El autor resume la actitud que se debe tener, en todo este proceso, en los siguientes términos: la cabeza alta, la mirada larga, verbo sereno y la mano tendida. Lo fácil hubiera sido que hubiese escrito un libro en el que cavase una trinchera o pintase líneas infranqueables, que sirviese para alimentar a los suyos construyendo un enemigo. Pero, por el contrario, realiza un ejercicio de empatía en el que tiene palabras de reconocimiento y afecto para personas que no son independentistas, pero que han puesto dosis de cordura en todo el proceso. Nos deja muy claro que para construir la República en Cataluña es necesario crecer a lo ancho y en palabras de Oriol Junqueras, el camino para la República consiste en aunar mayorías amplias y transversales para “ganar confianzas, tejer complicidades, construir una casa común”

Las reflexiones que realiza a lo largo del libro, en cierta forma, no dejan de ser un manual de instrucciones para entender los procesos de lucha política que se dan en la actualidad en cualquier otro lugar. Una de esas situaciones nos la encontramos cuando nos habla de ese activismo identitario, más preocupado en reafirmarse mirando para adentro que en salir fuera de su trinchera, que deja al margen la construcción de soluciones si no tiene la certeza del triunfo.  

El libro está plagado de citas de pensadores, políticos y activistas que utilizadas por el autor de una forma muy fina sirven como ejemplos en los diferentes pasajes del relato que recoge el libro. Es una apología al dialogo, de la negociación y el acuerdo para tender puentes con una visión largoplacista.

A través de diversos temas el autor va plasmando lo que han sido estos últimos años de la política catalana, hasta desembocar en el periodo de preparación de la consulta ciudadana del 1 de octubre de 2017 y los hechos que sucedieron con posterioridad.

He querido dejar para el final dos cuestiones que son fundamentales, para que los que no vivimos en Cataluña podamos entender todo lo que lo que ha sucedido en la última década. Me estoy refiriendo a cómo se inicia todo este proceso y el papel que desempeñan la sociedad catalana y los políticos del bloque republicano.

En primer lugar, desde fuera de Cataluña, pero, sobre todo, desde Madrid se ha vendido un relato de que los políticos independentistas han “arrastrado” o “engañado” al pueblo con un objetivo imposible de llevarse a cabo, lo que ha generado una frustración. Nada más lejos de la realidad, la batalla por el derecho a decidir, como muy bien explica Jaume López en su libro “el derecho a decidir. La vía catalana” (ed. Txalaparta), la gana la sociedad. El movimiento social gana “la batalla del frame” o de los nuevos cognitivos de gran impacto social en el que la sociedad va por delante de las organizaciones políticas. Y esta cuestión, que es vital para poder tener una foto no distorsionada de todo lo que sucede en Cataluña, aparece en el libro de Raül Romeva. En el libro explica cómo, los presos políticos, han recibido mensajes de ciudadanos catalanes en los que les piden perdón por haberlos empujado a esta situación. Los políticos recogen el guante que lanza la sociedad civil.

En segundo lugar, para poder entender muchas de las cosas que están sucediendo, es fundamental el relato que realiza Raül Romeva acerca de cómo decidieron Junqueras y él afrontar todo el proceso judicial. Primero, no eludiendo el juicio, ellos deciden afrontarlo porque consideraron que se  limitaron a escuchar un clamor pacífico y democrático. Además, ponían en juego su credibilidad.

Romeva deja claro en su libro que, Oriol Junqueras y él, decidieron salir de su zona de confort. Ellos acordaron no defenderse de nada para encarar el juicio desde un prisma político, aun sabiendo de los riesgos que corrían. Querían decir con la cabeza muy alta que “un referéndum no es ningún delito” y que no indujeron al uso de la violencia.

Crítica a la conferencia “La Guerra Civil en Valderredible”

El pasado sábado asistí a la conferencia que organizó la agrupación socialista de Valderredible (Cantabria) con el título “La Guerra Civil en Valderredible”. El ponente fue Fernando Obregón Goyarrolla, profesor de historia, historiador e investigador sobre la Guerra Civil en los diferentes valles de Cantabria. Valderredible, para los que no lo conozcan, es el valle más meridional de esta Comunidad, pertenece a la comarca de Campoo y es uno de los municipios más extensos de todo el Estado español.

Para desgracia de Pablo Casado y del resto de herederos ideológicos del Régimen franquista, no parece que este tema sea la preocupación de cuatro izquierdosos iluminados y resentidos que están todo el día con las batallitas del abuelo, porque la asistencia fue impresionante. El salón de actos del ayuntamiento estaba a rebosar y hubo personas que tuvieron que permanecer de pie durante todo el evento.

Fernando Obregón Goyarrolla, antes de comenzar su intervención, manifestó que estaba en calidad de historiador, que no era militante del PSOE ni tenía carnet político alguno. Su presencia se debía a la solicitud que le había realizado la agrupación socialista de Valderredible por los conocimientos que tiene sobre este tema. Realizó una introducción muy ágil sobre los orígenes del conflicto, comenzando en las elecciones municipales de abril de 1931 y la proclamación de la II República. Relató cómo se vivieron esos acontecimientos en Valderredible hasta entrar de lleno en el golpe de Estado e inicio de la Guerra Civil, en todo el Estado, y de qué manera repercutió en Cantabria y en Valderredible en particular. 

En lo concerniente al periodo republicano y a la contienda bélica en Valderredible, la exposición fue muy pormenorizada, aportando innumerables datos. Habló sin ningún tapujo de los hechos que ocurrieron no sólo en el frente sino en ambas retaguardias.

La conferencia fue interesante, porque estoy convencido que aportó datos que muchos de los presentes, nativos como foráneos, desconocíamos.

Ahora bien, en la exposición, por un lado, eché de menos algunas cuestiones y datos que se dieron en ese periodo histórico de enorme importancia que son imprescindibles para poder entender lo que se vivió y, por otro lado, no me pareció muy adecuado algunos términos que utilizó el ponente a lo largo de su intervención, pues es muy importante el lenguaje que se utiliza cuando se habla de esta etapa histórica.

Lo primero y más relevante que se omitió es el recibimiento hostil que recibió la II República desde el día siguiente a su proclamación por todas las fuerzas reaccionarias de la época, de la mayor parte de los mandos del ejército y de la jerarquía de la Iglesia. Las asonadas militares, las actividades de organizaciones paramilitares, entre las que se encuentra el Requeté y otros grupos de ideología conservadora, etc. fueron una constante. Voy a poner dos ejemplos muy conocidos, aunque hay muchísimos más. El primer intento de derrocar al Nuevo Régimen se produjo en 1932 de la mano del general Sanjurjo cuando la II República tenía escasamente un año de vida. Desde ese mismo año los tercios del Requeté de la mano de Fal Conde, líder de la Comunión Tradicionalista, se estaban organizando como una auténtica organización paramilitar. Para contrastar lo relativo a las actividades de la Comunión Tradicionalista solo es necesario ver las fotografías de esa época existentes en el museo del carlismo, sito en Lizarra-Estella (Navarra). En resumidas cuentas, la II República nació con una gran fragilidad, estando en el punto de mira de todos los poderes fácticos de la época. La II República, con todos los errores que pudo tener, se vio obligada a desviar una cantidad ingente de esfuerzos y recursos a defenderse de todas esas conspiraciones y agresiones que sufrió, en vez de dedicarlos a la transformación socioeconómica y cultural del país, para acabar con la pobreza y las desigualdades existentes.

Es fundamental tener presente todo esto porque de lo contrario la imagen que se acaba proyectando de la II República es la de un régimen que sumió a este país en la confrontación y la violencia por voluntad propia.

Me llamó la atención que no realizara ninguna mención de las que he comentado. De hecho, mencionó que la Comunión Tradicionalista se estaba organizando, recibiendo cierta preparación militar con posterioridad a las elecciones de febrero de 1936, pero en ningún momento hizo mención de sus actividades de años anteriores, ya que existen pruebas documentales y gráficas de que lo llevaban haciendo desde tiempo atrás.

Otra cuestión que quiero señalar es la distorsión del lenguaje que se da al tratar esta etapa y que en esta conferencia se volvió a producir. Si bien en algún momento se utilizó la palabra golpe de Estado y/o sublevación militar se fue desdibujando cuando, para referirse a los golpistas, utilizó términos como “nacionales”, “azules” y para referirse al “bando republicano” usó términos como “Republicanos” y/o “rojos”, “zona roja”. Estoy convencido que el conferenciante en ninguno momento lo hizo de forma dolosa ni con un ánimo de falta de respeto para con el Régimen republicano. Lo que ocurre es que, en un tema de esta naturaleza, es imprescindible la utilización del léxico de la forma más correcta, no sólo desde un punto de vista histórico sino desde un punto de vista jurídico. Para referirse a lo que se llama “bando republicano”, en mi opinión, lo más indicado sería definirlo como los representantes de la legalidad vigente en ese momento. No es que fueran republicanos, que todos tenemos claro que lo eran, sino que eran los defensores de la República española instaurada mediante un procedimiento democrático y, por tanto, legal y legítimo. En este caso, nunca mejor, se podría designar a los defensores de la legalidad vigente como los “constitucionalistas”, porque defendían la constitución vigente, la republicana.

En cuanto al lenguaje utilizado para designar a los sublevados, cualquier término que no sea el de golpistas, ejército golpista, rebeldes, ejército rebelde o ejercito fascista (estaba compuesto de números unidades de la Alemania nazi y de la Italia fascista) es utilizar eufemismos y blanquear el léxico para denominarlos. No deja de llamar la atención que cueste tanto denominar golpista al sector del ejército que se sublevó en armas en julio de 1936 y al sector de la sociedad civil que le secundó cuando llevamos casi dos años escuchando la palabra golpista para designar a unas personas por el hecho de poner unas cajas con una ranura en la parte superior para introducir una papeleta para realizar una consulta a la ciudadanía, sin ninguna utilización de armas, artillería, aviación militar, ni nada que se le parezca.

Desgraciadamente relatos en estos términos se dan con frecuencia y no dejan de ser formas de blanquear las agresiones que sufrió la II República, pero, sobre todo, de blanquear el franquismo. Llueve sobre mojado.

Dejo para el final este breve comentario sobre la intervención que, al inicio de esta conferencia, realizó el responsable de memoria histórica del PSOE de Cantabria y director de deportes del gobierno cántabro. Cualquier persona demócrata de fuera de este país que escuchara la exposición le parecería correcta. Lo que ocurre es que los que preciasamente no venimos de fuera nos quedamos atónitos cuando escuchamos ese discurso, porque parecería que el PSOE es un partido que acaba de aterrizar en las instituciones y nunca hubiera gobernado. El PSOE en el periodo 1982-1989 disfrutó de una mayoría absoluta abrumadora en las cortes españolas. Posteriormente, en el periodo 1989-1996 fue el partido más votado y con el apoyo de otros grupos políticos de izquierda tuvo una mayoría suficientemente holgada como para haber dado todos los pasos necesarios en materia de memoria histórica y así no nos encontraríamos a día de hoy en esta situación. Esto es la prueba palmaria que el PSOE cuando gobierna en solitario, hace y deshace a su antojo, olvidándose de programas y demás reivindicaciones. Quizás esto nos ayude a entender su forma de actuar en la actualidad. Le espanta compartir el poder con alguien que pueda dejarle con las vergüenzas al aire.

Olvidaron que los muertos tienen vivos y los vivos memoria

Hay una placa sencilla en una de las columnas del Ayuntamiento de Olite (Navarra) en la que da se puede leer la frase que da título a esta reseña y que recoge el nombre de 50 asesinados tras el golpe militar del 18 julio de 1936.

Para quien no conozca Olite: es un pueblo situado en la Navarra Media, al sur de Tafalla, que en la actualidad no supera los 4.000 habitantes y que cuando se produjo el golpe militar apenas tenía 3.000 habitantes. Esto quiere decir que los sublevados asesinaron a más del uno por ciento de la población, en un territorio donde no hubo ni un kilometro de frente de batalla.

En la merindad de Estella (Navarra) hay un pueblo que se llama Sartaguda, pero que es conocido por el pueblo de las viudas. No es necesario que profundice más sobre el sobrenombre. En esta localidad se dio una tasa de 67,6 asesinatos por cada 1.000 habitantes y según los estudios que se han realizado calculan que asesinaron al 40% de los votantes masculinos del Frente Popular.

En agosto de 1936, los falangistas y requetés detuvieron a Maravillas Lamberto Yoldi de 14 años de edad y a su padre en la localidad de Larraga. Ambos fueron asesinados, pero previamente violaron a Maravillas Lamberto en las dependencias del Ayuntamiento. Todo fuera por la cruzada  para imponer el nacional-catolicismo.

Podría seguir recordando los asesinados que fueron tirados por los precipicios de la Sierra de Urbasa o los que se quedaron en las cunetas de los caminos que recorren el Viejo Reino, pero esa labor ya la han realizado y de forma muy meritoria otras personas que a través de magníficos trabajos de investigación han publicado un elenco de obras y publicaciones que nos han ayudado a hacer una composición de lugar de lo que pasó en los meses siguientes al golpe militar de julio de 1936.

En Navarra la represión se cebó con socialistas, comunistas, anarquistas, nacionalistas y con todo aquel que tuviera algún gen demócrata en su ADN. Para ello Navarra fue uno de los epicentros del golpe militar. La II República no tuvo mejor ocurrencia que para alejar al golpista Mola de Madrid y que no pudiera conspirar desde la capital, lo nombró gobernador militar de Navarra al mando de la 12ª Brigada de Infantería. El lugar perfecto para que pudiera organizarse y coordinarse con los requetés navarros que llevaban tiempo preparándose como organización paramilitar, introduciendo armamento suministrado por los fascistas italianos a través de Bera y de todo el Pirineo navarro. Ya unos días antes a que se produjese la sublevación Dolores Ibarruri informó de todos estos hechos a Casares Quiroga, Presidente del Gobierno. El alcalde de Estella durante la II República, el nacionalista vasco Fortunato de Aguirre, también avisó en diversas ocasiones de las actividades de Mola y los requetés, llegando a hablar con Casares Quiroga pero para variar, los republicanos seguían en babia.

Los siguientes 40 años tampoco fueron de color de rosa para todos aquellos navarros y navarras que con inquietudes políticas querían luchar en contra de la ilegalidad establecida mediante el golpe militar y para ello Navarra tiene otro record en lo concerniente a la represión. Un hijo del pueblo de Uxue, localidad de la Navarra Media, Jacinto Ochoa Marticorena, tiene el “privilegio” de haber sido el preso político que más años estuvo en las cárceles franquistas. 26 años y 10 meses. Previamente tuvo dos condenas de muerte, que le fueron conmutadas por largas penas ¿delito? ser militante comunista y haber luchado contra el fascismo.

No cabe ninguna duda que la represión fue brutal en todo el Estado, pero en un día tan señalado como hoy he querido hacer este comentario de lo que supuso en Navarra porque tengo la sensación que las demás autonomías perciben a Navarra como una comunidad conservadora, tradicional. Igual tengo una percepción equivocada, pero la he experimentado en varias ocasiones. Lo que ocurre es que, desde la muerte del dictador, en Navarra ha habido algunas personas que aunque se definen como de izquierdas, sólo han sido unos colaboradores de los herederos de la represión franquista, todo ello para no dejar de ser un pilar del Régimen heredero del franquismo.

Sin embargo Navarra ha sido una tierra de luchadores por la libertad mucho antes que se creara el Reino de Navarra. Desde que los vascones sacaran a pedradas y palos a las huestes de Carlo Magno a su paso por el collado de Ibaeta (Roncesvalles) allá por año 778, pasando por la lucha por defender al Viejo Reino de la invasión castellana, manteniendo viva su llama para evitar la asimilación, por no hablar de las guerras carlistas en la defensa de los derechos históricos de Navarra., la lucha por la defensa del comunal y del campesinado navarro saliendo al paso de las tropelías de hacendistas explotadores.

Por eso, hoy, día 18 de julio, quitando las localidades que celebren la onomástica de Santa Marina, no hay nada que celebrar y mucho que recordar porque como bien dice la placa que hay en el Ayuntamiento de Olite “Olvidaron que los muertos tienen vivos y los vivos memoria”.

¿Gobierno de coalición o repetición electoral?

Han pasado más de dos meses desde las elecciones generales y durante este tiempo el PSOE se ha dedicado únicamente a solicitar al resto de los partidos que faciliten su investidura como gesto de responsabilidad para facilitar la formación de un nuevo gobierno. Bien es verdad que hasta ahora sus mensajes se han dirigido más a su derecha que a su izquierda. Esta solicitud, como no podía ser de otra forma, ha ido acompañada con la muletilla recurrente “para no depender del independentismo”.  La verdad sea dicha que hasta en esto el PSOE ha sido poco original.

No se puede olvidar que la foto que salió de las urnas el día 28 de abril no fue una buena foto para la izquierda. Es verdad que se había conseguido evitar la llegada del tridente ultraderechista al poder. El trio de Colón no consiguió sus objetivos gracias a los números nefastos que obtuvieron en Cataluña y Euskal Herria. Los resultados que obtuvieron los partidos nacionalistas e independentistas, tanto de izquierda como de derecha fueron determinantes para evitar que se repitiera una situación como la de Andalucía después del 2 de diciembre. Pero no es menos cierto que el resultado obtenido por el PSOE le daba un margen de maniobra lo suficientemente holgado como para buscar algunos acuerdos, muy lejos de los deseos del electorado de izquierda, tendentes a contentar a los poderes económicos y a los guardianes del Régimen del 78. De hecho, los números le dan la posibilidad de gobernar con el apoyo de Ciudadanos.

EL PSOE ha esperado los resultados de las elecciones municipales y autonómicas para diseñar una estrategia que se ha centrado en la presión, por todos los flancos, a Ciudadanos para que facilite la investidura de Sánchez. Para reforzarla ha contado con todos los poderes políticos y económicos, habiendo sido hasta la fecha totalmente infructuosa. Ciudadanos, pero sobre todo su líder, está en estos momentos en una ardua batalla por querer pelear con PP y VOX por el espacio de la derecha dura, hasta el extremo de llegar a perder las formas en más de una ocasión. Está claro que cuando se pelea en el lodazal los contrincantes no están para finuras. Pero llama la atención que el líder de Ciudadanos haya hecho oídos sordos a todos los requerimientos que le han realizado los que hasta ahora han sido sus mayores valedores, la oligarquía y los grupos de presión políticos.

Desconozco si esta estrategia del PSOE tenía como finalidad la de obtener el apoyo de Ciudadanos o, por el contrario, que estos últimos se retrataran. Si esta segunda opción era la finalidad de Ferraz, no cabe duda que han logrado su objetivo, porque Ciudadanos en la actualidad se ha echado al monte. Pero la opción real del PSOE era la primera, pero se ha encontrado que Ciudadanos está en otra dinámica y es casi imposible que deshagan el camino andando.

En todo este proceso, hay que tener presente que el PSOE todavía tiene en la mente lo sencillo que le fue sacar adelante la moción de censura contra Rajoy. Fue un trabajo limpio y como quien dice “sin despeinarse”. Desde un primer momento manifestó que no iba a negociar con ningún grupo parlamentario. Era jugar con las cartas marcadas pues sabía el deseo unánime de toda la izquierda, partidos nacionalistas catalanes y vascos de echar a Rajoy. Solo hacía falta que se taparan la nariz para apoyar a Sánchez. Todo fuera por echar del Gobierno al partido más corrupto de Europa. Para ello, Unidos Podemos le ofreció un cheque en blanco para la investidura y, para que no quedara duda al respecto, Pablo Iglesias se puso a trabajar en favor de obra convenciendo a ERC, PdeCAT, PNV y EH Bildu. Todos apoyaron la moción de censura, no tanto por las pasiones que levantaba Sánchez en esos partidos, sino por la necesidad de echar a Rajoy. Pienso que el PSOE que puede ser muchas cosas, pero tonto no, ha querido volver a probar la misma fórmula para sacar a delante la investidura: ser apoyado sin necesidad de dar nada a cambio. Esta estrategia tenía su lógica porque en la actualidad tiene opciones a derecha e izquierda para llegar a acuerdos. Se ha reunido con los partidos con un solo punto en el orden del día, que le faciliten la investidura sin ofrecer nada a cambio. Por la derecha ha visto que la opción Ciudadanos parece haber entrado en barrena, por lo que vuelve a plantearse la opción Podemos, siendo consciente que a ese hipotético acuerdo hay que añadirle más apoyos.

Durante toda esta pelea siempre ha habido un mar de fondo, la amenaza soterrada por parte del PSOE y del Presidente del Gobierno de una repetición de las elecciones. Sin embargo la semana pasada se han dado informaciones que nos ofrecen algunas claves de lo que busca el PSOE. Por un lado, el PSOE envía señales de desear un pacto con Podemos, pero que su alcance sea un simple gobierno de colaboración y por otro, casualmente, el CIS nos obsequia con una encuesta electoral, en el supuesto de que hubiera que repetirlas, que no tiene desperdicio. Desconozco su fiabilidad, pero no me cabe ninguna duda que su publicación no ha venido dada por ningún fenómeno meteorológico. No sabemos si es verdadera o falsa pero no cabe duda que es verosímil y como dice el filósofo Daniel Innerarity, en política la verosimilitud es más importante que la verdad y no cabe duda que esta encuesta puede lograr su objetivo. Por el espectro de la derecha, pronostica que en global perderían nueve diputados, Cs lograría dar el sorpaso al PP, que perdería 5 escaños y VOX perdería casi la mitad de los escaños logrados en abril. La lectura que se puede hacer es: la guerra interna de la derecha se salda con la victoria de Cs, pero pierden toda posibilidad de liderar el centro. Parece que los datos son verosímiles viendo la actitud de los tres partidos de derecha.

Por lo que respecta al pronóstico que realiza sobre los partidos nacionalistas e independentistas no parece que haya movimientos significativos y augura una nueva caída de Podemos.  Este dato también puede entrar dentro de lo factible, porque puede existir un hipotético sector del electorado de Podemos que se muestre favorable a un apoyo a un gobierno del PSOE, aunque no sea de coalición.

Pues bien, a día de hoy, nos encontramos que la encuesta no ha conseguido mover de su sitio a la derecha ni tampoco ha conseguido que Podemos se pliegue a las exigencias del PSOE. Por ello, visto lo visto, el PSOE para defender su postura de no aceptar que Podemos entre en un gobierno de coalición ha tirado de manual hispano, con una cuestión recurrente, rancia y  ciertamente ventajista: la imposibilidad de formar un gobierno con un partido que está a favor de la celebración de un referendum de autodeterminación en Cataluña. Este argumento es muy socorrido y al electorado del PSOE le va a parecer un argumento de peso, sin pararse a pensar que la negociación de un gobierno de coalición se hace bajo la aceptación de un programa en el que ambas partes tienen que renunciar a ciertas cuestiones para poder llegar a un acuerdo y no me cabe la menor duda de que Podemos dejará a un lado esa cuestión si ello puede facilitar entrar a formar parte de un gobierno de coalición. El electorado de Podemos, fuera de las nacionalidades históricas, tampoco se vería muy defraudado por renunciar a un referendum en Cataluña como fórmula para resolver esta cuestión. Pero el problema que puede haber es que, con la actual representación parlamentaria de Podemos, haya más cuestiones en las que tenga la obligación de claudicar. Ahí es donde Podemos puede tener un desgaste muy superior que el que tendría si estuviera apoyando al ejecutivo desde fuera. Sin embargo, sus dirigentes apuestan por un gobierno de coalición, porque entienden que su recuperación política pasa por formar parte de ese gobierno y por eso están poniendo toda la carne en el asador. Ante esta posibilidad sólo cabe recordar que todos aquellos partidos que han compartido gobiernos de coalición con el PSOE y presididos por éste, han salido bastante perjudicados y si no que se lo pregunten a ERC e ICV cuando fueron parte del Tripartito catalán o a IU cuando compartió gobierno con el PSOE en Andalucía.

Deben de ser conscientes que el objetivo se antoja sumamente difícil y que si el PSOE no acepta la exigencia de Podemos, decide tirar la toalla y convocar de nuevo elecciones sus resultados pueden ser peores de los obtenidos el 28 de abril y eso sería el principio de su fin.

Hasta ahora lo que está claro es que el PSOE sigue marcando los tiempos, con una posición rocosa que nadie ha conseguido erosionar y, por su parte, Podemos tiene que gestionar una situación cada vez más difícil.

Indigestión en la Brunete mediática

Allá por la pasada década, en el programa radiofónico que el periodista Javier Vizcaíno realizaba los sábados por la mañana, en Radio Euskadi, había una sección llamada “Cocidito madrileño”. Su duración no superaba, en el mejor de los casos, los cinco minutos, pero era un concentrado de todas las barbaridades, sandeces, exabruptos, coces e improperios que la Brunete mediática había escupido a las ondas en esa semana. Era un concentrado de bilis, acidez estomacal, rehogado con un poco de reflujos de la hernia de hiato que tenían algunos de los tertulistos, etólogos y avispados conocedores de Euskal Herria que, sin ruborizarse, podían llegar a ubicar a Getxo (Bizkaia) en Gipuzkoa o a Hernani (Gipuzkoa) entre Bermeo y Mundaka (localidades de la cosa de Bizkaia).

El título de la sección no había que entenderlo como una falta de respeto ni insulto a los madrileños, sencillamente ubicaba el origen mediático de la información que utilizaba para realizarla. Fragmentos sonoros de COPE, Intereconomía, Punto Radio y todo ese elenco de tertulianos que frecuentaban esas emisoras y que siguen abonados a ellas. No deja de ser paradójico que todas están situadas en Madrid ¡cómo les gusta la crispación política!

Como vasco que vive en la capital del Imperio tengo que reconocer que, cuando escuchaba esa sección todos los sábados, me servía para reírme un rato de ese pseudo periodismo. La sección los colocaba en su sitio, hasta el extremo que algunos tertulianos de la Brunete mediática, en las intervenciones que realizaban en esos medios, se hacían eco de la sección de Radio Euskadi entre la indignación y el victimismo.

El motivo que me haya venido a la memoria el ”Cocidito madrileño” de Javier Vizcaíno en Radio Euskadi se debe al ver el elenco de portadas que la prensa escrita de la Brunete mediáticaha publicado el pasado jueves. Era como si se hubieran metido entre pecho y espalda un cocido en el que el tocino hubiera estado rancio, el repollo con un punto muy alto de acidez y el morcillo en un alto estado de putrefacción y que todo aquello les hubiera generado un reflujo estomacal de cuidado. Y es que el resultado de la constitución de la Mesa del Parlamento de Navarra les ha roto todos los esquemas.

Se veían ufanos. El sábado de la semana pasada, se constituyeron los ayuntamientos navarros. Gracias a la división de los partidos progresistas y la negativa del PSN a apoyar a candidaturas de izquierda, la derecha se hizo con un elenco de alcaldías importantes, sin tener la mayoría absoluta ¡así no se las ponían ni a Felipe II! Esto produjo el regocijo de la derecha navarra y española, de la Brunete mediática y hasta de los fontaneros de la Zarzuela. Todo estaba bajo control. El primer partido del play-off lo había ganado, sin despeinarse, la derecha rancia y reaccionaria.

El segundo partido consistía en la elección de la Mesa del Parlamento navarro. Después de la maratoniana reunión del martes pasado entre el PSN, Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra, Navarra se volvía a cubrir de nubarrones negros. No había acuerdo por la negativa del PSN a votar a EH Bildu para que formara parte de la Mesa del Parlamento. Parecía que todo estaba roto y la derecha navarra se vería una vez más controlando este órgano sin tener mayoría suficiente para ello. Gracias a la división del resto de fuerzas políticas y a las presiones continuas que venían de la capital borbónica, parecía que el segundo asalto volvía a ganarlo la CEDA del siglo XXI sin volver a tener mayoría absoluta. Sin embargo, no hay que olvidar que el partido no termina hasta que el árbitro pita el final. Y ocurrió que, en el descuento, con un movimiento inesperado el resultado, que parecía que estaba atado y bien atado en favor de esa derecha carpetovetónica, se viene abajo como por arte de magia. Los cuatro partidos  llegan a un acuerdo en el que la pretensión de Geroa Bai para que EHB Bildu forme parte de la Mesa del Parlamento sale adelante sin que el PSN tenga que votar a favor. La abstención de los socialistas navarros sería suficiente. El acuerdo está logrado y Geroa Bai se hace con la Presidencia de la Mesa y este órgano queda controlado con mayoría absoluta por las fuerzas progresistas.

¡Para qué queremos más! La diarrea de titulares y artículos no se hace esperar. A partir de aquí empieza una competición para ver qué grupo periodístico de la Brunete mediática elabora el guiso más rancio y pesado para digerir. Los calores que empieza a hacer por Los Madriles pueden hacer de este plato una sobremesa muy indigesta.

Como aperitivo tenemos dos portadas: La Razón espeta el siguiente titular “Sánchez se entrega a Bildu para allanar su investidura”. Para empezar, no está mal. Sencillamente que Bildu no existe, la organización que representa a la izquierda abertzale es EH Bildu, gracias a la entrada de Aralar. A la Razón se le olvida un detalle: EH Bildu no ha dicho que vaya la apoyar a Sánchez. Lo que el titular no quiere reconocer es que la investidura se allana gracias al acuerdo que llega el PSN con Geroa Bai, la marca en Narra del PNV. Los seis escaños de este partido son más que los dos que tiene la marca de la derecha navarra en el Congreso y da la impresión de que el PSN buscaba garantizar el apoyo de los unos (PNV) o de los otros (Navarra Suma) y los seis del PNV siempre es una cifra superior a los de Navarra Suma. El siguiente entrante es el titular de El Mundo: “El PSOE abre la puerta a Bildu y Sánchez orienta su investidura”. Quien lea este titular entiende que quien orienta la investidura a Sánchez es EH Bildu, cuando realmente quien la está orientando es el PNV que, que a través de su marca en Navarra, Geroa Bai, ha obtenido la Presidencia del Parlamento navarro.

Lo mejor, sin duda alguna el plato fuerte, lo sirve la portada de ABC. “El PSOE abraza al separatismo en Navarra”. Para que no le queden dudas al lector. La realidad es bien distinta. El PSOE se abraza a los mismos con los que gobierna en la Comunidad Autónoma Vasca, el PNV, o los que se abrazaba Rajoy para poder sacar adelante sus presupuestos en el Congreso. Pero ¡qué más da! Si este titular lo lee el paisano de Moral de Calatrava o de Villanueva de la Serena lo tiene clarísimo: ha resucitado el contubernio rojo-separatista y  es que hacen bueno aquel dicho de “No dejes que la verdad te estropee un buen  titular”. El encabezamiento ya es suficiente para que uno no siga leyendo, y, si se me apura, casi mejor porque el interior del periódico sólo sirve para incendiar aún más con una intoxicación informativa digna del mejor Goebbels ¡Qué pena de desperdicio de papel y de desforestación de bosques!

Para finalizar, en este rally de descorche de noticias, El Confidencial no se podía quedar a la zaga y para ello le deja los honores al plumilla Isidoro Tapia que titula el artículo “La foto de la vergüenza”. La foto en cuestión es el saludo entre la líder del PSN, María Chivite y el Presidente del PNV en Navarra y parlamentario foral de Geroa Bai que ha sido elegido Presidente de la Mesa del Parlamento, Unai Hualde. Del contenido del artículo mejor no hablar mucho, pero no me resisto a transcribir el inicio del primer párrafo: “Se acaba de cruzar una línea en la política española que hasta ahora nadie se había atrevido a traspasar. El Partido Socialista Navarro ha alcanzado un acuerdo con los nacionalistas vasco-navarros de Geroa-Bai, votando a favor de su candidato para presidir la Mesa de la Cámara…”. Cualquiera que lea esto piensa que Geroa Bai es un partido peligroso donde los haya, antisistema. Curiosamente es el que ha gobernado Navarra durante los últimos cuatro años y no ha pasado nada grave ¡Se me olvidaba! Han pasado algunas cosas sin importancia. Gracias a esa gobernanza se le han acabado las prevendas al Opus Dei en esta comunidad, se ha terminado con el caos que había en la Hacienda Foral, con los chanchullos, tejemanejes y amiguismo en las licitaciones, las políticas pseudo democráticas en la Policía Foral, etc.. Se ha acabado porque, entre otras cosas, el Ejecutivo foral estaba supervisado por las otras tres fuerzas políticas que le daban estabilidad, sin duda, un ejercicio saludable de higiene democrática, que falta hacía.

Para intentar superar este corte de digestión hay varios titulares que ponen en la mesa la realidad a día hoy. El titular del diario Gara lanza una chinita al ojo de la derecha con este titular “La derecha pierde. Todos los demás ganan”. Pone negro sobre blanco quien pierde y quienes ganan. Pero sin duda el titular que tiene más proyección a futuro es el del Diario de Noticias de Navarra “La derecha navarra masca su soledad parlamentaria”. Sin duda alguna este titular mira a futuro, con la condición que se produzca un acuerdo entre las fuerzas políticas no de derechas para presidir el Gobierno navarro. A día de hoy, si llegan a un acuerdo PSN y Geroa Bai para la investidura de Sánchez, la derecha navarra va a pasar otros cuatro años aislada y en la mayor de las soledades. La futura investidura será el partido de desempate y se presenta muy reñido. En la mente de muchas navarras y navarros están los agostazos de 2007 y 2011 y hasta que no se produzca la votación de investidura no hay nada garantizado. Lo que si empiezo a intuir es que, hasta el último momento, no se va a decantar ni en favor de unos ni de otros. Las presiones ya han empezado a ser públicas y notorias. Todo ello hace pensar que hasta el último momento no se va a llegar despejar esta incógnita.

El turnismo político. Una democracia en decadencia.

El final de la I República, que da por concluido el sexenio democrático iniciado en 1868, sumió al país en una de las épocas más sombrías de la historia de España. Fue una experiencia democrática, que se inició con la caída de la monarquía de Isabel II, para acabar proclamándose la I República española.

Con la caída de la I República, vuelve a restaurarse la monarquía como forma de gobierno en la persona de Alfonso XII, hijo de Isabel II. Ésta tuvo que abandonar el trono en 1868, entre otros motivos, por los grandes escándalos de corrupción que se vivieron en su reinado y en los que estuvo envuelta.

La Restauración de la monarquía en 1874 trajo consigo una monarquía parlamentaria y la Constitución de 1876, que, siendo rigurosos, no era equiparable a los regímenes parlamentarios existentes en Europa.

La Restauración monárquica tuvo una serie de formas de operar un tanto peculiares a través de las instituciones y la clase política de la época:

El bipartidismo: A través de un sistema electoral que primaba la alternancia en el poder de dos partidos, a fin de evitar la dispersión en muchos grupos políticos. El partido conservador y el liberal cumplían esa función a las mil maravillas.

El turnismo político: Entre los líderes de ambas formaciones (Cánovas y Sagasta) llegaron a un pacto tácito de alternancia en el poder. Planificaron el momento en que cada uno de ellos tomaría el poder, al margen de lo que pudiera deparar el resultado electoral. Cuando el partido en el poder había agotado su periodo de permanencia, el monarca encargaba la formación de un nuevo gobierno al jefe de la oposición. Éste disolvía las Cortes y convocaba unas nuevas elecciones que las ganaba el partido del nuevo presidente del Gobierno. Para ello, el presidente recién nombrado organizaba las elecciones con el objetivo de fabricar un resultado a su medida, para que su partido tuviese mayoría en el Parlamento.

Este sistema político era una farsa. Todo estaba preestablecido de antemano. La voluntad popular era continuamente falseada por los guardianes de este Régimen. No hace falta decir que este déficit democrático era el caldo perfecto para que, en los diferentes gobiernos de la Restauración, la corrupción y las malas prácticas políticas volvieran a campar a sus anchas.

Pues bien, parece que en la actualidad, en este país, hay partidos políticos que tienen un deseo irrefrenable de reeditar situaciones que deberían de estar desterradas de la práctica política.

Todo esto lo traigo a colación porque han aparecido algunas informaciones que parecen hacernos retroceder muchos años en el túnel del tiempo. Me estoy refiriendo, por un lado, a los acuerdos a los que han llegado PSOE y Ciudadanos para gobernar dos años cada uno  en los ayuntamientos de Albacete y Ciudad Real y, por otro lado, a la exigencia que ha realizado Ciudadanos al PP para aplicar la misma idea en el Ayuntamiento de Madrid. Bien es verdad que no se puede dejar en el saco del olvido esa sesión de investidura de Rajoy en la que el PSOE pasó del “no es no” en campaña a la abstención, previo golpe de Estado en Ferraz. Eso sí que fue todo un acto de fraude a los votantes del PSOE, al más puro estilo decimonónico.

Esta forma de actuar es la nueva fórmula política para aplicar el turnismo político. Una reedición moderna, más sofisticada si se quiere, pero que en su núcleo tiene la misma finalidad que en la Restauración española: ignorar la voluntad popular. En la Restauración no se sabía cuál era la voluntad popular porque el pucherazo estaba organizado desde unas fechas antes y en los casos actuales los resultados de las elecciones, en muchas ocasiones, sirven de poco si se   dan acuerdos de los partidos políticos que durante la campaña electoral nunca llegaron a comunicar. Es más, si durante la campaña electoral, caso hipotético, se les hubiera preguntado por la posibilidad de pactos de esta naturaleza es probable que los hubieran negado y que hasta se hubieran sentido ofendidos por la pregunta.

Este nuevo modus operandi tiene su parte interesante porque viene a ser como la prueba del algodón. Hay partidos políticos que están adoptando algunas decisiones que no son más que el deseo de llegar al poder a cualquier precio. Aunque no figura en sus estatutos ni documentos políticos, su único objetivo se circunscribe a tocar poder porque están faltos de ideas para solucionar los problemas de la ciudadanía. A esto se le llama la consecución del poder como elemento imprescindible para perdurar en el tiempo.

Estos partidos pueden durar más o menos tiempo en el poder en función de las necesidades del Régimen y de la capacidad que tengan en la trastienda política para maniobrar. No olvidemos que son los títeres que mueve el Régimen para lograr sus fines y son la herramienta necesaria para recomponer las costuras del Régimen, pero el daño que hacen a la sociedad es de imposible reparación.

Para cuando la mayor parte de las personas lean este artículo, ya se habrán consumado muchos de los acuerdos que censuro en este escrito, sin embargo, estoy seguro de que nos encontraremos con algunos acuerdos que superen nuestra capacidad de asombro. Todo sea por el control del poder.

Aquellos polvos trajeron estos lodos. Lifting a la dictadura franquista

El refranero popular es muy rico y la experiencia me dice que siempre o casi siempre se cumple. El pasado martes en el Tribunal Supremo se produjeron dos hechos que van a tener una trascendencia política y jurídica muy profunda: Una resolución jurídica y una manifestación de un fiscal en las conclusiones de un proceso penal. Ambas tienen una trascendencia política y un importante toque de relectura de la historia, porque hacen una reinterpretación de la historia del siglo XX de este país.

El primer hecho de trascendencia que se produjo el pasado martes en el Tribunal Supremo fue consecuencia del auto de suspensión de la exhumación del cadáver del dictador Franco, que ha dictado este tribunal. En ese auto hay un párrafo que dice “habida cuenta de la significación de don Francisco Franco Bahamonde. El hecho que fuera Jefe del Estado desde el 1 de octubre de 1936 hasta su fallecimiento el 20 de noviembre de 1975”. Esta resolución ha provocado un sinfín de comentarios en artículos y tertulias en los que se ha dicho de todo. Por ejemplo, que “la democracia española está seriamente tocada” o que “el Tribunal Supremo ha legalizado el franquismo” y expresiones similares.

Ante todos estos comentarios sólo puedo decir que me quedo atónito. Da la impresión que en este país periodistas, intelectuales y algunos políticos no se han querido enterar hasta ahora de nada. Absolutamente de nada. Es más, voy a decir una cosa que no debería escandalizar a nadie: La frase que se recoge en el auto del Tribunal Supremo es correcta y tiene su lógica, aunque a cualquier demócrata de verdad nos genere sarpullidos y se nos revuelvan las tripas. No es correcta desde un punto de vista histórico pero, desgraciadamente, es correcta desde un punto de vista legal. Para ello es necesario hacer un pequeño ejercicio de memoria histórica.

Es indiscutible que el nombramiento de Franco como Jefe del Estado el 1 de octubre de 1936 es un acto ilegítimo y que no se ajusta a derecho porque es producto de una rebelión militar contra la Republica, mediante el uso de la fuerza y contra un régimen legal y democráticamente constituido tras el abandono por parte del Rey Alfonso XIII de la jefatura del Estado. Tras el triunfo de esa rebelión militar los alzados imponen una dictadura sangrienta y genocida durante 40 años que se supone que finalizó cuando el dictador fallece.

El problema radica en que desde la muerte de Franco en toda la legislación que se aprueba no se recoge ningún párrafo en el que se declare a esa dictadura como un régimen ilegal. Es más, la Ley de Reforma Política de noviembre de 1976 no cuestiona ni el Régimen franquista ni las leyes emanadas de él. Tiene una finalidad muy clara: Realizar una serie de reformas legales en el edificio legal de la dictadura, sin cuestionar en ningún momento este régimen, para desembocar en un nuevo régimen heredero de la dictadura. Una democracia formal, pero en el que en ningún momento se cuestiona todo lo anterior y como botón de muestra tenemos varios ejemplos: El nuevo Jefe del Estado (Juan Carlos de Borbón) fue designado por el Jefe del Estado surgido del golpe de Estado. Las fuerzas de seguridad (Policía y Guardia Civil), que durante 40 años fueron el baluarte de la represión contra la disidencia política, no fueron depuradas. El Ejército español, baluarte del golpe de Estado-rebelión de julio de 1936 siguió intacto. Pero, sin duda alguna, lo más grave fue que uno de los poderes del Estado, el Poder judicial, que conforme la Constitución de 1978 iba a ser uno de los pilares del nuevo régimen, estaba copado por magistrados procedentes de la dictadura, los cuales defendieron en todo momento toda la legislación y esencias jurídico-políticas franquistas. Con estos antecedentes mal comenzaba la nueva etapa porque todas las instituciones anteriormente mencionadas mantuvieron en todo momento el espíritu heredado del franquismo.

Si todo lo expuesto hasta este momento no deja lugar a dudas, menos dudas quedarán si se tienen presentes las palabras del que fuera Ministro de Justicia del Gobierno de Adolfo Suarez a la hora de defender La Ley de Reforma Política. Se expresó en los siguientes términos desde la tribuna de las Cortes franquistas: “nadie incurre en el intento insolidario de rechazar período alguno próximo o lejano de nuestra historia de otra que sería estéril pretender fundar nuestro futuro sobre sobre un presente que reviva con pasión e ira antiguos antagonismos”. No creo que sea necesario recordar algunos discursos de Suarez, en los que se subrayaba que en ningún momento se cuestionaba la legalidad existente hasta ese momento. Pero ¿cómo iba a cuestionarlo si había sido ministro secretario general del Movimiento?

Posteriormente, en ninguno de sus artículos de la Constitución de 1978 se declaró ilegal el régimen surgido del golpe de Estado de 1936 y nombró garante de la Constitución a los mismos poderes que lo fueron del Régimen franquista. Es decir, se puso a la zorra a guardar el gallinero. Por tanto, no puedo entender que ahora llame la atención el auto del Tribunal Supremo. Si es que cuando a los poderes del Estado heredados del franquismo se les toca la fibra sensible sacan a relucir su ardor guerrero y a tener presente el discurso y esencias de la dictadura.

No quiero pasar por alto un dato histórico importante. En este contencioso, cuando el Tribunal Supremo ha tenido que fijar la fecha desde la que Franco estuvo al frente de la jefatura del Estado, ha designado la del 1 de octubre de 1936, sin tener presente que hasta febrero de 1939 la II República era el gobierno legítimo reconocido por la Comunidad Internacional, pues hasta la caída de la Republica coexistían dos gobiernos enfrentados por la soberanía nacional. Dato que resaltan muchos historiadores.

Desde 1978 no ha habido ningún gobierno que haya aprobado una ley en la que se diga de forma expresa que los 40 años de franquismo carecen de legalidad y que reconozca la legalidad republicana como la inmediatamente anterior a la actual. Y nadie puede negar que posibilidades ha habido para esto y para mucho más. A todo esto, la prensa ha sido de lo más dócil con todos los hechos que acabo de relatar y la izquierda ha pasado olímpicamente de liderar la respuesta democrática a todo este proceso de lavado de cara del franquismo. Se han condecorado a torturadores, a responsables de la represión franquista y durante un cierto tiempo el papel de jefe de la oposición lo desempeñó un antiguo ministro de Franco que firmó sentencias de muerte. Entonces ¿A qué viene este escándalo cuando el Tribunal Supremo habla de Franco como Jefe del Estado? Por tanto, duele reconocer que con la legislación vigente esa frase que tanto ha escandalizado es correcta. Realmente el escándalo se arrastra desde 1976 cuando esta izquierda mojigata acepta como propio el discurso del olvido, del borrón y cuenta nueva y de la reconciliación con los responsables del golpe de 1936.

Por tanto, no puedo entender que esta resolución del Tribunal Supremo genere tanta indignación. Si lo único que hacen es ser coherentes con la legislación existen y el espíritu que emana de ella. Aquellos polvos trajeron estos lodos. El problema radica que reconocer la argumentación que realizo implica denunciar el régimen que surgió en 1978 y ello conlleva cuestionar todos los pilares de ese régimen (monarquía impuesta por Franco, unidad indivisible de España, no cuestionar el Régimen franquista, etc…) y esto ya obliga a posicionarse de verdad. En el Estado español no ha habido la voluntad política que han tenido otros países para aprobar leyes de punto final, juzgar a los que durante la dictadura cometieron crímenes y no ha habido una ley de reparación y restitución que derogara las sentencias dictadas por los tribunales franquistas en las que condenaban y difamaban a los represaliados políticos. De hecho cuando se ha solicitado anular algunas de esas sentencias el Tribunal Supremo ha denegado dichas peticiones.

El segundo hecho que se dio ayer en el Tribunal Supremo lo protagonizó uno de los fiscales del Juicio del Procés. En su alegato, para defender la acusación por rebelión y querer demostrar el uso de la violencia, invocó el golpe de Estado del 23-F diciendo la siguiente frase: “Ya que la existencia de la violencia física queda limitada a aquellas zancadillas y zarandeos al general Gutiérrez Mellado que en paz descanse”. Menos mal que los hechos están grabados y los hemos visto infinidad de veces en televisión. Tiene la desfachatez de reducir la violencia al zarandeo a un miembro del Gobierno. Omite la utilización de armas de fuego y el secuestro durante más de 12 horas de 350 diputados. Esto es reescribir la historia, pero encima de forma cutre y tomar por tonta a la ciudadanía. En un país con un cierto pedigrí democrático, el ministro de Justicia de la mano del Fiscal General del Estado hubiera cesado ipso facto a este fiscal, que para eso depende de él. Pero aquí no pasa absolutamente nada ¿Cómo van a adoptar alguna medida contra un fiscal que está haciendo la inmensa labor de apuntalar al Régimen del 78? Lo normal es que le den una medalla pensionada como a Billy el Niño.

Lo más curioso es que entendía que, este segundo tema era tan importante, que merecía que esta noticia hubiese ocupado un espacio relevante en las cabeceras de los periódicos que todavía tienen una inspiración democrática. Pero es lo que hay. No vamos a pedir imposibles. Hay que tener presente que la intervención de este fiscal se ha realizado en el marco del Juicio al Procés, y cualquier cuestión en este tema conlleva poner en tela de juicio este proceso y, por tanto, cuestionar la actuación de los poderes del Estado. Y eso son palabras mayores. Así que nadie se escandalice si a partir de ahora los jueces y fiscales de este país deciden quitar el trabajo a los historiadores y ponerse a redactar los nuevos libros de historia. Por si acaso, guardemos los actuales para leerlos de vez en cuando e intentar protegernos de la que se nos avecina.

PNV en Navarra: ¿Órdago a grande o envite a chica al PSOE?

Los resultados de las elecciones municipales y forales han puesto de manifiesto algunos escenarios nuevos. En la Comunidad Autónoma Vasca el PNV ha mejorado los resultados de 2015, llegando a tener a su alcance el control de las tres diputaciones forales. Podría  hacerlo sin necesidad de grandes pactos y lo mismo se puede aplicar para las tres capitales. EH Bildu ha mejorado ligeramente sus resultados, así como el PSOE. Por el contrario, Podemos ha tenido una tendencia a la baja, el PP se la ha vuelto a pegar, por lo que respecta a Cs y VOX, sencillamente no existen. Sin duda alguna Euskal Herria sigue siendo un oasis libre de partidos de extrema derecha.

Sin embargo, Navarra ha sido el territorio que ha protagonizado un cambio sustancial del mapa político. La caída de Podemos hasta las catacumbas y de todas las marcas surgidas en 2015 (Aranzadi, Izquierda-Ezkerra) ha traído consigo la recuperación del PSN-PSOE y esto le permite ser la llave para futuros pactos. Pero es aquí donde vuelven los socialistas a estar en la misma disyuntiva de 2007 y 2011: Apoyar a gobiernos progresistas o dejar que la derecha gobierne Navarra. En este escenario, si nos dejamos guiar por la experiencia anterior, la incógnita se despeja en un momento: El PSN-PSOE hará todo lo contrario que en el resto el Estado y se pondrá la armadura del Duque de Alba cuando entró en 1512 a conquistar el Reino de Navarra. Servirá  de alfombra roja para que la derecha más reaccionaria del Estado español campe a sus anchas por Navarra y es necesario señalar que la sociedad navarra, a esa derecha recalcitrante, no le ha dado la mayoría absoluta.

Lo que ocurre es que esa duda que hay con el PSN en estos momentos ha entrado en cuarentena. Las declaraciones de Joseba Egibar en Radio Euskadi han generado un sobresalto en los medios de comunicación y partidos políticos y ha pillado a todos con el pie cambiado. Ha dicho que la decisión que adopte el PSN en Navarra condicionará los posibles pactos del PNV. En otras palabras: como el PSN facilite el acceso a la derecha de Navarra al gobierno del Ayuntamiento de Pamplona y del Gobierno foral, se verán afectados los acuerdos que el PNV tiene con el PSE-PSOE en todas las instituciones de la Comunidad Autónoma Vasca y quizás el apoyo a Sánchez en la investidura.

El PNV en sus negociaciones y pactos postelectorales no ha sido proclive a poner en la mesa Navarra. En la historia reciente de Euskal Herria el PNV tiene el precedente del año 1983 y no creo que en Sabin Etxea tengan muy buenos recuerdos de aquel proceso. Después de las elecciones municipales y forales de aquel año, Xabier Arzallus negoció con Manuel Fraga, presidente de Alianza Popular, para que las instituciones de Navarra no fueran gobernadas por el PSOE y entregárselas a la derecha navarra formada por UPN y Alianza Popular. Aquello derivó en un cisma dentro del PNV, pues los electos del PNV en Navarra se negaron a acatar ese acuerdo. Los hechos acabaron con un verdadero cisma que dividió al partido en dos, surgiendo Eusko Alkartasuna. Casi toda la militancia y los cargos públicos del PNV en Navarra  entraron en Eusko Alkartasuna y, a partir de ese momento, el PNV se quedó como un partido testimonial en Navarra. Durante  varias décadas ha tenido su travesía del desierto en Navarra, hasta hoy en día que está más recuperado.

Sin embargo ahora   la situación es muy diferente, el PNV tiene una posición hegemónica que le permite apretar al PSOE para que acceda a negociar con los partidos del cambio en Navarra (Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra). Por el contrario, el PSOE que salió muy tocado en las elecciones municipales y forales de 2015 en la CAV, tuvo unos muy malos resultados que consiguió paliar con el acuerdo al que llegó con el PNV, para entrar a formar parte de los gobiernos de las tres capitales de la CAV y de las tres diputaciones forales.

Ni en el mejor de  los sueños al PSOE se le hubiera pasado por la cabeza el tocar poder con los malos resultados que obtuvo en 2015. El PNV tuvo un gesto de generosidad con el PSOE que a muchos sorprendió enormemente por varios motivos. En ese momento el PSOE estaba pasando uno de los peores momentos en todo el Estado y no daba la sensación que fuese a ser alternativa de gobierno a nivel estatal. El PNV para gobernar podía haber llegado a pactos postelectorales y/o pactos de legislatura con diferentes fuerzas políticas, siendo el PSOE una más. El PNV podía haber actuado con cierto revanchismo hacia el PSOE pues no quedaba tan lejos el acuerdo que alcanzó el PSOE y el PP para desbancar al PNV en el Gobierno Vasco. Más de algún jeltzale todavía tendría alguna factura que pasarles. Pero no, el PNV le ofreció al PSOE nada más y nada menos que un acuerdo de gobierno, por el que  los socialistas entraban en el gobierno de las diputaciones y ayuntamientos de la CAV, en los que los números dieran para gobernar ambas formaciones con mayoría absoluta.

Esa situación, unida a que en las últimas elecciones autonómicas el PSOE ha pasado a formar parte del ejecutivo de Urkullu, no deja de ser un balón de oxígeno para un partido que en estos momentos podía estar pasando un calvario porque, no nos engañemos, estos partidos si no están en el poder no son nadie. Tienen que dar de comer a muchas bocas del aparato. Si el PSE-PSOE no estuviera en el poder, gracias a la generosidad del PNV, hubiera tenido que hacer un ERE mayor que el que está negociando el Banco de Santander en la actualidad. Los partidos tradicionales si no tienen una representación considerable y no controlan algunas instituciones peligran más de lo que la ciudadanía se imagina. Cuando ostentan una consejería autonómica, una cartera en alguna diputación foral o una concejalía es el momento de ejercer de oficina de colocación para el partido y para lo que haga falta. Es el refugio ideal de todos los que no han sido elegidos en las urnas.

Pues bien, si el PNV optase por poner en la mesa de negociación con el PSOE la alcaldía de Pamplona y la elección del Gobierno foral de Navarra será curioso ver el pulso que se produzca entre ambas  formaciones. Hay que tener claro que en este tema el PSN realmente no negocia, quien negocia es el PSOE desde Ferraz, porque para el Régimen del 78, Navarra es una cuestión de Estado igual que lo era para los Reyes Católicos y la “E” de las siglas del PSOE pesan mucho.

El PNV también tiene otros intereses, como son las competencias que recoge el Estatuto de Gernika y que después de 40 años de aprobación aún no han sido trasferidas por completo. Es decir, una Ley Orgánica aprobada en 1979 que aún no se ha cumplido y que, para conseguir que se cumpla (aunque sea a plazos) la única fórmula que el PNV suele aplicar es  la de pedir transferencias a cambio de sus votos, cuando éstos son imprescindibles en el Congreso. Y es por aquí por donde el PSOE puede apretar al PNV, entrarían a negociar puestos por competencias.

Todo estas cuestiones van a estar flotando en el ambiente y vamos a ver si el PNV realmente le está echando un órdago a grande al PSOE o se queda en envite a chica. Conociendo como conozco al PNV, me inclino por lo segundo, quedando como damnificada la Navarra del cambio y toda la ciudadanía que la representa.

Construir pueblo, un reto para recuperar la democracia

Tenía interés en profundizar en el discurso que Ernesto Laclau y Chantal Mouffe han construido en el campo de la izquierda, sobre la deconstrucción del marxismo y su teorización en el campo de la hegemonía y la estrategia que deben de seguir los movimientos populares desde la izquierda para superar tanto a la socialdemocracia como al marxismo clásico. Este interés venía dado por la influencia que estos dos teóricos habían tenido en el discurso inicial de Podemos y, sobre todo, en uno de sus fundadores: Íñigo Errejón. Uno de los motivos que hizo que aumentase mi interés era, sin duda alguna, la catarata de opiniones que se han realizado en los últimos tiempos acerca del posicionamiento ideológico y político de Íñigo Errejón. Se han realizado comentarios de todo tipo y condición, en función de donde provinieran y la finalidad que buscaban. Después de la lectura de este libro y algún otro trabajo me  ha servido para llegar a la conclusión de que muchas de las cosas que se han escrito y dicho en absoluto se ajustan con la realidad y además están contaminadas por intereses espurios.

Para profundizar en lo anteriormente expuesto, he leído con mucho interés un libro que me ha servido para profundizar en esta materia: “Construir pueblo. Hegemonía y radicalización de la democracia”, Icaria editorial, cuyos autores son Íñigo Errejón y Chantal Mouffe. No es un libro de reciente aparición. La elaboración del libro hay que situarla en febrero de 2015. Es un detalle importante porque en ese momento Podemos apenas tiene un año de vida y está a punto de afrontar su primera gran batalla política: las elecciones municipales y autonómicas. Pero, por el contrario, su lectura pasados cuatro intensos años es interesante y enriquecedora porque, sin duda alguna, desde esta perspectiva temporal ayuda al lector a realizar un análisis e interpretación mucho más sólidos de los movimientos políticos que se han producido en el Estado y las diferencias políticas surgidas en Podemos. Una vez de leerlo y de reflexionar sobre su contenido con la perspectiva del tiempo transcurrido desde su publicación he pensado en realizar este artículo.

Es un libro escrito en forma de un diálogo entre los autores, lo cual hace que su lectura sea tremendamente amena. Los diálogos están muy bien estructurados porque van sabiendo engarzar los diferentes bloques o temas que tratan, lo cual es de gran ayuda para el lector. En el arranque del mano a mano que mantienen los dos autores sale a relucir la obra “Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia” que Ernesto Laclau y Chantal Mouffe escribieron en la década de los 80 y que en su momento generó un gran debate en la izquierda marxista mundial y que en estos momentos vuelve a ser un manual que sirve para el debate en el campo de la izquierda.

En el libro de Íñigo Errejón y Chantal Mouffe se tratan diversos temas que hoy en día forman parte del debate ideológico y político, pero sin duda, lo que subyace en todo momento es el concepto de hegemonía ligado  a la figura de Antonio Gramsci, que hoy en día vuelve a ser de actualidad dentro los movimientos populares de izquierda. En cada tema que tratan, de alguna manera, está presente la influencia del teórico italiano. También hay otra cuestión que surge en diferentes momentos a lo largo del libro: la crítica a lo que se conoce como Tercera Vía que nace dentro del Laborismo británico y que pone práctica Tony Blair.

El libro tiene una óptica global. No solo se analiza a Europa. La temática latinoamericana y las experiencias de los movimientos políticos y sociales de este continente salen a relucir en los diferentes temas que tratan. Tiene grandes dosis de teoría política, pero en todo momento utilizando ejemplos de situaciones políticas que se han producido en los últimos cuarenta años en diversos países de nuestro entorno como de Latinoamérica, que sirven para poder entender el camino recorrido hasta la actualidad.

El libro tiene un buen arranque. Chantal Mouffe da unas pinceladas de la obra que escribió junto a Ernesto Laclau. Realiza una visión panorámica de lo que ha sido la izquierda marxista y la socialdemocracia europea a partir de los años 70, su incapacidad para articular las diferentes luchas existentes con la lucha de la clase obrera y crear voluntades colectivas. Comenta que, en su obra, hay una crítica al esencialismo marxista y a la socialdemocracia a la hora de saber abordar los nuevos retos y necesidades de los diferentes movimientos populares (feminismo, ecologismo, etc.). Laclau y Mouffe, inspirados en el concepto de hegemonía de Gramsci, ven la necesidad de articular entre sí todas esas luchas. Realizan una crítica a la deriva de la socialdemocracia europea al asimilar el discurso liberal, a través del modelo de la Tercera Vía, y lo que ello comporta: la desaparición de las identidades colectivas y el triunfo del individualismo. Chantal Mouffe incide en que la socialdemocracia no supo asimilar la caída del modelo soviético. Ello le impidió a la socialdemocracia ser alternativa y dejó el campo libre a liberalismo para que impusiera su hegemonía, achacando a los partidos de izquierdas una parte muy importante de la esa “gran rendición a la hegemonía liberal” al no cuestionarla lo que ha generado “nuevas formas de identidad y la gente no tiene los mismos valores: hay un nuevo individualismo y consumismo”. O dicho de otra forma: fomentando al ciudadano esa idea que lo que debe es vivir sin sobresaltos, que tenga educación, sanidad y alguna que otra prestación del Estado del bienestar pero abandonando el concepto de comunidad. En este ensayo Mouffe responsabiliza a la Tercera Vía el abandonar la idea de comunidad y de las identidades colectivas para aceptar la idea liberal del individualismo.

Por su parte Íñigo Errejón analiza de forma muy sencilla y clara lo que fue la Transición española. Cómo se hizo y en qué momento político se encuentra el Estado español.  A su análisis se le puede discutir o matizar algunas cuestiones, pero la descripción es diáfana: el proceso de Transición fue liderado por las élites de la dictadura y no hubo una movilización lo suficientemente fuerte como para abrir otro ciclo político que capitaneara la ruptura. Pero, sin duda, lo más interesante es cómo responsabiliza a la socialdemocracia del PSOE, del giro neoliberal que se da en este país. Hace una exposición sencilla pero muy ilustrativa de lo que han supuesto para el Estado español los gobiernos del PSOE. Lo fundamenta en una serie de datos que no son cuestionables. Para Errejón todo esto ha proyectado un mensaje a la ciudadanía que los partidos que han gobernado cada vez tienen menos diferencias ideológicas ente sí, han abandonado la confrontación política, sustituyéndola por consensos que se realizan a espaldas de la ciudadanía lo que ha llevado a producir una “desafección” por parte de la población hacia la política. Esta cuestión en otro apartado del libro lo desarrolla con más profundidad cuando analizan el surgimiento de los populismos de derechas en Europa.

Íñigo Errejón realiza un comentario que es muy sintomático de lo que ha pasado en estos cuarenta años en el Estado español. Afirma que, aunque la gente sigue votando, “se ha ido erosionando un poco el sentimiento de pertenencia a los partidos tradicionales” y se han llegado a perder lealtades. Sin duda alguna, esto es un resumen de la evolución de nuestra sociedad dentro del marco político en el que vivimos, en el que muchas de las decisiones que afectan a las personas no se toman por los representantes políticos sino por los grupos de poder. He querido resaltar esta parte de forma algo extensa para desvirtuar ese discurso que hay instalado en ciertos sectores de la izquierda que encasillan a Errejón en la socialdemocracia. Nada más lejos de la realidad.

En el libro hay una crítica tanto a la socialdemocracia como a la izquierda marxista europea porque no ha sabido adaptarse a los cambios de la sociedad. A los primeros por asimilar el modelo liberal y a los segundos por carecer de una estrategia para llegar al poder. Por lo que respecta a las luchas populares que se han dado en Latinoamérica, realizan una crítica a todas las experiencias que intentaron construir contrapoder popular desde fuera del Estado, es decir, “cambiar el mundo sin tomar el poder” y que han sido un paso atrás en todos los aspectos (movilización social y empeoramiento de las condiciones de vida de los sectores populares). Esta situación lleva a los autores a volver a sumergirse en los conceptos de hegemonía y contrahegemonía y como el liberalismo ha sabido hacer hegemonía en las sociedades occidentales mucho mejor que la izquierda. Dan una gran importancia a la guerra cultural e ideológica en el camino para lograr la hegemonía, entre otras cosas, para romper con un concepto arraigado en la izquierda tradicional cuando los autores afirman que “en la política las posiciones y el terreno no están dados, son el resultado de la disputa por el sentido”. Para los autores hoy en día no se es de una ideología por la clase a la que uno pertenece, cosa que la izquierda tradicional aún no ha asimilado.

En el libro hay un ejercicio de reordenar las posiciones políticas para buscar la centralidad, que no el centro. Es una ruptura con el orden clásico existente en la política, esa dicotomía entre derecha-izquierda para fijar nuevas fronteras y las posiciones que ocupa cada uno para lo que denominan la producción de identidades “nosotros-ellos”. La construcción de un “nosotros” como creación de una identidad colectiva frente a un “ellos” representado por el adversario político. Es lo necesario para confrontar proyectos políticos y no entrar en el juego de los consensos que llevan al “languidecimiento de la democracia” debido a que las diferentes fuerzas políticas se parecen más entre sí y las decisiones se toman fuera del ámbito de la soberanía popular. Por ello plantean que esta situación en muchos casos puede llevar a la aparición de populismo de derechas.

Responsabilizan a los consensos de dentro de la crisis de la democracia representativa. Por el contrario, abogan por recuperar la democracia, lo que implica una confrontación de ideas permanente “la contienda infinita”.  

Es interesante el análisis que hacen del populismo, para Chantal Mouffe este fenómeno está ligado con la crisis de los partidos tradicionales y las instituciones incapaces para expresar los nuevos antagonismos producidos por el neoliberalismo.

En este ensayo hay un espacio para el 15M y para Podemos en el que los dos autores debaten acerca de relación y las diferencias entre ambos fenómenos. Errejón es muy claro cuando explica la concepción que la izquierda tradicional tenía del 15M: “demostración de ingenuidad”, “es una profunda equivocación porque no sale en los manuales”. Analizan el papel que desempeñó el 15M para canalizar el desencanto y la politización del descontento. El nacimiento de Podemos es tratado como una experiencia totalmente innovadora porque no sigue ninguno de los métodos que ha utilizado la izquierda tradicional para saltar a la arena política. Hicieron todo lo contrario a lo que se había hecho hasta ese momento y fue un rotundo éxito.

Pero sin duda, una de las cuestiones más interesantes es cuando tratan los cambios que en ese momento emergente  había introducido Podemos a la hora de posicionarse en el tablero político: El abandono de la división tradicional izquierda-derecha por una contraposición con mayor carga de mayor contenido popular: “el país real, de la mayoría de los de abajo, frente a los de arriba”. Renuncian a la construcción de la izquierda para construir un pueblo.

No me voy a extender en mencionar y comentar todos los temas que Cantal Mouffe e Íñigo Errejón tratan en su libro porque me alargaría mucho. Ese trabajo lo dejo para que la persona que haya leído mi  artículo se anime a leerlo. Estoy convencido que su lectura le servirá para poder entender mejor el entorno político en el que vivimos hoy.

Batacazo de Podemos y el Trifachito no suma

Han pasado escasas 72 horas de la celebración de las Elecciones General y da la sensación que hubieran pasado 15 días. Lo digo porque los resultados han dado juego no solo para titulares, sino para realizar todo tipo de lecturas y análisis. Desde el fracaso de las derechas, pasando por el triunfo con cierta holgura del PSOE, la debacle anunciada de Unidas Podemos, y, para finalizar, los excelentes resultados obtenidos por el bloque que forman los partidos soberanistas de izquierda (ERC y EH Bildu).

Estos resultados van a seguir generando múltiples análisis porque ya los datos se están extrapolando hacia las próximas elecciones municipales, autonómicas y forales. Lo que se ha convertido en el partido de vuelta.

Estas elecciones han dejado algunos datos que son incontestables. Con mayor participación la derecha tiene más problemas para ganar, pero la suma de votos de los tres partidos de derecha y extrema derecha (11.276.920 votos) es algo superior a la suma de los votos PSOE-Unidas Podemos (11.213.684 votos). Para que este último bloque obtenga mayoría absoluta, por mucho contorsionismo que quieran hacer, no les queda más remedio que contar con los votos del bloque soberanista de Izquierdas (1.274.195 votos), sin contar los casi 400 votos que ha obtenido el PNV o los casi 500 mil votos que ha obtenido JxCat. En concreto, ERC ha obtenido un millón de votos y ha subido en casi 400 mil votos y no precisamente a costa de JxCat , porque esta formación sube ligeramente 14 mil votos.

Por su parte EH Bildu sube 74 mil votos y hago hincapié en un detalle que sirve para entender la subida del bloque soberanista de izquierdas: tanto en Cataluña como en Euskal Herria baja Unidas Podemos. Todo esto se traduce en que, sin tener presente los datos de Euskal Herria y Cataluña, en estas elecciones las derechas hubieran obtenido mayoría absoluta. A partir de aquí que cada cual extraiga sus propias conclusiones, la mía es clara: para hacer políticas de izquierdas la ecuación pasa, sí o sí, por contar con ERC y EH Bildu y lo demás es hacerse uno trampas jugando al solitario. El futuro Gobierno tiene dos opciones: o pactar con la izquierda (Unidas Podemos, ERC y EH Bildu) o sumar con Ciudadanos  y lo demás es literatura barata.

Estas elecciones han dejado una primera lectura que quiero resaltar: la suma de PP-Cs-VOX consigue casi 200 mil votos más que la suma de PP-Cs en las elecciones de 2016. Por tanto, la suma de las derechas ha subido en votos. Por el otro lado, el tándem PSOE-Unidas Podemos ha conseguido incrementar casi un millón de votos, que no son suficientes para superar a la derecha, pero lo que le ha favorecido es que éstos iban en tres partidos y la ley electoral les ha pasado factura. Todo esto hay que decirlo porque parece que la izquierda hispana ha tocado la gloria y es bueno que ponga los pies en el suelo, porque no tiene tantos motivos para estar risueña.

Entrando en el análisis de los resultados se puede decir que ha habido un vencedor, porque no nos llevemos a engaños, las elecciones sólo las gana un partido o un bloque. Si en Andalucía el vencedor de las elecciones fue el Trifachito, en las Elecciones Generales el vencedor ha sido el PSOE. Luego algunos han podido tener algunos premios de consolación y otros han tenido el honor de haber cosechado el mayor de los fracasos.

El premio gordo se lo ha llevado el PSOE no tanto por méritos propios sino por deméritos de los demás. Ante el abandono total del centro político y sociológico por parte de PP y Cs, al PSOE solo le ha hecho falta jugar a no cometer errores y a intentar cubrir ese espacio. Y no es que el PP y Cs sean de centro, porque son la derecha pura y dura, pero siempre intentan vender al electorado esa imagen de centro-derecha. Al PSOE le pasa algo parecido, intenta proyectar  una imagen de izquierda, pero sus políticas liberales lo acaban situando en el espacio de centro, sin grandes veleidades izquierdistas.

El PSOE ha subido en algo más de 2,3 millones de votos. Ha recogido por su izquierda gracias al batacazo de Unidas Podemos y de la abstención, porque el votante que se define de centro y hasta ahora votaba al PP o a Cs se ha escorado a la derecha. Ese electorado que se abstenía y que ha ido a votar por el miedo a lo que podía ser un frente de derechas, como el de Andalucía, ha ido a parar al PSOE. Al PSOE le ha hecho la campaña la derecha. Pero sin duda, el gran triunfador ha sido Pedro Sánchez, que con este magnífico resultado ha tapado bocas en el partido, sobre todo a los barones díscolos.

Siguiendo por la izquierda, el resultado de Unidas Podemos, se mire por donde se mire, es horrible y debería de servir para que salgan de la burbuja en la que se han metido hace tres años. Después de luchas internas, de abandonar la centralidad de la política y de embarcarse en una coalición con Izquierda Unida, que cada día que pasa demuestra que es un suicidio político de consumación lenta. Todo este harakiri a Podemos le ha hecho perder desde las elecciones de diciembre de 2015 (sin contar con los votos de IU) la nada despreciable cifra de más de dos millones de votos (si el cálculo se hace con los votos que obtuvo IU en 2015 a esta cifra hay que añadirle 900 mil votos más). Y si el cálculo se hace con las elecciones de 2016, a las cuales ya iban en coalición Podemos e IU, la pérdida asciende a casi 1,4 millones de votos. Son unos números que, si se miran con frialdad, asustan porque lo más grave es que no parece que esta sangría haya acabado.

Sin duda la coalición de izquierdas no ha rentabilizado absolutamente nada el apoyo que ha dado a Sánchez para llegar al Gobierno y no será por falta de ganas porque Pablo Iglesias se puso manos a la obra desde el primer minuto. En todos los análisis se dice que le ha pasado factura el voto útil en favor del PSOE, como antídoto para parar a la suma de las tres derechas, pero la caída era un secreto a voces. Antes de los resultados de las elecciones andaluzas se daba por hecho que la coalición estaba en horas bajas y hasta se puede decir que durante la campaña electoral ha conseguido recuperar algo de aire. La mayor parte de la caída ya la arrastraba con anterioridad y no parece que hayan dado con la tecla. Lo que está claro es que esa coalición no solo no suma, sino que además resta. Bueno, para todos no resta porque para IU está siendo muy rentable: casi sin arriesgar IU está manteniendo una representación en el Congreso que quizás fuese muy inferior si concurriese a las elecciones en solitario. De hecho, el peso de la campaña lo ha llevado Podemos.

Por la derecha, entrando a analizar a los tres partidos, sin duda alguna el gran derrotado ha sido el PP. No se puede hacer peor una campaña. El responsable de campaña, Javier Maroto, en una empresa privada sería despedido ipso facto. La competición  por ser más de derechas que VOX sólo le podía reportar un tortazo de dimensiones estratosféricas. Entre el original y la copia el elector siempre elige el original.  Y puestos a coquetear con la extrema derecha un sector importante de su electorado la ha elegido directamente. El PP ha realizado una campaña de guante blanco ante VOX y Cs. En la primera semana ya hablaban de reparto de ministerios entre PP y Cs, sin olvidar que el último día de campaña el PP también le ofrecía a VOX carteras ministeriales. Todo un despropósito que le ha llevado al mayor de los fracasos y sin tiempo de rectificar a menos de un mes de las siguientes elecciones.

 Pero lo que me deja atónito es que con esta estrategia les llame la atención el resultado que han cosechado en Cataluña y en Euskal Herria. Por cierto, el colmo de los despropósitos ha sido la campaña en Álava, con insultos y malos modos hacia el candidato de EH Bildu, Iñaki Ruiz de Pinedo. Luego Casado lo termina de rematar informando de que si Maroto no obtenía el acta de diputado ésta sería para EH Bildu. No me cabe duda que tanto en la izquierda abertzale como    fuera  de ella, en la vida han tenido mayor acicate para votar a lo que más le puede fastidiar al PP. Si a eso le añadimos que Otegi fue la persona más mencionada en los dos debates, algún premio tenía que tener la izquierda abertzale.

Cs tiene motivos para estar contento con su resultado, pues se ha quedado a algo más de 200 mil votos para alcanzar al PP y con la representación parlamentaria que tiene aritméticamente podría pactar con el PSOE, aunque en este momento esta hipótesis no sea la más manejada. Pero para Cs no es un resultado para estar feliz. La opción que llevaban planteando desde hace meses era la de echar a Sánchez del Gobierno y a día de hoy éste está mucho más cómodo que hace tres meses. La suma por la que apostaban ha fracasado y no han conseguido descabalgar al PP como partido de derechas más votado. Le ha pasado algo parecido a lo que le pasó a Podemos en diciembre de 2015, que se quedó a punto de superar al PSOE. Pero, si analizamos la evolución de las encuestas durante esta legislatura, veremos que en algunos momentos Cs estaba liderándolas, muy por encima del PP, sin embargo las urnas los han hecho volver a la cruda realidad. A esto hay que añadirle el pésimo resultado que han obtenido en Cataluña. No han rentabilizado la campaña bronca y provocadora que ha realizado su cabeza de cartel, Inés Arrimadas, más propia de discusión entre chonis poligoneras. Y en Euskal Herria no iba a ser una excepción, pues no ha llegado ni al 4% y sigue bajando con respecto a las anteriores elecciones.

Sin duda el caso de VOX es uno de los que más análisis y artículos ha generado. Un partido que de no tener representación parlamentaria pasa a obtener 24 diputados y más de dos millones y medio de votos. Ha crecido a la sombra del PP pero los datos de esta formación son para estudiarlos con detenimiento porque el trasvase de votos a VOX no se ha producido únicamente en barrios de alto poder adquisitivo. En poblaciones y barrios obreros del Estado español (sin incluir Euskal Herria y Cataluña) se ha movido en la horquilla del 10%. Por tanto, en las zonas menos favorecidas el voto de gente trabajadora que votaba al PP también se ha movido hacia VOX.

En estas elecciones ha habido otro bloque triunfador: el formado por los soberanistas de izquierda. Han cosechado un resultado histórico ayudando a que Cataluña y Euskal Herria hayan sido la tumba de la derecha nacionalista española. La sociedad vasca y catalana han ido a contracorriente del resto del Estado y han sido los únicos lugares donde PP-Cs-VOX se han quedado en partidos testimoniales. Pablo Iglesias dijo en la noche de las elecciones andaluzas que pedía un bloque de los partidos del cambio para frenar el ascenso del fascismo, pues dos naciones del Estado español si lo han conseguido y con muy buena nota.

Después de hablar la ciudadanía han hablado los que no se presentan a las elecciones pero que mandan más que los electores: la banca y la patronal, que han manifestado sus preferencias y lo han dejado meridianamente claro: No quieren que Unidas Podemos entre a formar parte de nuevo Gobierno, algo que no nos debería sorprender pero es que ya no guardan ni las formas. Se permiten el sugerir como debe de ser el futuro Gobierno al margen del mandato ciudadano.

Por lo que respecta a los futuros pactos, el PSOE lo tiene relativamente fácil. Un hipotético pacto con Cs no parece que vaya a cuajar más que nada porque la carrera que se ha pegado Cs hacia la extrema derecha es muy difícil desandarla en tan poco tiempo. Pero lo que no hay que descartar es que en muchas votaciones y leyes Cs pacte y apoye al PSOE. En cuanto haya un telefonazo de los que han financiado la campaña a Rivera, este chico se pone las pilas. La opción de un gobierno de coalición con Unidas Podemos no la acabo de ver. Lo que no consiguió Podemos con 69 diputados no parece que lo vaya a conseguir con 42 y no creo que se les pase por la cabeza bloquear la investidura, porque como por casualidad vayamos a una repetición de las elecciones entonces sí que es el fin de Podemos. El PSOE va a querer tener las manos libres para gobernar a su manera: un pasito para adelante otro pasito para atrás. Lo que ha hecho cuando ha estado en el Gobierno. Así que tranquilidad porque todavía van a pasar muchas cosas.